Si bien Serrat en su juventud sólo protagonizó cuatro películas y sin grandes éxitos, su trayectoria musical le ha convertido en referente y memoria sentimental de varias generaciones. Con el paso del tiempo, su obra ha pasado a ser considerada un clásico. Así lo demuestra la aparición de algunas de sus canciones como recurso argumental en varias películas.
    Estas canciones se pueden escuchar con diferente intensidad según el caso, a veces sólo se oye un fragmento, un detalle suficiente y otras adquieren mayor importancia en el contexto en que son reflejadas, pero siempre con una intención de realzar la escena en la que aparecen, de hacer un guiño al espectador con ese fondo sentimental que representan las canciones de Serrat.
    Sin duda, con estas referencias en el cine, se reconoce como patrimonio colectivo la categoría poética de las canciones y los versos de Serrat, que evocan paisajes afectivos comunes, recuerdos, momentos irrepetibles de la memoria, en definitiva, de nuestras vidas, y pasan a formar parte y reflejarse como referencia en la filmografía reciente y que muestran que la obra de Serrat contiene un mensaje universal, clásico y actual.
    A continuación se repasan algunas de las referencias a Serrat y su obra en otras tantas películas, aunque posiblemente puedan encontrarse más:


Un submarí a les estovalles - 1991 Susanna - 1996 El faro del sur - 1998 Cha cha cha - 1998 Aunque tú no lo sepas - 2000 Lucía y el sexo - 2001
Machín, toda una vida - 2001 Rencor - 2002 Smoking Room - 2002 La Casita Blanca - 2002 Apasionados - 2002 Caballé, más allá de la música - 2003


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