BANDA SONORA D'UN TEMPS, D'UN PAÍS

  1. LLETANÍA
  2. NOIA DE PORCELLANA
  3. L'AMOR PERDUT
  4. PERQUÈ VULL
  5. EL SETÈ CEL
  6. BLUES EN SOL (cantat en mi)
  7. SI JO FOS PESCADOR
  8. A LA VORA DE LA NIT
  9. LA NOIA DE DURO
  10. SUSANNA
  11. LA LILÍ I L'ALÍ BABÀ
  12. VENEDOR D'AMOR
  13. EL GESSAMÍ I LA ROSA
  14. L'ESTACA
  15. ROSETA D'OLIVELLA
  16. QUAN ÉREM INFANTS
  17. QUÈ VOLEN AQUESTA GENT?
  18. PER MALLORCA
  19. EL MELIC
  20. CANÇÓ DEL DESIG FARSANT
  21. L'HOME DEL CARRER
  22. T'ESTIM I T'ESTIMARÉ
  23. ME'N VAIG A PEU
  24. PARAULES D'AMOR
  25. TOT ÉS GRIS
  26. EL SOLDAT AVERGONYIT
  27. L'AMOR QUE VINDRÀ
  28. PETITA FESTA
  29. LES FLORISTES DE LA RAMBLA
  30. FLORS DE BALADRE
  31. NO TROBARÀS LA MAR
  32. D'UN TEMPS, D'UN PAÍS
  33. ANIREM TOTS CAP AL CEL
  34. HAVIA DE SER AIXÍ
2'13"
3'14"
2'28"
2'16"
3'15"
4'02"
2'21"
2'56"
2'15"
4'21"
3'21"
2'36"
1'39"
3'03"
3'20"
3'55"
2'49"
4'11"
2'00"
2'54"
3'29"
3'13"
3'16"
2'27"
2'52"
3'12"
4'30"
2'46"
2'31"
3'21"
3'20"
3'39"
3'47"
3'39"

1996 instrucciones para oír las canciones mi opinión información del disco



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Idea, Dirección Artística y Voz de Joan Manuel Serrat
Textos y Músicas de diversos integrantes de la «Nova Cançó»
Arreglos y Dirección Musical: Josep Mas «Kitflus»

principio de esta página mi opinión


Idea, Dirección artística y voz: Joan Manuel Serrat

Letra y Música de las canciones: Diversos integrantes de la «nova cançó»

Arreglos y Dirección musical: Josep Mas «Kitflus» en todos los temas excepto en «Les floristes de la Rambla», «Si jo fos pescador» y «Aniren tots cap al cel» que son de Josep Maria Bardagí

Colaboración: Tete Montoliu al piano en «Paraules d'amor» y «Tot és gris»

Compañía Discográfica: Ariola

Referencia del CD Doble: 74321-367.982 - Dep. Legal M. 7.168 y 6.768/1996

Grabación: Grabado, mezclado y masterizado en los Estudios KS de Barcelona

Ingeniero de sonido: Nono Ruiz

Grabación digital: Moll & Associats

Producción: Taller 83 y Rafael Moll

Diseño gráfico: Enric Satué


principio de esta página información del disco


   Con el CD "Banda sonora d'un temps d'un país", editado en 1996, nos encontramos con una antología de canciones amplia y variada de Serrat sobre la nova cançó y otros movimientos musicales que paralelamente surgieron en aquella Cataluña febril de la dictadura franquista.
   Entre 1962 y 1975 cifra Serrat su viaje por estas canciones. El motivo por el que pone como fecha tope para su antología el año 1975 lo explica el propio Serrat con las siguientes palabras: "Habría que ajustar la canción en el tiempo. Yo termino este trabajo en el 75, porque a partir del 76 el lenguaje se modifica y al igual que el destape aparece en los quioscos, también aparece el destape lingüístico y el destape en la canción". Serrat cita el primer disco de 'La Trinca', tras la muerte de Franco, como el primero definidor de ese nuevo lenguaje.
   De ahí que el disco pese a su longitud –el más extenso de toda su carrera– se muestre enormemente cohesionado pese a su variedad de estilo, temática y formas expresivas. Se trata, junto con los álbumes "Cançons tradicionals" y el reciente "Cansiones", de la obra más atípica en su trayectoria al no estar cimentada en canciones propias y dar rienda suelta a su indudable capacidad de versionador.
   "Banda sonora d'un temps d'un país" no es sólo un disco homenaje con el que Serrat trate de cerrar heridas del pasado –recordemos su distanciamiento durante mucho tiempo con algunas de las figuras de la nova cançó– sino que va más allá, demostrando la capacidad de Serrat a la hora de abarcar material ajeno. En muchos casos sus versiones superan a las originales.
   Disco difícil, que supone el reconocimiento que Serrat brinda a toda una serie de nombres que pusieron la banda sonora a un tiempo de libertades encerradas, de esperanzas arrinconadas, de revoluciones imposibles, un tiempo que es el de Serrat que como miembro destacable de aquellos jueces de la nova cançó se erige en promotor de una idea de re–visitación de un conjunto de temas clásicos llevándolos a su personalidad indiscutible como vocalista.

