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La generación del cambio

Margarita Rivière

Editorial Planeta, Madrid 1984

Un autógrafo puede hacer feliz a la gente

    Estaban allí, desde las 7.30 de la mañana, haciendo cola, unos cientos de personas, una locura. Como diría Joan Manuel, Cada loco con su tema. Y él quizá algo nervioso con este olor de multitudes, que suspiran por verle un rato, y comprobar que mantiene, pese a esta cuarentena que está al caer, la misma cara del chico del barrio, el vecinito de al lado que un día se convirtió en una especie de dios al que amar con amor de tieta, de descasada, de quinceañera, de fan. Quizá lo que quisieron ser y no pudieron.
    Si a las puertas del Grec la cola se agranda en un hervidero a las nueve de la noche, el recinto por dentro ya es puro vibrar de supervoltios. Llegan todos los chicos de la banda, uno a uno. Cosas del protocolo. Al fin, solo, en tejanos, camisa blanca y, todo hay que decirlo, menos pelo, el ídolo. Un ídolo que parece, por su aspecto frágil y asequible, un electricista que acaba de poner el último cable en el penúltimo altavoz. Serio como en las ocasiones solemnes, quizá perplejo por las multitudes que le aguardan y que esperan una mirada, una sonrisa, un no res. Un Joan Manuel casi cuarentón: "Cumplo cuarenta años en diciembre. Estoy muy bien, no siento nada especial. Tengo muy buena salud. Quizá esto ocurre porque las cosas me han ido bien, he vivido intensamente".

¿Y esa gente que te espera desde la siete de la mañana, qué sientes por ella?
— Dos cosas: satisfacción y agradecimiento. Satisfacción por el trabajo comprendido, especialmente.

¿Tú serías capaz de hacer cola desde esas horas para ver, oír o pedir un autógrafo a alguien?
— Mira, yo cuando me piden un autógrafo me acuerdo de cuando era chaval e iba, con mi libreta en la mano, detrás de Bahamontes o de cualquier otro y la sensación que tenía cuando alguno de ellos me miraba a la cara, me sonreía y me daba el autógrafo. También me acuerdo del desprecio de otras personas.

O sea que te das cuenta de que haces feliz a la gente
— Sí, evidentemente. Creo que para la gente esto representa algo. Yo no entro a valorar lo que representa ni en cómo afecta a mi vanidad, sino que me emociona el gramo de ternura que existe en estas cosas.

Eres vanidoso, pues...
— Sí, sí, como todo el mundo.

Quizá los artistas lo son un poco más que todo el mundo.
— Y también los médicos y los intelectuales, todos los oficios muy competitivos dan gente con tendencia a la vanidad. Y este oficio mío, lamentablemente, lo es.

¿A tí no te ha cambiado el triunfo?
— Supongo que lo que me ha cambiado son las cosas que me han pasado, los éxitos y las decepciones. No estoy arrepentido de cómo he cambiado.

Te has convertido en un triunfador.
— He tenido mucha suerte en la vida. Cuando hablo de suerte éso significa creer en la coincidencia del lugar adecuado, el momento oportuno y la actitud justa en aquel momento. Hay infinitas posibilidades que cuando se dan juntas pues es éso el triunfo. Lo digo sin menospreciar el esfuerzo, el sacrificio y el amor a lo que se hace, sin esperar otra cosa que ese placer.

¿Crees que me hubiera contestado igual Julio Iglesias?
— No, otra cosa, seguramente.

Ambos sois casi cuarentones ¿En qué os diferenciais?
— En tanto. No quiero entrar a desgranar porque está en la mente de todos. Tenemos una imagen y una actitud pública a lo largo de años que marca perfectamente las distancias.

¿A ti te gustaría cantar delante de los Reyes de España?
— Ja, ja. Yo fui rey, fui Melchor el año pasado y los niños me tiraban caramelos a la corona, ja, ja qué mala llet...

Al contrario de otros cantantes que dicen que son apolíticos, tú hablas de política hasta el punto de pasar por un apóstol de la izquierda.
— De apóstol nada. Contesto a lo que me preguntan, y a mí me parece bien que los hombres públicos manifiesten públicamente lo que piensan porque responde, seguramente, a una actitud colectiva.

Tienes fans quinceañeras, descasadas tietas, todas te quieren, ¿Tú a quiénes prefieres?
— Hombre, respetémonos, depende de para qué. ¿Como fans? ¿Por qué no todo el abanico? Lo tengo claro desde que empecé.

Esas rimas que hacen soñar a las fans, ¿No las harás diccionario en mano?
— Hombre, sí, ja, ja, naturalmente, yo sin el diccionario no soy nada.

Quizá sea la sonrisa, esa mirada tierna, aparte de la voz, lo que les trae aquí.
— Ja, ja, ja, es cullunut, toda la vida que si soy serio, reservado...

Oye, ¿Y la peca?
— Ja, ja ja. La peca se borra.

No la tienes ya. No tienes peca y no tienes defectos ¿O sí?
— No creo en lo de los vicios y las virtudes, está mezclado. Claro que tengo defectos, varían continuamente.

No me digas que eres cascarrabias.
— Sí, huy, y también soy alegre o estoy rondinaire.

¿Eres feliz?
— A ratos, con esfuerzo, sacrificio, puedo permitirme ese lujo.

¿Podrías salvar algo de la burguesía?
— Como institución no creo que sea deseable para una sociedad, pero la burguesía ha dado auténticos revolucionarios...

Siempre serás el mismo. ¿No pensarás en retirarte a los 40?
— No. Lo sabría.

Sería una noticia de portada.
— Sí, pero por mucha ilusión que te haga, no pienso suicidarme esta noche tampoco.

    La verdad es que da pavor que toda esa multitud que le aguarda quiera abrazarle a la vez y le destrocen.

Margarita Rivière, 30 de agosto de 1983




Historia de la Música Pop Española

Jesús Ordovás

Alianza Editorial, Madrid 1987

    De todos los cantautores, el más pop en España y en el extranjero es Joan Manuel Serrat. El 'noi del Poble Sec' es un cantante y un compositor excepcional, un verdadero monstruo de la canción española, a pesar de que Vázquez Montalbán diga que se debate en una ambivalencia: la de poeta y la de industrial de la canción.

