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Entrevista en el Dominical del Diario «Avui»
6 de Octubre de 2002
Texto de Pere Pons Fotos de Lluís Palomino
Joan Manuel Serrat vuelve a estar al pie del cañón. Un año después de la leve afección cardíaca que le obligó a ingresar en el hospital, el Noi del Poble-Sec parece llevar sus 58 años estupendamente. "Versos en la boca" es el título de su nuevo disco, una colección de nuevas canciones que nos descubren el Serrat más íntimo y personal. Un viaje en el interior del corazón que el cantautor hace en primera persona.
Estar en el escenario es como sentirme en casa
Serrat, dicen, es un intocable de la canción popular en nuestro país y más allá del Atlántico. La renta que ha acumulado a lo largo de su dilatada carrera bien vale un enorme respeto y reconocimiento. Canciones como o , por citar solo dos de una lista que podría ser mucho más larga, han marcado generaciones enteras y han hecho del cantautor que hizo popular la poesía de Antonio Machado y Miguel Hernández una referencia imprescindible del cancionero popular del último medio siglo.
Como es sabido, su éxito no abraza solamente nuestro país, sino que se extiende por toda América Latina, donde desde el Subcomandante Marcos hasta los mandatarios oficiales, por no hablar de las capas populares, más que admirarlo lo quieren hasta la veneración. A causa de este aprecio recíproco Serrat decidió hacer un gesto de agradecimiento y descubrió por una vez, y sin que sirva de precedente, su heterónimo Tarrés. De perfil más bohemio y golfo que el Serrat original, el tal Tarrés se dedicó a hacer suyas una selección de canciones del ámbito popular latinoamericano.
Y quizá porqué esta vez quien defendía la plaza no era el nano en persona, sino su nombre invertido, la crítica se atrevió por primera vez a darle un coscorrón. También es verdad que sus seguidores tampoco le siguieron el juego como en anteriores ocasiones, y las cifras de ventas de "Cansiones" -145 000 copias- se quedaron a la mitad de las que en los últimos años acostumbra a conseguir el Serrat original.
Pero ahora con el nuevo disco de temas propios y absolutamente serratinos bajo el brazo, no hay duda que el cantautor barcelonés está dispuesto a recuperar el terreno perdido. En este regreso a él mismo, además, Serrat ha puesto toda la carne en el asador y, sin dejar de ser el observador tierno y agudo de la vida cotidiana, quizá nunca como ahora había cantado el amor desde una reflexión interior.
La oportunidad de entrevistar a uno de los creadores de canciones que más han significado para la cultura, los sentimientos y la vida de 400 millones de personas no se tiene a menudo. Por eso, aunque las advertencias que detrás de su imagen de persona generosa y cercana se esconde un Serrat más áspero y distante, vale la pena asumir el riego e ir directo. Dicen también que como amigo de sus amigos vale su peso en oro, pero que es mejor no tenerlo como enemigo. Lo que está claro es que para subsistir en esta profesión -donde la competencia feroz está a la orden del día-, y más si eres el número uno de tu categoría, vale más estar equipado con un carácter firme, si uno no quiere que se lo coman al más mínimo despiste.
De entrada, el Serrat que nos recibe, el de "Versos en la boca” , lo hace con una sonrisa abierta y una generosa disponibilidad. La sesión de fotos anterior parece que ha ido bien y eso, claro está, también ayuda. Lo cierto, también, no nos engañemos, es que cuando un artista está de promoción y acumula veteranía en este oficio, como en este caso, muy mal tiene que ir la cosa para dejar de enseñar su mejor rostro. En el supuesto de buscar alguna pega, quizá remarcaría el hecho que durante gran parte de la conversación Serrat evita mirar los ojos del entrevistador. Una actitud que se comprende teniendo en cuenta que toda entrevista esconde las formas y las maneras de un interrogatorio.
Como muestra de educación y de interés por la persona que hay detrás de todo artista, se impone una primera pregunta sobre el estado de su corazón. Aunque a primera vista se hace evidente que tiene una salud envidiable.