   Pese a quien pese –y le puede pesar a Lluís Llach, por ejemplo– Serrat era el que mejor podía realizar esta empresa. Su dimensión popular iba a hacer que el disco tuviera una difusión que de otra manera no hubiese tenido. De ahí que consiguiera algo insólito para un disco en catalán a nivel nacional como fue situarlo número uno en ventas nada más salir al mercado.
   Siempre alejado de los prototipos que las modas dictan, Serrat ofrece una obra extraordinaria rescatando voces valientes, audaces, sinceras, canciones de otro tiempo pero enormemente válidas, reflejo de una época, pero en muchos casos con una dimensión atemporal.
   Para entender la realización de este disco hay que partir de la génesis de un movimiento tan rico como el de la nova cançó. Fue en 1957 cuando Josep Maria Espinàs da una conferencia en Barcelona titulada "Brassens, trobador del nostre temps", colocando la primera piedra de esta corriente cultural que tendrá en 1961 la creación de la casa discográfica Edigsa como medio idóneo para difusión de este movimiento musical que busca reivindicar los valores de la cultura y lengua catalana en tiempos de arrinconamientos de identidades.

   En el año 1962 los de la nova cançó se constituyen en "Els setze jutges", que originariamente son trece:
   • MIQUEL PORTER, licenciado en Filosofía y letras. Fue uno de los autores de "Lletania", declaración corrosiva de los principios franquistas, escrita a medias con Lluís Serrahima y con música de Jaume Armengol.
   • REMEI MARGARIT, profesora de música
   • JOSEP MARIA ESPINÀS, abogado. De él canta Serrat "A la vora de la nit" un tema ubicado casi en la prehistoria del movimiento. Fue compuesto en 1963.
   • DELFÍ ABELLA, psiquiatra: Recordar que suya fue la traducción de "Les souliers" ("Les sabates") que Serrat versionara en sus comienzos y del que ahora canta una de sus temas más recordados "Quan érem infants".
   • PI DE LA SERRA, perito mercantil. Serrat interpreta dos de sus canciones: "L'home del carrer" y "Havia de ser així".
   • ENRIC BARBAT, aparejador. Suya es "El melic", una canción muy original dedicada al ombligo incluida en este álbum. Para Manuel Vázquez Montalbán era el mejor letrista de cuántos componían la nova cançó.
   • XAVIER ELIES, economista
   • GUILLERMINA MOTTA, estudiante. De Guillermina, muy vinculada siempre a Serrat, se incluye su excelente "Cançó del desig farsant", uno de los temas más líricos del disco, con letra de Josep Maria de Sagarra.
   • MARIA DEL CARME GIRAU, estudiante de farmacia
   • MARTI LLAURADÓ, estudiante de música. De él Serrat interpreta un poema que musicó de Salvat-Papasseit titulado "Venedor d'amor".
   • JOAN RAMON BONET, oficial de marina mercante. Serrat elige para esta antología su canción "L'amor perdut".
   • MARIA AMELIA PEDREROL, estudiante
   • JOAN MANUEL SERRAT, perito agrícola