    Serrat es un personaje excepcional porque muy pocos cantautores han llegado a comunicar con gente tan distinta y tan lejana en el espacio y en el tiempo. Casi parece que fue ayer cuando entonaba 'Ara que tinc vint anys' (Ahora que tengo veinte años), 'Balada de otoño' o 'Mediterráneo'. Son canciones por las que parece que no pasa el tiempo. Y también es curioso que muchos "chicanos" integrados en la comunidad norteamericana tengan tantos o más discos de Serrat que de Bob Dylan o Los Beatles.

    El 19 de octubre de 1966 la revista Fans le dedica dos páginas a una nueva figura de la canción con ultra fotos y entrevista de Ramón Crespo:
    «Gracias a los 16 Jutges la canción catalana ha conseguido introducirse no sólo en España sino en el extranjero. Sus grandes iniciadores, Miguel Porter, Luis Serrahima, etc... hicieron de pioneros para que los jóvenes continuasen abriendo nuevos y avanzados senderos. Juan Manuel Serrat es el último y gran descubrimiento de esta joven canción. Hace unas semanas lo escuché en un disco y realmente me impresionó. Se trata de un intérprete maravilloso que compone, escribe y dice sus canciones. Afirman que se parece a Aznavour; otros que sigue la línea de Raimon. Pero yo creo que un muchacho que es capaz de pensar e interpretar "Ahora que tengo veinte años" no puede copiar a nadie. Es demasiado importante su obra. En sus canciones no se repite. Crea constantemente con una inspiración ininterrumpida. Es un 'súper' de la canción que aspira a realizar un vuelo alto, ininterrumpido y seguro. Y a buen seguro que lo conseguirá demostrando que en España contamos con valores de categoría».

    Luego en la entrevista para Fans, Serrat opina que «Bob Dylan vive de rentas», que «Antoine es un fantoche indecente y negativo», pero «Michel Polnareff es diferente y muy superior en calidad». Sin embargo él prefiere escuchar «a Brassens, Ferrat y Brel» y del ritmo beat salva a muy pocos intérpretes: Beatles, Mama's & Papa's, el resto ni los conoce. En cuanto a la opinión sobre Raimon: «Me gusta mucho; es discutido, pero es grande, genial, artista de pies a cabeza».

    El resto ya es historia: 134 canciones, 18 Lps, tres Eps, 35 singles y una larga y dilatada vida artística de actuaciones, problemas -con su controvertida negativa a asistir al Festival de Eurovisión para el que había sido elegido- y éxitos en España y América.

    Por todo ello Serrat es considerado uno de los pocos cantautores que ha sabido superar las contradicciones de un oficio demasiado limitado y constrictivo en el que muchos han medrado o naufragado.




Canciones de nuestra vida

Manuel Román

Alianza Editorial, Madrid 1994

    Cuando Joan Manuel Serrat comenzó a cantar había pocos cantautores. El está considerado el más popular de todos ellos. Mientras la mayoría caía a menudo en la canción panfletaria, Serrat buscaba la poesía en las cosas cotidianas, componía canciones costumbristas, contándonos historias entrañables y tiernas.

    (...) Fue durante el servicio militar en Jaca cuando formó un conjunto musical. En ese tiempo compuso sus primeras canciones: "Iba desde Jaca a Barcelona, cansado y soñoliento, a las seis de la mañana. Puse el magnetófono y empecé a decir cosas. No sabía exactamente lo que grababa. Al día siguiente quedé asombrado de lo que había dicho".

    (...) Serrat ha dicho muchas veces que él no tenía pretensiones de cantar. A lo sumo pretendía que alguien interpretara sus primeras composiciones. Al no conocer a nadie interesado en ello se puso a cantarlas él mismo.

    (...) En el periodo comprendido entre 1969 y 1971 está el mejor Serrat popular en español. Por un lado su espléndido álbum Dedicado a Antonio Machado proyecto en el que muy pocos creyeron en un principio; incluso tuvo algunas críticas de salida nada halagüeñas. Al final se impuso la calidad, el talento. Antes que Joan Manuel el argentino Alberto Cortez había musicado a Antonio Machado en 'Las moscas' y 'Retrato'. Como homenaje a Cortez probablemente reconociendo haber sido pionero en ese recuerdo musical al inmenso poeta exiliado y muerto en Coulliure, Serrat incluyó ambas piezas en su disco en el que iban los poemas a los que éste puso música. Se ha dicho a propósito de aquel disco que muchos jóvenes españoles aprendieron entonces esos poemas de Antonio Machado. Dedicado a Antonio Machado es el álbum más completo de Serrat junto a Mediterráneo del que se vendieron miles y miles de ejemplares reeditado varias veces. Destaquemos la labor que su director de orquesta y arreglista Ricardo Miralles hizo en el disco.

    (...) Franco murió el 20 de Noviembre de 1975. Pero Joan Manuel Serrat no volvió a España hasta el 20 de Agosto de 1976. Cuando aterrizó su avión en el aeropuerto barcelonés de El Prat no estaba seguro de si sería o no detenido. Tuvo un gran recibimiento. Nadie le molestó. Empezó para él una nueva etapa, en una España que iba a estrenar la democracia, con la que él, como tantos millones de españoles habíamos soñado. Su absurdo, sorprendente exilio, había durado once meses. Encontrándome en Barcelona semanas después vi a Joan Manuel y me abrazó. Jamás había estado tan cálido conmigo. Entonces si encontraba a un amigo o a un conocido se mostraba más afectuoso que nunca. Es natural. Estaba emocionado.

    A su regreso de México Joan Manuel conoció a Candela Tiffón, hija del responsable de la Feria de Muestras de Barcelona perteneciente a una familia de la burguesía catalana. Joan Manuel había vivido muchas conquistas amorosas según confesó alguna vez a periodistas amigos, pero rara vez se filtraron a los medios informativos. Incluso se conoce la íntima amistad que tuvo con Pepa Flores cuando ésta harta de su etapa de "niña Marisol" estuvo viviendo en Barcelona en los aledaños del estadio de F. C. Barcelona, muy cerquita del piso que entonces tenía allí Serrat. Éste también se hizo muy amigo de Lolita, la hija de Lola Flores. Y de Charo Vega, la hija de Gitanilla de Triana, nieta de Pastora Imperio. Nada se sabe de otras aventuras sentimentales. En enero de 1978 se casó civilmente con Candela. Sin fotógrafos de revistas del corazón. En la intimidad. Hasta 1994 tenían dos hijas: María nacida en diciembre de 1979 y Candela que vino al mundo en enero de 1986.

