1978

  1. CIUDADANO
  2. IRENE
  3. CENICIENTA DE PORCELANA
  4. A UNA ENCINA VERDE
  5. QUÉ BONITO ES BADALONA
  6. POR LAS PAREDES
    (Mil años hace...)
  7. TORDOS Y CARACOLES
  8. LUNA DE DÍA
  9. HISTORIA CONOCIDA

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1978 instrucciones para oír las canciones mi opinión información del disco
Letras de Joan Manuel Serrat
excepto «Historia conocida» (Poema de José A. Goytisolo)
Arreglos y Dirección Musical: Josep Maria Bardagí

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Letras de las canciones: Joan Manuel Serrat, excepto «Historia conocida», poema de José Agustín Goytisolo

Música de las canciones: Joan Manuel Serrat

Arreglos y Dirección musical: Josep Maria Bardagí

Músicos:

  • Piano: Josep M. Durán
  • Guitarras y mandolinas: Josep Maria Bardagí
  • Bajo: Jordi Clua
  • Batería: Francesc Rabassa
  • Percusión: Tito Duarte
  • Moog: Josep Mas «Kitflus»
  • Tenora y saxo alto: Ricard Roda
  • Flautas: Manolo Morales
  • Primer violín: Juan Luis Jordá
Compañía Discográfica: Ariola

Referencia del LP: 25.645 I - Dep. Legal B. 7.845/1978

Grabación: Estudios Sonoland, S.A. de Madrid, entre el 13 y el 26 de Febrero de 1978

Ingeniero de sonido: J.A. Álvarez Alija

Ayudantes: A. Gil y M. Gaudenzi

Fotografías y diseño gráfico: Francesc Guitart

Colaboración artística: J.M. Caballero Bonald

Texto de Joan Manuel Serrat para una edición mexicana del disco:
  «Nápoles es una ciudad tan hermosa como caótica en la que si usted camina distraído o más bien ensimismado detrás de las cadenciosos y turgentes andares de una de las miles de 'Sofías Loren' que la transitan, puede acabar engullido por un profundo agujero y aterrizar en una ciudad paleo-cristiana.
  En Nápoles, resulta de lo más común ser testigo alucinado de cómo un chófer de camión conduce a contramano y a toda velocidad mientras da cumplida cuenta de una jugosa pizza de mozzarela, pepperoni y anchoas con la misma naturalidad que año tras año la sangre de San Genaro se licúa a fecha fija para redimir nuestros pecados.
  Pero Nápoles la sucia, la desordenada y tumultuosa Nápoles, es al tiempo una ciudad mágica y sugestiva. Del mismo modo que la guarida de la corrupción y de la camorra, es también el escenario natural de Peppino di Capri y de Caruso. La cuna del Comendatore Imparato y de Irene.
  Irene vive en una casa pequeña, en una calle estrecha y oscura del ruinoso barrio de los españoles donde apenas llegan los rayos del sol que el buen Dios reparte a su manera. Cada mañana, cantando (en Nápoles la gente canta), ella se asoma a la ventana a tender la ropa y estimula así la curiosidad del transeúnte a completar el rompecabezas de sus misterios con sus intimidades tendidas flameando al viento.
  Igual que Irene, Claudia, Rosa y más allá Gabriela, tienden sus trapos al sol y todas nos excitan con este juego de adivinanzas, y juntas componen un cielo de verbena de punta a punta de la calle. Cuando el caos y la imaginación se dan la mano el resultado es explosivo. Nada se parece tanto a la alucinación.
  Ver Nápoles y morir... Yo anduve por allí en 1978 y antes y después no me he muerto. Aunque la verdad siempre estuve a punto.»


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