   Poco más tarde se incorporarían Lluís Llach, Maria del Mar Bonet y Rafael Subirach. Josep María Espinas sacará uno de los primeros discos del nuevo movimiento en el que versionará a Brassens. Por aquel entonces Brassens como Brel y otros cantautores franceses serán vistos como modelos de referencia a los que también acudirá Serrat al principio de su carrera. En toda aquella marea de acontecimientos Raimon presenta "Al vent", una de las canciones–protesta más emblemáticas de aquel tiempo, y aunque no llegó nunca a pertenecer a los "jutges", se convirtió en baluarte indiscutible de toda la nova cançó.
   En un momento dado con la independencia que todo artista debe poseer, Serrat se desvinculará del movimiento. Al fin y al cabo la nova cançó como tal –la vinculada a los "jutges"– muere en 1969. A Serrat por su decisión de desvincularse, de usar su libertad ("Para la libertad sangro, lucho y pervivo" nos canta en 1972 con Miguel Hernández de fondo o "Soy palomo torcaz, dejadme en paz" apuntaba en "Vagabundear") le lloverán palos de los sectores más reaccionarios de la sociedad y de los pretendidamente más progresistas.
   Será criticado por cantar en castellano y ejercer un bilingüismo enriquecedor que resulta lógico conociendo su doble origen lingüístico. De aquella ruptura aún hoy incomprendida por gente como Lluís Llach quedarán secuelas que Serrat irá curando con el tiempo recuperando la buena relación con Raimon y con Pi de la Serra, dejándose ver en aquel disco antológico de Maria del Mar Bonet y ofreciendo con este "Banda sonora d'un temps, d'un país" el reconocimiento a todo un movimiento construido –como el mismo Serrat ha confesado– a base de horas robadas al sueño.
   Algunos como Josep Maria Espinàs aprovecharon el mínimo resquicio para criticar a Serrat. En 1974 Espinàs escribe una interesante biografía sobre Pi de la Serra. Sin comerlo ni beberlo lanza una crítica a Serrat en un momento del libro calificándolo despectivamente de vedette.

   Serrat, que seguía rubricando discos de hermosa factura en castellano y catalán, sabía que aún habría de pasar tiempo para que todo se normalizara. Y daría muestras continuadas de cómo su carrera jamás ha tenido nada de vedettismo, sino todo lo contrario, con actitudes basadas en el compromiso y la coherencia, aún con las contradicciones lógicas que toda persona lleva consigo. El caso es que a Serrat se le seguía criticando, quizá desde cierta envidia, dado que era evidente su posición de primacía dentro del mundo de la canción de autor.
   Algunos cantantes catalanes como Marina Rosell declararon por activa y por pasiva que jamás cantarían en otra lengua que no fuera el catalán. Y he aquí que Marina Rosell ya ha lanzado su segundo disco en castellano.
   Ante todo hay que valorar la libertad personal de cada cual y tener la mente abierta hacia opciones personales fundamentadas en el reconocimiento y en la libertad. Y cuando Serrat decide cantar en castellano se está reconociendo a sí mismo porque está abrazándose al tronco de su madre aragonesa. Pero estas rencillas no pueden hacernos olvidar de cómo dentro de la nova cançó hay un movimiento significativo, lleno de riqueza y de calidad, que aportó numerosas cosas a la alicaída cultura dirigista de la época.
   En una entrevista realizada por Ramón F. Reboíras en el semanario Cambio 16, Serrat reflexiona sobre su relación con la nova cançó: "He tenido conflictos puntuales por actitudes personales no compartidas por todos. Esto le ocurre a todos. He pensado que debía hacer las cosas de una forma, y las hice, y estoy muy satisfecho de haberlo hecho. No todo el mundo lo entendió, pero el tiempo ha llevado a una situación absolutamente distinta. Incluso hay gente con la que tuve en aquellos momentos problemas de relación personal, y que hoy en día, forma parte de ese circulo maravilloso e irrenunciable que son los amigos del corazón".