    En 1977 Serrat volvió a grabar un disco en catalán Res no és mesquí con textos del poeta Joan Salvat-Papasseit. Le pregunté un día a Joan Manuel qué diferencias principales hallaba a la hora de componer en uno y otro idioma: "Los acentos y monosílabos -me respondió- para versificar en catalán, idioma rico en acentos agudos, son diferentes a los utilizados en castellano, lengua de pocos monosílabos pero sí con acentos llanos".

    (...) Hizo balance con el tema que daba título a su álbum en catalán aparecido en 1984, pero que grabó un poco antes con ocasión de cumplir los cuarenta años en Diciembre de 1983: Fa vint anys que tinc vint anys. Ya no era lo mismo, claro. Era otro tiempo. Se habían esfumado muchos sueños, muchas ilusiones. Y Joan Manuel perdía frescura en sus composiciones. Se hacía más patente en él la monotonía, pese a los esfuerzos musicales de su inseparable músico, director de orquesta y gran amigo Ricard Miralles. Por eso no es de extrañar que su siguiente álbum en español El Sur también existe aburriera en general a su clientela, pese a la indudable calidad de las letras, que esta vez no eran suyas, sino del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti, gran amigo suyo. Hubo alarma en la casa de discos del cantautor catalán. Serrat ya no vendía como antes. Y en sus conciertos la gente le seguía pidiendo 'Mediterráneo' y 'Cantares'. Es decir las canciones del ayer.

    (...) Y llegamos a la última etapa discográfica de Serrat (que intervino en conciertos con sus amigos de la Nueva Trova Cubana, Pablo Milanés y Silvio Rodriguez, con Aute y más recientemente con Víctor Manuel y Ana Belén) con discos como Material Sensible en catalán de 1989 y Utopía de 1992. Serrat era respetado por público y crítica. Pero Serrat era otro. Con canciones densas sin esa poesía sencilla y directa (y por ello no menos intensa) de sus primeros tiempos; sin las historias que tanto gustaban a los de su generación en las que muchas veces nos veíamos retratados. Un autor ha de tener siempre libertad y Serrat nunca anclado a nada ni a nadie cambió de ruta a la hora de componer. Con una obra importante detrás con una popularidad y un prestigio posiblemente no igualados por ningún otro cantante en España, Joan Manuel Serrat llegaba a 1994 con su aureola de mito de la canción para las nuevas generaciones de españoles. Mito que él nunca quiso ser, sino un amigo cercano.




Crònica apassionada de la Nova Cançó
Vint anys després.

Jordi Garcia-Soler

Flor del Vent Edicions. Col.lecció de Llevant a Ponent. Barcelona, 1996

    En esta estupenda obra, su autor Jordi Garcia-Soler hace un repaso exhaustivo y muy interesante de la historia y protagonistas del fenómeno de la Cançó en Catalunya, aparecen múltiples citas a Joan Manuel Serrat, aunque lo conveniente es leer estas acotaciones en el contexto en que aparecen en el libro y en su original en catalán:

