...PARA PIEL DE MANZANA

  1. PIEL DE MANZANA
  2. EL CARRUSEL DEL FURO
  3. CONVERSANDO CON LA
    NOCHE Y CON EL VIENTO
  4. A ESE PÁJARO DORADO...
  5. CAMINITO DE LA OBRA
  6. LA ARISTOCRACIA DEL
    BARRIO
  7. LA CASITA BLANCA
  8. MALASANGRE
  9. EPITAFIO PARA JOAQUIN
    PASOS
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1975 instrucciones para oír las canciones mi opinión información del disco
Letras de Joan Manuel Serrat,
excepto «Epitafio para Joaquín Pasos» (poema de Ernesto Cardenal)
Arreglos y Dirección Musical: Ricard Miralles

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Letras de las canciones: Joan Manuel Serrat, excepto «Epitafio para Joaquín Pasos», poema de Ernesto Cardenal

Música de las canciones: Joan Manuel Serrat

Arreglos y Dirección musical: Ricard Miralles

Cuarteto Ritmo:

  • Piano: Ricard Miralles
  • Guitarras: Gabriel Rosales y Josep Maria Bardagí
  • Bajo y contrabajo: Enrique Ponsa
  • Batería: Juan José Tudurí
Compañía Discográfica: Ariola

Referencia del LP: 89.398 I - Dep. Legal B. 36.236/1975

Grabación: En los Estudios EMI-Odeón de Barcelona y Kirios de Madrid durante el verano del 75

Técnico de Grabación: J.J. Moreno

Texto de Joan Manuel Serrat para una edición mexicana del disco:
  «Tal vez sea la cosa más natural del mundo, pero no deja de resultarme curioso que cada vez que, por una u otra razón, "Para Piel de manzana" cae en mis manos, la memoria da un salto en el tiempo y aterriza en el otoño de 1975 para revivir las andanzas que aquellos días me depararon abundantemente.
  Empecemos por decir que "Para Piel de manzana" es mi último trabajo contemporáneo con el general Franco. Después de este disco yo seguí escribiendo canciones, pero el dictador ya estaba debidamente instalado en el Valle de los Caídos. Ya era parte de la historia y del olvido.
  Pero antes de dejarnos para nunca más volver, aún dio sus últimos y terribles coletazos. Este disco, que los sufrió directamente junto a su autor, sabe de ellos.
  Otoño de 1975. Tiempos duros y contradictorios en donde la vida me dio todo. Miedo, indignación, desolación, pero también me regalo afecto y alegría.
  Otoño de condenas a muerte, de ejecuciones, de preguntas comprometidas y respuestas peligrosas. Otoño de exilio y la prohibición de volver a casa. Otoño del veto en cualquier medio de comunicación español si no era para desollarme.
  Pero al tiempo, mientras mis discos se quemaban en la calle como en un auto de fe resucitado, México me abrió las puertas de su casa y de su corazón y me invitó a pasar. Igual que lo había hecho 36 años antes con miles de mis compatriotas, me ofreció su asilo, me dio la oportunidad de incorporarme a esta tierra y me hizo sentir desde entonces como un mexicano más.
  Fueron días de mucho dolor y también de grandes descubrimientos. Días en los que se consagró una historia de amor que hoy perdura. Sólo la olla sabe cómo hierve la sopa. Gracias.»


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