   En "Banda sonora d'un temps, d'un país", Serrat hace un recorrido por todo el itinerario lírico de la nova cançó, entendiendo este término como algo amplio y no limitado al movimiento de los jutges del que Serrat formó parte. El disco tiene prólogo de Joan Barril –vinculado en numerosas ocasiones a Serrat– y cuenta con un libreto magníficamente presentado en el que podemos ver muy sucintamente la historia del movimiento. El diseño del disco vuelve a ser todo un acierto y como sucedía en "Nadie es perfecto" cuenta con la mano maestra de Enric Satué. En este libreto aparece una curiosa fotografía de Serrat con su admirado Brassens.
   El doble álbum reúne a un enorme plantel de músicos entre los que no podía faltar junto a Josep Mas Kitflus –artífice de la dirección musical–, la figura de Josep Maria Bardagí, que además arregla tres temas del disco: "Les floristes de la Rambla", "Si jo fos pescador" a la manera que ya hiciera cuando Serrat la incluyó en su "Res no es mesquí" y "Anirem tots cap al cel". En esta última, Bardagí forma también parte de los coros junto a un amplio equipo de personas a los que Serrat también quiere rendir homenaje.
   En este disco, enormemente heterodoxo, se nos muestran canciones de todo tipo en donde se asumen todo tipo de influencias desde el jazz y el soul hasta la balada intimista pasando por la música folk, los influjos mediterráneos y el referente ineludible de la canción francesa e incluso anglosajona. De todas ellas sale Serrat bien parado con un excelente registro interpretativo, demostrando que son canciones que conocía bien y que apreciaba. Del amor hacia ellas nace una obra hermosamente rica en la que Serrat bien pudo apoyarse para gestar sus futuras "Cansiones", por entonces un proyecto mil veces planteado y mil veces congelado.

   De este conjunto de versiones que se abrazan, que se complementan, que van de la vida a la muerte, del amor al desamor, de la esperanza al desaliento y de lo político a lo social, destacan los magníficos arreglos de Josep Mas Kitflus en un trabajo arduo, complejo, del que sale bien parado. En un proyecto limitado como éste, en el que hay que seleccionar un material y dejar fuera multitud de canciones, no se puede pedir abarcar todos los matices de la nova cançó. Lo que está claro es que muchos de ellos sí logran transmitirse.
   El disco cuenta con dos temas que fueron muy importantes para la nova cançó pese a que sus autores no eran catalanes. Una es la extraordinaria "Suzanne""Susanna" en catalán– del canadiense Leonard Cohen y la otra es "La noia de duro" de Georges Brassens que reúne muchos de los elementos habituales en la obra del cantautor francés.

   "Noia de porcellana" de Pau Riba es una canción que Serrat sabe llevar a un terreno personal devolviéndole el aliento lírico que con Riba dejaba entrever, pero no mostraba en toda su intensidad. Pau Riba será uno de los que reciba de un modo más escéptico este proyecto de reconstrucción arqueológica de Serrat. Dirá al respecto: "El proyecto por momentos me parece absurdo. Falto de verdadera emoción. Comprendo que Serrat ha tenido que hacer malabarismos para contentar a todos, pero el disco se resiente... Serrat y yo siempre nos hemos querido y respetado en la distancia. No hemos tenido una camaradería profunda, pero cada uno en su sitio nos apreciamos".

   De Ovidi Montllor, el cantautor de Alcoy, desgraciadamente desaparecido, Serrat nos deja una canción titulada "Perquè vull", hermosamente combativa que constituye toda una declaración de principios con resonancias anarquistas, a la manera que en 1975 hará Jaume Sisa en "Qualsevol nit pot sortir el sol", una canción que también podría haber incluido Serrat y que fue todo un himno del tardofranquismo.

   Jaume Sisa nacido en el mismo barrio que Serrat formó parte de un colectivo posterior a la nova cançó que se llamó Grup de Folk. Allí empezó a desarrollar su obra que después desembocaría en su etapa de heterónimos –a lo Fernando Pessoa– constituyendo una figura singular y desconcertante. "El setè cel" es una hermosa canción que muestra un claro escepticismo religioso. La compuso Sisa en 1975, el mismo año de "Qualsevol nit pot sortir el sol". "El setè cel" es la canción más cercana en el tiempo de cuántas canta Serrat en esta antología sentimental de un movimiento que constituyó en palabras de Ramón F. Reboíras "una resistencia poética y sentimental a la dictadura de Franco".

   En esta antología de suspiros llenos de intensidad y canciones que son proclamas del corazón está también presente el cantante mallorquín Guillem d'Efak. En su obra se dejarán notar las influencias del blues y de la música espiritual negra. Resulta sorprendente ver a Serrat cantando su "Blues en sol" y saliendo airoso de tal tesitura.

   No podía faltar quizá el más celebrado himno de la resistencia antifranquista: "L'estaca" de Lluís Llach, en el que Serrat realiza una valiente y enormemente plástica versión del gran tema de Llach. Distanciados desde hace tiempo, Serrat quiso también rendirle tributo.