    Página 40:
    Hijo de una familia catalano-aragonesa y nacido en el Poble Sec de Barcelona, Serrat se ha considerado ha menudo “el charnego de la cançó”. Aunque inicialmente había compuesto alguna pieza en castellano, se dió a conocer en catalán, con unas canciones en las que se combinaban las claras influencias francesas y las no menos evidentes de los cantantes españoles populares de la época, como se pone de manifiesto en casi todas sus primeras composiones. Elaborando una literatura popular que constituye toda una poética de la vida cotidiana Serrat construye en aquel momento piezas aparentemente simples pero de una calidad artística innegable y de una gran fuerza expresiva, que impactan muy pronto en amplios sectores de la sociedad catalana. Sus dos primeros discos consiguen importantes éxitos y sus actuaciones especialmente su presentación en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, marcan claramente que ha nacido una gran figura. No obstante, la explosión llega en el año 1967 con la edición de su tercer disco y el éxito inmediato y masivo de Cançó de matinada, que está en el primer lugar de las listas de ventas discográficas de toda España durante bastante tiempo. En pocos meses se venden más de 100.000 copias del disco y Joan Manuel Serrat se convierte en un cantante eminentemente popular en toda España.
    Aunque por vías sustancialmente distintas, se repetía de alguna manera la historia de la canción “Se´n va anar”. A pesar de los condicionantes y las limitaciones que el todopoderoso y omnipresente sistema cultural y mediático del franquismo imponía en toda España, la Nova Cançó había forzado las cosas y se había vuelto a imponer.
    El impacto de Cançó de matinada fue enorme y, como en el caso de Se´n va anar, sorprendió a todo el mundo, empezando por su propio protagonista, que en pocas semanas se vio convertido en un personaje famoso y codiciado por todos, incluso para los que hasta la fecha le habían negado el pan y la sal, los que no le habían hecho caso, a pesar incluso de sus éxitos ya importantes. Con la ayuda inestimable de Salvador Escamilla y algunas personas más, Serrat contaba ya con un público bastante numeroso y sobre todo adicto y fiel, ya antes del estallido que representó Cançó de matinada, pero aquel éxito fue tan grande como sorprendente.
    Hasta entonces, como los demás cantantes catalanes, Serrat había tenido escasas oportunidades de darse a conocer a través de los grandes medios de comunicación, puede que exceptuando a Ràdio Barcelona -y, a través de ella, de toda la Cadena Ser, la poderosa red radiofónica privada que siempre prestó cierta atención a la Nova Cançó. Para TVE, Serrat hasta el momento no existía, pero tuvo que admitir el gran éxito, con alguna aparición aislada en algun programa musical. Para Serrat se planteaba el dilema de entrar de lleno o no en el engranaje y, por propia voluntad y a la vez también porque así lo imponían las condiciones de la industria discográfica, anunció que cantaría en castellano, enfrentándose de esta manera abiertamente a una de las características definitorias y esenciales, aunque nunca escritas, de la Nova Cançó: el monolingüismo catalán.
    Visto con la perspectiva que dan casi treinta años, el caso Serrat tiene aspectos que entonces fueron omitidos o menospreciados, cuando no ya claramente olvidados, incluso para mí mismo. En primer lugar, está claro que la Nova Cançó se planteó, en un afán de resistencia, como unilingüe catalana, como lo es también que difícilmente un cantautor puede ser realmente bilingüe. En segundo lugar, no obstante, no es menos claro que Serrat era, es y será siempre bilingüe, porque lo fue familiar y socialmente, por todo su entorno: antes de componer sus primeras canciones catalanas con las cuales se dio a conocer con “Els Setze Jutges”, ya había escrito en castellano otras. Se puede cuestionar o no, incluso con la perspectiva histórica que tenemos ahora, la oportunidad de su paso al cultivo del castellano en unos momentos en los que la defensa de la lengua y la cultura catalanas requería muy probablemente una actitud de resistencia enérgica y clara, pero puestos a cuestionar también lo podríamos hacer de muchos otros terrenos de la actividad artística, cultura, económica, comercial y hasta política de aquella época, en la que gente que reprobó y anatematizó a Joan Manuel Serrat por cantar en castellano utilizaba esta misma lengua por las razones que fuera.
    Sea como fuere, el anuncio de la decisión de Serrat de cantar en castellano creó un escándalo sin precedentes en el mundo de la Nova Cançó y en todo su entorno. Recientemente galardonado con el Gran Premi del Disc Català, a la vez que recibía el Gran Premio Nacional del Disco y muchos otros reconocimientos en toda España, Serrat fue considerado entonces como excluído -autoexcluído, según muchos- de la Nova Cançó. Y el escándalo fue todavía mucho mayor cuando, el 16 de enero de 1968, se supo que Joan Manuel Serrat había sido escogido representante oficial de España, a través de TVE, para el Gran Premio de la Canción de Eurovisión, el festival musical europeo más famoso de la época. Fue una consecuencia de su fichaje por la editora madrileña Novola, que se produjo un mes antes.
    Que un cantautor surgido de la Cançó, y en concreto de “Els Setze Jutges”, aceptase cantar en castellano era ya para muchos una “traición”, pero lo era todavía más, para ellos y para mucha gente más, que representase a TVE, la televisión pública, oficial y única del franquismo, en el Festival de Eurovisión. Tendrán que pasar muchos años para que eso se olvide. La crisis abierta es, sin duda, una crisis de crecimiento, pero a la vez representa un divorcio, una ruptura interna sin precedentes.
    Sin embargo las cosas se complican más. Serrat había presentado una canción propia para cantarla en Eurovisión -Los titiriteros-, pero la seleccionada es otra: “La,la,la”, una pieza sin sustancia, eminentemente comercial y festivalera, creada por Ramon Arcusa y Manuel de la Calva, los componentes del famoso Dúo Dinámico, representados artísticamente por el mismo mánager de Serrat, Lasso de la Vega. Por este motivo, y porque responde al llamamiento de algunas personas de su entorno barcelonés en reuniones hechas aquellos días, el 25 de marzo de 1968 estalla la bomba: Serrat envía una carta a TVE con la que se niega a ir al Festival de Eurovisión si no puede cantar en catalán. A pesar de que él mismo había presentado a la selección previa al menos una canción en castellano y que, una vez preseleccionado, había hecho una intensa campaña de promoción en Europa, Serrat sorprende a todos imponiendo esa condición. Mientras Serrat se quedaba en París esperando la decisión de TVE, en Catalunya y en toda España las reacciones fueron de lo más contradictorias, desde la defensa encendida y encarnizada de su posición hasta su condena más enérgica. La respuesta de TVE -después de un intento de conciliación propuesto por Lasso de la Vega: que se le permitiese al menos cantar una estrofa del “La,la,la” en catalán, aunque el resto de la canción la interpretase en castellano- fue drástica, sustituyendo a Serrat por Massiel. Ésta, con la ayuda inestimable de una poderosamente abultada campaña entorno a los jurados de las demás televisiones europeas, ganó el Festival de Eurovisión, mientras que Serrat era terminantemente prohibido en la radio y la televisión. Esta prohibicion duró poco por lo que respecta a la radio, pero no fue haste marzo de 1974 que Serrat pudo reaparecer den TVE. Nada de aquello fue obstáculo para que Joan Manuel Serrat consolidase su figura pública, hasta el punto de convertirse en el cantante más popular de toda España.
    A pesar de su actitud ante el Festival de Eurovisión, que incluso desde algunos sectores fue reprobada por oportunista, Joan Manuel Serrat quedó fácticamente apartado de la Nova Cançó, aunque con muy importantes defensores tanto en Catalunya como en toda España. La división creada en la Nova Cançó fue un hecho del todo irreversible, que puso de manifiesto que su unidad interna había sido siempre mucho más aparente que real, mantenida casi exclusivamente por razones de pura táctica. Si el paso de Núria Feliu a a cantar también en castellano ya había provocado polémica y tensiones, la misma decisión tomada por Serrat generó una crisis y unos enfrentamientos con heridas que han tardado muchos, demasiados años en cicatrizar. Siguiendo los pasos de Núria Feliu y Joan Manuel Serrat, otros cantautores e intérpretes vinculados con la Nova Cançó, como Guillermina Motta, Joan Baptista Humet, Glòria, Maria Pilar o Santiago Ausó, entre otros, optaron también por el bilingüismo, aunque tan solo el propio Serrat y en menor proporción Glòria han conseguido éxitos notables.
    Vistas las cosas con perspectiva, cuesta comprender todo aquello. Es necesario situarlas, no obstante, en su contexto histórico, en una situación de difícil y muy dura resistencia ante el franquismo en defensa de la lengua y la cultura catalanas.

    Página 58:
    Joan Manuel Serrat que había hecho su debut como actor de cine sin demasiado acierto -de la mano de Antoni Ribas, en 1968 había protagonizado Palabras de amor (Tren de matinada), a la que siguió, en 1969, La larga agonía de los peces fuera del agua, digirida por Rovira-Beleta, y más tarde, todavía con menor fortuna, en 1972, Mi profesora particular, para acabar con una aparición episódica en La ciudad quemada, nuevamente de Antoni Ribas, en 1976-, se centraba progresivamente en aquel período en su producción en castellano, consiguiendo un nuevo éxito espectacular con el disco Mediterráneo, con aciertos comerciales claros y a la vez con un descenso de su calidad habitual, que tampoco tardaría mucho en recuperar. Serrat actuaba por todas partes con bastante normalidad, al menos para las condiciones de la época, con grandes éxitos, por ejemplo, en América Latina y en toda España, y concretamente también en Barcelona, donde siempre eran reclamadas y aplaudidas sus canciones catalanas más célebres.

