En casi todas las entrevistas que Serrat ha concedido, siempre en algún momento de ellas, unas veces de un modo directo y en otras más de pasada, Joan Manuel deja traslucir su magnífico sentido del humor. De igual manera, durante sus recitales siempre habrá un momento para una frase ingeniosa o de doble sentido, a medias entre la ironía y el descaro, y siempre en busca de la complicidad del espectador.
    Serrat se auto proclama "amante de la VIDA", y alguna vez ha dicho que «no hay nada que me guste plenamente si es que no hay risa por medio». Muchas anécdotas divertidas ocurridas a Serrat y bastantes otras por él provocadas pueden leerse en el libro "El gusto es nuestro: Diario de Ruta".
    De todas las ocasiones en las que más claramente Serrat ha dado muestras de su sentido del humor, voy a reflejar aquellas que por ocurrir en programas de televisión, han quedado más en nuestra memoria.
    En 1974, intervino como actor en un programa de Televisión Española que llevaba como título "Lo de Tip y Coll", que era presentado por los dos geniales humoristas. El papel que hubo de interpretar Serrat fue el de un mayordomo loco que estaba obsesionado con la idea de asesinar a todo el que se pusiera a su alcance.
    Unos años más tarde, Joan Manuel Serrat intervino en un programa que satirizaba la idea de la guerra. Pudimos verle vestido de soldado combatiente en una trinchera. La intención del espacio era del todo antibelicista, en contra de la entrada de España en la OTAN y eso fue primordial para que Serrat aceptase el papel.
    Recordemos igualmente sus apariciones en algunos de los programas de Guillermina Motta y Andreu Buenafuente o las veces que fue entrevistado por Jorge Guinzburg o Alejandro Dolina en sus visitas a Argentina.
    Pero quizá los momentos más hilarantes en televisión los protagonizó las veces que fue invitado de La Trinca. Recordemos el sketch de Serrat convertido en 'paleta' o aquel programa en el que entre otras lindezas, explicó detalladamente en qué consistía su antiguo oficio de Sexador de pollos.
    Destaco también sus intervenciones –años después– en el programa "¡Ay vida mía!", en el que fue entrevistado por Mari Carmen y sus muñecos, y por último, en el magazín "Crónicas Marcianas", cuando tuvo que soportar los reproches que le hacía su personaje Penélope, que había tomado vida en la persona de la humorista Paz Padilla.


Caminito de la obra Lecciones de un sexador de pollos Serrat entre marionetas El regreso de Penélope