   Serrat también se cita y se homenajea en el disco, porque no podía faltar y porque ha sido el cantante más emblemático de cuantos aquí aparecen. Según Manuel Vázquez Montalbán "el único 'animal escénico' de la nova cançó es Serrat". Por ello se rinde merecido tributo y de ahí parte la inclusión, convenientemente renovada, de la magistral "Me'n vaig a peu".

   Quiso contar Serrat igualmente con la maestría de Tete Montoliu que nos regala con su fraseo mágico la versión jazzística de la inmortal "Paraules d'amor". En ese año de 1996, Serrat agradecido siempre a Tete Montoliu le mostrará su aprecio –a cuya memoria dedicará dos años después "Sombras de la China"– con las siguientes palabras: "Tete es un gran patrimonio artístico de Cataluña y de España, y a veces a uno le duele que elementos con tanta calidad y de los que uno puede enorgullecerse tanto, de alguna manera no estén no solo mimados, sino promocionados."

   En "Banda sonora d'un temps d'un país" destaca también el tema homónimo del mismo con letra y música de Raimon. "D'un temps, d'un país" la registró Raimon en 1964 y aparece antologada por Eduardo Galeano en un interesante libro de éste titulado "Conversaciones con Raimon", en donde el cantautor valenciano habla largo y tendido sobre el fenómeno sociológico y artístico de la nova cançó señalando que de todos los que formaron aquel movimiento apenas han sobrevivido Pi de la Serra y él mismo. Cita a Serrat aunque lo ve como un fenómeno particular al cantar en castellano. La nova cançó aparece como un fenómeno que de repente ha visto caer a gran parte de sus miembros. Algunos realmente no han tenido la calidad necesaria para mantenerse. Otros han sido aislados por las contradicciones del mercado. Y los más importantes han sobrevivido de una u otra manera. A todos dedica Serrat su disco y a muchos saca sin duda del olvido, los reincorpora, los devuelve a la realidad desempolvando viejas canciones que como los viejos sueños siguen siendo necesarios. "D'un temps, d'un país" entronca bien con la combativa línea de los textos de Raimon en "Al Vent", "Quatre rios de sang" o "Quan jo vaig neixer". Serrat consigue una emocionante interpretación del tema emblema del disco con el acompañamiento vocal de los chicos y chicas de la escuela de Sant Gregori.

   De la excelente Maria del Mar Bonet, Serrat canta dos temas. El primero, bellísimo, "No trobaràs la mar" canción escrita y musicada por Maria del Mar Bonet. La canción fechada en 1970 tiene un gran poder lírico. Está dedicada a Xavier Serrahima y en ella el mar aparece como catalizador de los sentimientos, el mar que hace tiempo que huyó.
   Además de la citada, Serrat canta quizás el tema más contundente de toda la trayectoria de Maria del Mar Bonet: "Què volen aquesta gent?", descarnado retrato de la clandestinidad universitaria, de la libertad proclamada y desterrada, del oscuro mundo de la dictadura franquista.

   Rafael Subirachs es el que musica "Si jo fos pescador", poema original de Joan Salvat-Papasseit que también se incluye en este disco y que Serrat ya versionó brillantemente en "Res no és mesquí".

   No olvida Serrat la vertiente folclórica en su disco como ya hiciera treinta años antes con sus "Cançons tradicionals" y rescata "Roseta d'Olivella", un bello exponente de la música tradicional catalana que ya registrara en 1968 Pau i Jordi amb El Grup de Folk. "Per Mallorca" es otra canción que bebe de las fuentes populares aunque con una letra de Vicent Torrent incorporada posteriormente. Al Tall fueron los primeros en registrarla en 1975.

   De la autoría de Pi de la Serra incluye Serrat dos temas que se añaden al "A poc a poc" que ya versionara en 1989 en aquel disco de Pi de la Serra titulado "Qui té un amic". "L'home del carrer" es una de las grandes canciones de Francesc Pi de la Serra, enormemente lúcida, retrato certero y muy sarcástico del hombre rutinario y desorientado. Como dice Josep Maria Espinàs este hombrecillo es el hombre–mecanismo, el condenado a la monotonía, el hombre repetitivo ("Per què la gent se avorreix tant?" se preguntaba Serrat en 1980). Pi de la Serra registró este tema en 1964 y forma parte de una galería muy conseguida de tipos sociales que él ha ido incorporando a sus canciones desde sus comienzos.
   Su otra canción que Serrat canta, cierra emotivamente el disco. Se trata de "Havia de ser així" y en ella nos encontramos con un Pi de la Serra más íntimo, más poético, igualmente lúcido, que retrata la soledad del presente y los añorados rincones del ayer. Serrat realiza una versión muy ajustada y sobria.