    Página 71:
    Quien finalmente reaparece en televisión es Joan Manuel Serrat, con la emisión de un monográfico grabado el año 1973 en l´Aliança del Poble Nou. Publica un nuevo disco en castellano -Para vivir- y sus recitales en el Palau de la Música Catalana de Barcelona prueban la crisis que sufre, aunque el éxito de público es importante, sobre todo cuando interpreta las piezas de Mediterráneo, convertido en uno de sus discos más populares, y los poemas de Miguel Hernández. Es un público que no solo no le reprocha que cante en castellano sino que se lo agradece, en Barcelona, aplaudiéndole más que cuando canta sus canciones catalanas.

    Página 76:
    También fue significativa la actitud de Joan Manuel Serrat en aquellos momentos de gran cambio. En verano fue nuevamente de gira a América Latina donde, entonces como ahora, era y es muy popular, e hizo unas explosivas declaraciones en contra de la dictadura franquista que le obligaron a permanecer en el exilio hasta pasado más de un año. Y es que el general Franco, que tomó el poder por la fuerza de las armas desencadenando una guerra civil, quiso despedirse con una últimas ejecuciones de unos militantes antifranquistas; ésto hizo que Serrat uniese su voz con gran coraje y firmeza a las protestas que en todo el mundo civilizado se alzaron contra aquella nueva demostración de barbarie del dicatdor que hacía casi cuarenta años que se había sublevado contra el gobierno democrático de la República española y, además de causar centenares de miles de muertos en la guerra, se había perpetuado en el poder a través del uso sistemático de la represión, anulando todas las libertades. Insultado y vejado con un encarzamiento brutal por los medios de comunicación más dóciles todavía a las consignas de los dirigentes franquistas de la época, Joan Manuel Serrat permaneció en el exilio durante más de un año.

    Página 95:
    Joan Manuel Serrat actuaba nuevamente en TVE, triunfaba plenamente con Res no és mesquí, el disco en que había trabajado desde 1973 y que había publicado en 1977 con sus musicaciones de Joan Salvat-Papasseit, y editaba 1978, un disco que recogía su recital de aquel año en Madrid. Actuaba también en un gran festival de solidaridad con la Convención Nacional de Trabajadores del Uruguay, celebrado en el Palacio de Deportes de Montjuïc, y en una serie de recitales en el Teatre Lliure, grabados y emitidos por el Circuito Catalán de TVE. Era una figura pública de gran peso, muy popular y con un público cada más amplio y numeroso, adicto y fiel.

    Página 107:
    También Joan Manuel Serrat publicaba aquel mismo año (1980) otro disco, Tal com raja, mientras que sus antiguas editoras discográficas pugnaban por aaprovecharse de su fondo de catálogo con ediciones antológicas como Encontre, que recogía una selección de sus canciones catalanas, y Álbum de oro, cuatro Lp´s de canciones en castellano. Con Tal com raja, Joan Manuel Serrat reaparecía con una fuerza renovada, auténtico como en sus inicios artísticos en el tratamiento interiorizador y subjetivo de la realidad a través de una poética sencilla y a la vez encantadora. En un largo ciclo de recitales en el Palau de la Música Catalana iniciado en el mes de diciembre y que se prolongó hasta enero, Serrat presentó con gran éxito aquellas nuevas canciones.

    Página 113:
    Joan Manuel Serrat, que en 1980 había publicado Tal com raja con musicaciones de J.V. Foix, Josep Carner y Josep Palau i Fabre, en 1981 estuvo caracterizado en Catalunya por la presentación de aquellas canciones, con las que recuperaba y ampliaba la sensibilidad artística de sus orígenes como cantautor. No obstante, centraba su actividad profesional en Madrid, donde actuaba en el Palace, y sobre todo en América Latina, donde era ya un mito popular. Sus recitales en el Teatre Grec de Barcelona, así como sus actuaciones solidarias con el pueblo sahariano y con los damnificados por el síndrome provocado por el uso del aceite de colza, completaban una actividad muy intensa.

    Página 125:
    En 1983 Joan Manuel Serrat, que con su disco en castellano Cada loco con su tema fue galardonado por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional del Disco -!qué lejos quedaban, entonces, las represiones de pocos años antes!-, además de desarrollar una nueva y muy extensa gira por tierras americanas actuaba conjuntamente, en el Palau d´Esports de Barcelona, con algunos de sus antiguos compañeros de la Nova Cançó, con Raimon, Lluís Llach y Francesc Pi de la Serra, en un festival organizado en solidaridad con los damnificados por las inundaciones que habían padecido diversas poblaciones catalanas.

    Página 131:
    Quien era ya famosísimo, en España y en América Latina, era Joan Manuel Serrat. Cuatro de sus canciones -todas ellas en castellano: Cada loco con su tema, Algo personal, Dejad que cante el muchacho y Horizonte- se colocaban entre los diez títulos que proporcionaban mayores derechos de autor en España, clasificación claramente liderada por Serrat en aquella época. La publicación de un nuevo disco en catalán de Serrat -Fa 20 anys que tinc 20 anys- coincidió con una serie de recitales en el Teatro Tívoli de Barcelona, unos recitales en los que presentó con gran éxito sus canciones -entre ellas, musicaciones de poemas de Josep Carner y Pere Quart-. Entre otras actuaciones de Serrat que hay que destacar en aquel año hay una multitudinaria, delante de 20.000 personas, en la Monumental de Barcelona, así como otra en la prisión de mujeres de Wad-Ras, y las que protagonizó, por ejemplo, en Valencia y Perelada, siempre en una línea de grandes éxitos de crítica y público. No obstante, en diciembre de 1984 Serrat anunciaba que pensaba retirarse “un año, año y medio para descansar, dedicarme a la familia, leer y, si me viene la inspiración, componer, o sencillamente a no hacer nada”. Había acabado de publicar un nuevo disco doble, Gira 84, que recogía temas muy diversos de sus actuaciones de aquel verano, mayoritariamente en castellano, pero también con algunas canciones catalanas.

    Página 148:
    También Joan Manuel Serrat desarrollaba a lo largo de 1987 una actividad profesional muy intensa, como lo prueba que en un par de meses hiciese hasta cuarenta conciertos para presentar su nuevo disco, nuevamente en castellano, Bienaventurados, aunque en sus actuaciones nunca dejaba de cantar también en catalán. En Barcelona, tanbién en la plaza de la Catedral y delante de miles de personas, en el contexto de las fiestas de la Mercè protagonizó un recital de casi dos horas a lo largo de las cuales ofreció una espléndida muestra antológica de su obra.

    Página 158:
    Joan Manuel Serrat llenaba el Mercado del Born de Barcelona en un recital antológico con el que acababa una extensa gira por toda España y buena parte de América Latina. En Sanremo recogía el Premio Tenco 1986, que no había podido recoger en su momento, y era objeto de atención por parte de la crítica italiana: “Los catalanes no se preocupan por el futuro de la canción”, declaraba, recordando que hacía cuatro años, desde la publicación de Fa vint anys que tinc vint anys, no había grabado ningún disco en catalán, y denunciaba que un disco tan bueno como Pijama de saliva de Pi de la Serra había sido menospreciado y olvidado. Era bien explícito: “Hay razones para echar la gorra al fuego”, y recordaba un refrán que utilizaba a menudo su madre: Entre todos la mataron y ella sola se murió. Recordando viejos tiempos de la España franquista, la dictadura chilena del general Pinochet impedía a Serrat bjar del avión en Santiago de Chile, a pesar de las gestiones hechas por el mismo embajador español y las presiones ejercidas por los parlamentarios que iban en el mismo avión que el cantante, entre los que estaban Joan Reventós y Txiqui Benegas, todos ellos desplazados a Chile, con el mismo Serrat, con la intención de dar apoyo a la campaña contra el plebiscito presidencial que fue el inicio del régimen fascista en aquel país. Entre otras actuaciones destacadas que Joan Manuel Serra hizo aquel año hay que destacar las de Perelada y una serie de recitales en el Parque de Atracciones de Montjuïc, en Barcelona.

    Página 182:
    Joan Manuel Serrat se estrenaba con éxito como radiofonista. Lo hacía en RNE, de RTVE, en una serie de programas titulados La radio con botas, con un total de sesenta emisiones a través de las que se hacía un repaso inteligente e irónico por la historia sentimental de España, de la que él había bebido tanto en la niñez y la adolescencia, y a la cual ha contribuido de una manera decisiva desde que se dedica a la canción. Era una faceta nueva de un cantautor que ha sido siempre un excelente poeta de la vida cotidiana, en cuyo cultivo ha desarrollado sus obras más completas y acabadas.

    Página 189:
    Con la compañía de importantes dirigentes del Gobierno socialista, como el ministro Josep Borrell, numerosos cantantes y personajes famosos, Joan Manuel Serrat presentaba en el Bocaccio de Madrid un nuevo disco en castellano, Utopía, que egún él mismo era “una reivindicación de la utopía, porque estos son tiempos faltos de utopías, de sueños coletivos que son necesarios para romper un poco el individualismo celular que ahora destaca en un mundo que cad vez llena más de miedo a la persona”, añadiendo también: “he asistido a la autodestrucción de las utopías; algunas utopías destruidas, otras autodestruídas y y otras robadas”. Ídolo de multitudes en América Latina, protagonizaba actuaciones impresionantes, como la que hizo en Buenos Aires ante más de 200.000 personas, superando todas las previsiones. Actuaba también con éxito en los Estados Unidos, y lo hacía en la Monumental de Barcelona ante casi 15.000 espectadores, presentado su nuevo disco y recuperando buena parte de sus canciones más conocidas, en catalán y en castellano.
    Joan Manuel Serrat inciaba 1995 recibiendo una nueva condecoración oficial, la “Encomienda del Mérito Civil” por su contribución a las buenas relaciones de España con América Latina. “Llevo treinta años viviendo como un ciudadao más de América Latina”, declaraba al iniciar una nueva gira en Bogotá que le llevó por diversas ciudades colombianas y mexicanas. Esto no le impedía actuar también con gran éxito en Catalunya, por ejemplo en Girona, ni empezar a preparar una nueva y muy ambiciosa producción discográfica que estará en la calle a principios de 1996. Se trata de un proyecto muy sugestivo, con un título inicialmente previsto como Banda sonora d´un temps, d´un país, y donde está previsto que Serrat interprete versiones de algunas de las mejores canciones de Raimon, Lluís Llach, Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet, Joan Ramon Bonet, Quico Pi de la Serra, Guillermina Motta, Josep Maria Espinàs, Enric Barbat, Pau Riba, Sisa, Martí Llauradó, Jaume Arnella, Ia Clua, Isidor Marí, Al Tall, Pere Tàpias, Miquel Porter, Josep Maria Andreu i Lleó Borrell, así como de él mismo y de otros autores extranjeros como Georges Brassens, Leonard Bernstein y George Gershwin. Como explicaba Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia, “un espectáculo, disco y video que supondrán una excelente prueba para desmemoriados (a veces voluntarios) y un descubrimiento para las nuevas generaciones que no conocieron aquella historia dotada, ciertamente, de una notable banda sonora”. Además, quince cantantes bien diversos -Juan Perro, Carlos Varela, Ketama, Sau, Antonio Vega, El Pele, Joaquín Sabina, Antonio Flores, Tahúres Zurdos, Lole y Manuel, Rosario, Umpah Pah, Kiko Veneno, Loquillo y Los Enemigos- han colaborado en un disco, !Serrat...eres único!, interpretando versiones bien originales de algunas de las canciones más populares de la obra de Serrat en castellano y en catalán.