   En el resto del álbum destaca "Tot és gris" donde Joan Manuel vuelve a sorprendernos cantando un tema que discurre por los veneros del jazz y que tiene en el piano de Tete Montoliu el ajustado complemento.

   Serrat no olvida a Jacques Brel en este recorrido sutil de la memoria y nos canta una versión en catalán de un tema suyo titulado "L'amor que vindrá". Serrat que ya registró "La Fanette" junto con Lluís Miquel, nos deja ahora una sentida versión de una canción muy estimable del cantautor belga.

   En el disco también se incluye su interpretación del tema "Flors de baladre" con letra y música de Isidor Marí. En aquella canción testimonial editada por la compañía discográfica Edigsa en 1975 hay toda una reivindicación simbólica de las flores de adelfa que encarnan los colores de la bandera catalana.

   Tampoco faltan poetas de prestigio como Josep Carner, ya musicado con anterioridad por Serrat –recordemos las extraordinarias "El gall" y "El falcó"–, y presente aquí en la canción "El gessami i la rosa" de Ia Clua. Sorprende que Serrat olvide a Salvador Espriu, popularizado a través de las canciones de Raimon basadas en poemas suyos. No ha sido nunca Serrat un defensor de la obra de Espriu aunque de vez en cuando y coyunturalmente haya expresado lo contrario. Durante mucho tiempo Espriu y la identidad catalana han caminado de la mano y sus poemas han sido una indudable fuente de reivindicación cultural frente al aparato escenográfico franquista.

   Igualmente incluye Serrat el enérgico tema "El soldat avergonyit" de claro aliento pacifista y que procede de la obra "El retablo del flautista" con música de Carles Berga y letra de Jordi Teixidor.

   Junto a canciones más combativas y coyunturales Serrat versiona, como ya ha quedado reflejado, canciones de amor de todo tipo. Entre ellas citar la serena balada "T'estim i t'estimaré" con letra de Antoni Mus y música de Antoni Parera Fons. Y también cabe citar la versión que Serrat hace del tema "Petita festa", canto de soledades en el refugio de la noche, la luna y la propia sombra como únicos compañeros de fiesta de un solitario. La música es de Tito Soler que la registró por vez primera en 1968. La letra es de Li Po-Marià Manent.

   Otra versión sorprendente y muy divertida es "La Lilí i l'Alí Babà" canción original del trío La Trinca que es un verdadero trabalenguas catalán. Es una canción que permitía a Serrat sacar todo un repertorio de gestos al llevarla a escena en sus dos noches únicas de presentación del disco en Barcelona.

   Un disco que Serrat no presentó en ningún otro lugar más, dándole un carácter singular a aquel acontecimiento. Durante dos noches consecutivas y en el marco del Palau Sant Jordi, le acompañaron gran parte de los homenajeados en dos recitales enormemente emotivos, cargados de reencuentros, en los que Serrat rubricaba un trabajo difícil, complejo, inclasificable dentro del contexto de su larga obra, pero a la par, hermosamente necesario. Serrat comenzó a trabajar en este proyecto en 1994 y lo consideró desde el inicio una empresa arriesgada, pero de la que salió muy bien parado.
   Un aspecto muy significativo de las intenciones de Serrat al abordar este homenaje lo constituyó el hecho de que ordenara quemar los decorados tras el segundo de los conciertos del Palau, porque según sus propias palabras "a fin de cuentas la vida entera es una combustión y el fuego, el más digno lugar para que residan las emociones y los recuerdos..."
   A grandes rasgos, este es el contenido de está magnífica colección de canciones que han sido la memoria colectiva de la Cataluña antifranquista. Una hermosa colección de canciones cantadas por un Serrat en estado de gracia que consigue sacar de cada tema, de sus posibilidades melódicas y estructurales, el máximo partido.
   Un disco que servirá de puente entre "Nadie es perfecto" y "Sombras de la China", obras de extraordinaria madurez que demuestran que aún es mucho lo que Joan Manuel Serrat tiene que ofrecernos y que en sus siguientes discos nos podrá seguir sorprendiendo, nos seguirá llegando al corazón, embarcándonos en sus historias repletas de sueños y esperanzas.


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