La doble mirada

Ouka Lele / Concha García Campoy

Espasa Selección, Madrid 1996

    Siempre que le he visto llegar a algún sitio en el que espera encontrar amigos tiene la pícara expresión del que va a contar un chiste, del que se prepara para la risa, un signo característico de un carácter guasón que tiene mucha mezcla, la de su padre catalán, su madre aragonesa, su barrio mestizo y de aluvión y un intacto amor por la vida, por las pequeñas cosas que ya en su infancia se le clavaron en el subconsciente y que le han impedido ser infiel a sí mismo. Quizá sea ahí, en lo más recóndito de nuestras frecuentemente olvidadizas seseras, en donde se nos han colado sus canciones; quizá sea ésa la razón por la cual para muchos es parte de nuestro desarrollo sentimental, de nuestra ética y nuestra estética, y quizá porque no se lo ha comido el escepticismo y la nostalgia, verle tan joven, tan vivo nos alegra tanto; seguramente nos tranquiliza su reflejo. Él es muy consciente de que con las imágenes públicas cada uno se hace un traje a medida. "No me importa que cada uno tenga la suya, siempre que no me hagan ser como el imaginario".

    Sin embargo, él es como pensamos, muy apegado a las historias que ha ido recogiendo y a su gente y escasamente neurotizado con el entorno de artista que convoca multitudes y que "se moja" cuando hace falta. "Me gusta ir por la vida lo más cómodamente posible. Hay que estar de acuerdo con las orientaciones del subconsciente, pasarlas por el cerebro y hacer lo que el cuerpo te pide, actuar con naturalidad". Esa comodidad es muy relativa porque nunca ha dejado de plantar cara. "Siempre he preferido pasar miedo que vergüenza". Durante el franquismo le costó que le silenciaran y el obligado salto a un exilio que acabó convirtiéndose en una permanente fuente de satisfacciones. América Latina le acogió y acabó venerándole cuando comprobó que se implicaba contra la opresión de las dictaduras. Serrat dice que se parece algo al Zelig de Woody Allen por su capacidad de adaptarse a los distintos ambientes. Se crió en un barrio de inmigrantes y tuvo su prematura crisis de identidad: "Para saber de dónde era yo le pregunté a mi madre que de dónde era ella, y me dio la mejor definición que han sabido darme en la vida: 'Yo soy de donde comen mis hijos', lo cual me pareció absolutamente clarificador y me sirvió para aplicarlo a mi propia vida". Ha alternado el catalán y el castellano con naturalidad y ha ejercido su progresismo manteniendo su entorno familiar y sus amigos de siempre, su mejor referencia: "Uno siempre está llegando al barrio". Por eso después de una larga travesía, vuelve ahora a recuperar las canciones que sigue cantando en los rincones de su casa, que un pueblo hizo suyas, que proporcionaron ilusión, esperanza y que fueron útiles para la vida de un tiempo gris y autoritario, un homenaje al coraje que hizo posible la "nova cançó" y que ha titulado D'un temps, d'un país . De nuevo la memoria: "Es fundamental, pero es igualmente importante que el rencor no se apodere de ella. Hay que avanzar con memoria y sin rencor".

    La referencia del tiempo para avanzar, para utilizarlo a su favor, nunca para el lloriqueo nostálgico. Hace ya treinta años que cumplió veinte años, y, aunque practica una saludable coquetería, se ríe abiertamente para exorcizar los malos rollos: "Cuando cumplí los cuarenta años un amigo me hablaba de esa época en la que se alejan muchos sueños y llegan los achaques, la alopecia, las gafas... Me presagió un paso muy difícil, pero estoy todavía en el páramo esperando que lleguen las dificultades montañosas". Y cuenta, mientras te pone al borde de las lágrimas del ataque de risa, cómo en un partido de toreros contra artistas un elemento cuyo nombre omite entró a rematar con la cabeza, metió gol y salió gritando eufórico mientras el cantante José Guardiola le gritaba: "Fulano, que te has dejado el bisoñé en la red..." Aún lejos de la tragedia, Serrat cuida su azotea con lociones y humor a raudales: "Que no se diga que voy de pureta por la vida. Les tengo prohibido a mis pelos que se caigan. Cuando se cae uno lo cuelgo del espejo del baño para que los demás sepan lo que les espera...".

    Siempre consigue complicidades, siempre acaba rompiendo pedestales, yendo a lo deliciosamente esencial de la vida, huyendo de los agobios sociales y apareciendo al menor reclamo amistoso. "Soy como el hombre del campo -bromea mientras nos despedimos- el que me busca me encuentra".




“Anem a ballar?” (¿Vamos a bailar?)

Mari Pau Huguet

Columna Edicions S.A., Barcelona, 1997

    La periodista y presentadora de televisión Mari Pau Huguet, gran aficionada al mundo de los bailes de salón hace un repaso de los diferentes estilos de baile (vals, polca, pasodoble, tango, rumba, cha-cha-chá, bolero, merengue, foxtrot, rock & roll...), subtitula la obra como “recorrido apasionante por el mundo del baile” y nos enseña en imágenes cómo bailar cada uno de ellos y los lugares donde aprender y bailar todos los estilos.
    Además incluye una serie de entrevistas a varios personajes para conocer su relación y experiencia en el mundo del baile y sus estilos favoritos, así entrevista a la actriz Amparo Moreno, al actor Joan Pera, el periodista Lluís Permanyer, a nuestro Joan Manuel Serrat, a los escritores Mª de la Pau Janer, Ferran Torrent, Teresa Pàmies, al pastelero Antoni Escribà, al Doctor Joan Corbella y a la cantante Monica Green.

SERRAT Y EL BAILE: EL TANGO Y EL BOLERO

    Joan Manuel Serrat nos recibe en su despacho de Tuset, una de las calles más emblemáticas de aquella maravillosa Barcelona de la “gauche divine”. Tiene los ojos llenos de proyectos y sueños. Hace pocos días que ha vuelto -una vez más- de la otra parte del mundo, de su querida América Latina, y aún parece que lleve con él aquellos olores, aquellos paisajes y aquellas miradas encendidas de tanta gente que le quiere.
    Nos habla de sus primeros recuerdos infantiles vinculados con el baile: “Mis primeros flashes de memoria entorno al mundo del baile me llevan directamente a pensar en todas aquellas fiestas de calle, las fiestas mayores de barrio. Yo nací en el Poble Sec, y allí no se hacían entoldados. En mi barrio, como máximo, se colgaban papelitos y serpentinas y a veces ponían una pequeña tarima donde se colocaba una modesta orquesta que tocaba música de baile”. “Acostumbrábamos a ir a aquello que llamábamos las fiestas de casas, lo que en Castilla siempre han llamado “guateques”. Allí, las niñas o las madres de las niñas montaban el sarao en su casa y nosotros llevábamos las coca-colas y las ginebras, y nos arrimábamos todo lo que podíamos”.
    Joan Manuel Serrat se reconoce, abiertamente, poco bailarín: “Yo he sido siempre muy poco bailador. El baile para mí siempre ha sido, más que una manifestación para expresarme corporalmente, un mecanismo erótico-sexual, una forma para intimar con personas del sexo contrario, para ligar”.
    Nos habla de su relación con los entoldados o carpas: “Yo los entoldados los recuerdo más como lugares donde he cantado que como lugares donde he bailado. Recuerdo los entoldados de la plaza del Sol (en el barrio de Gràcia), o los de Sants, o los de un montón de pueblos de Catalunya, y los recuerdo con mucho afecto, pero siempre como lugares donde actuaba. Era alrededor del año 1965. De hecho, el entoldado siempre ha sido un espacio multiusos, y además de la animación infantil y de los bailes también se hacían, muy de vez en cuando, conciertos de cançó”.
    Serrat nos habla de sus películas preferidas vinculadas con el mundo del baile: “Recuerdo una película que todo el mundo conoce, la maravillosa “Le bal”. Se trata de una revisión de la historia a partir de diversos bailes. También hay otra magnífica, mexicana, que es “Danzón”, en la que el eje de la historia es la práctica del baile del danzón, y explica la relación de una pareja. Todo se centra en un local”.
    Nos habla muy especialmente de la filosofía específica del bolero y el tango, sobre todo por lo que respecta a sus textos: “Hay muchos tipos de música de baile, pero hay dos, concretamente, el bolero y el tango, que además de incorporar el elemento festivo, poseen un tipo de sustrato de interés más universal que trasciende la propia música para convertirse en texto poético, en literatura. El tango es un sentimiento que se baila, además de cantarse.
    El bolero, yo creo que existe más como canción que como baile. El bolero es una música que acerca a las personas, y es por eso que la gente lo baila. El tango es un baile mucho más barroco y pide un cierto conocimiento de la técnica de baile, y el bolero es mucho más intuitivo, es una expresión que pide dejarse llevar y abrazarse, es el puro deseo y la necesidad que tienen dos cuerpos abrazados de rozarse. El tango es más la creación de unas determinadas figuras, es más danza, y en cambio el bolero es más sentimiento. Ahora bien, los dos están unidos por el mundo íntimo, profundo y sentimental de la cultura latina. Son expresiones de vida, a pesar de que mucha gente sonríe ante la contundencia de ciertas letras de tango o la desproporción que, a veces, plantean algunos textos de bolero. Yo creo que estas burlas son un producto directo de la ignorancia y la mezquindad de alguna gente ignorante. No quiero ofender a nadie, pero a veces uno oye hablar del tango como el lamento del cornudo y realmente eso demuestra un desconocimiento absoluto de toda la profundidad que el tango plantea en relación a la soledad del hombre, los vacíos de las ausencias más profundas; es como quedarse en la superfície del mar, sin bajar más al fondo. Por eso ese tipo de gente ve todos los tangos iguales, planos y de un mismo color determinado. Y en el bolero, más o menos, lo mismo. En un bolero se mueven todas las intimidades de las relaciones entre los seres humanos desde la cotidianidad del mundo latino”.
    Nos habla de como empezó su afición por el tango: “Me viene, directamente, de mi padre. Él era un gran aficionado a esa música. No era un gran cantante pero tenía mucho corazón. Posteriormente, siempre he cultivado una cierta voluntad personal para profundizar en el entorno del tango, sobre todo por lo que respecta a las canciones interpretadas por Carlos Gardel, que ha sido sin duda uno de los mejores cantantes que ha habido nunca en la historia de la música popular, como creador de una escuela interpretativa de gran prestigio y calidad. Todavía hoy, su sonoridad nos sigue sorprendiendo, sobre todo si pensamos en los medios con los que grababan en aquella época. Y más adelante, está mi presencia y relación con Argentina, y con los músicos argentinos. Creo que la música de tango aún está bien viva en el pueblo argentino, y tiene grandes seguidores, y eso que últimamente está un poco amenazada por el poder del marketing yanqui y por los productos anglosajones en general. Entre los años treinta y sesenta se crearon y produjeron todos los grandes tangos. La cosa más maravillosa es que hasta las generaciones más jóvenes argentinas han sabido hacer convivir el tango con el rock; hay emisoras de radio que son monográficas de tango, y locales de moda donde la gente va a bailar exclusivamente tango”.
    Joan Manuel Serrat hos habla de su experiencia como intérprete de tango: “Yo he cantado tango, en privado, a lo largo de toda mi vida, y en público también. He tenido el privilegio de compartir escenarios con gente tan maravillosa como Aníbal Troilo "Pichuco", Osvaldo Pugliese, Sargan o el gran Astor Piazzola. He conseguido cantar con todos estos maestros del tango y sobrevivir a la experiencia. La verdad es que hay muchas de mis canciones que se pueden orquestar como un bolero. Yo he contabilizado, a grosso modo, al menos unos quince boleristas oficiales que han versionado temas míos como “Aquellas pequeñas cosas” o “Paraules d´amor”. Tengo un tango muy evidente e incontestable que se titula “La aristocracia del barrio”.
    Serrat nos hace unas reflexiones finales: “No recomiendo ningún tango en concreto, únicamente recomiendo a la gente que escuche obras completas. A mí, personalmente, me gustan autores como Discépolo, Mansi, Cadicamo o Flores. Cada uno lo ha hecho con un estilo poético determinado, y a medida que uno va profundizando y se emociona con aquello que descubre, va encontrando los matices, aquello que hay bajo los pliegues, y cada vez es más difícil destacar unos u otros.
    Creo que no hay nadie que elija con más rapidez y seguridad que los ignorantes. Yo no es que me considere un gran experto, pero he dedicado muchos años de mi vida a escuchar y a profundizar en esto. Además, todo va y viene en el mundo de las emociones, hay tangos que en un momento u otro dejan de emocionarnos por diversas razones, y que después nos vuelven a emocionar al cabo de un tiempo, cuando los recuperamos, porque nuestro cuerpo también se modifica, y las situaciones de nuestra vida se modifican”.



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