“Me encuentro perfecto”, ratifica. “Aquel susto sólo duró los tres días que estuve ingresado. Cuando salí a la calle y dejé el ambiente hospitalario, vi que hacía un día espléndido y comencé a preparar este nuevo trabajo. Lo que más me hizo sufrir fue no estar en el concierto de homenaje a Josep Maria Bardagí y la sensación de Capitán Araña que te queda después de montar un tinglado como aquél y no poder estar. Suerte de Joaquín (Sabina), Ana, Víctor y los chicos que tuvieron que alargar su parte para cubrir mi ausencia. Tengo la emisión que dieron por la tele, pero el concierto aun no lo he visto.”
¿Hasta qué punto este susto es responsable del Serrat más íntimo y personal que se muestra en el nuevo disco?
Mi vida, tanto en lo personal como en lo artístico, no ha estado para nada marcada por aquel susto. No hay un antes y un después. De hecho, cuando esto sucedió ya hacía tiempo que había dejado todos estos hábitos que pueden ser perjudiciales para la salud y que podían afectar al corazón. Había dejado de fumar y practico deporte de manera regular; tampoco me paso comiendo, aunque no vivo obsesionado por la salud ni por ningún tema de tipo físico ni estético. Lo cierto es que no tengo problemas en este aspecto. Ahora bien, si la vida me marcase con más rigor no tendría otra salida que comportarme de una manera más rígida, si no quiero que mi familia se enfade conmigo.
La ausencia de Josep Maria Bardagí, su hospitalización, y poco después Sabina también ingresa en una clínica. ¿Puede ser esta la edad en la que los excesos de juventud pasan factura?
La vida de cada uno es la vida de cada uno y los excesos de cada uno son distintos a los de los demás. Mi problema fue un exceso de trabajo, y se añadía que durante cinco meses había estado trabajando arrastrando unos problemas bronquiales que no había manera de resolver. Pero no podía dejar la gira; de hecho, solo faltaban dos bolos cundo el corazón dijo basta. Hasta entonces ya había hecho unos ciento cincuenta conciertos.
¿No piensa bajar el ritmo?
En este trabajo no puedo hacer otra cosa. Tengo muchos compromisos. Creo que en total haré unos ciento veinte conciertos. Soy de los que creen que cuando te metes en algo, te metes del todo, y si no, es mejor quedarse en casa. Nunca he entendido mi trabajo limitado a componer y grabar. El mayor placer es el directo y no me lo quiero perder. Estar en el escenario es como sentirme en casa, y además el mundo es grande y no quiero dejar de ir. No es que no pueda vivir sin el constante aplauso ni el reconocimiento desde encima del escenario, pero sí que necesito el contacto y el cariño de la gente. ¿Quién no necesita ser querido?
¿No tendrá el síndrome de otros músicos que, acostumbrados a estar de gira, no pueden soportar pasar más de tres días seguidos en casa?
En absoluto. Claro que puedo quedarme en casa, y a veces lo que intento es que los de casa viajen conmigo. Si no lo hacen más a menudo es porque ellos también tienen sus vidas y sus tareas. Por otro lado ya me va bien irme de vez en cuando, y ellos también saben que después de un determinado tiempo juntos, necesito airearme. No sabría hacer un disco para dejarlo al azar del escaparate, sino que quiero ser yo quien lo difunda. Además me gusta tocar porque representa viajar, ir por el mundo i volverme a encontrar con los lugares y la gente que quiero y seguir sus cambios y transformaciones con el paso del tiempo.
Lo que no creo que le haya pasado nunca en medio de una gira es llegar al extremo de no saber en qué ciudad está, porqué usted es de aquellos artistas que parecen dejar raíces allá por donde pasan...
Son muchos años, y eso ha generado una cadena de afectos, conocimiento e interés que han resultado en participación y complicidad en todos los rincones del mundo por donde me muevo. Cada cosa que pasa en estos países me interesa profundamente porque me siento integrado. No son puntos en el mapa de gira, sino lugares donde he vivido, he querido y he despertado de mis sueños. Quizá los más desorientados en este tema son los artistas norteamericanos. Para muchos de ellos, aunque afortunadamente cada vez menos, el mundo limita en el norte con los Grandes Lagos, al sur con el Río Bravo, al este con el Atlántico y al oeste con el Pacífico. Les dices que sitúen a Paraguay en el mapa y no te extrañe que lo coloquen en Rusia o África.
Si le parece, entramos en materia musical y confirmamos si considera "Versos en la boca" su trabajo más personal, más suyo, hecho desde dentro...
Antes de nada, quiero decir que lo considero el mejor de mis discos.
Bien, pero esto lo dicen todos.
Quizá sí, pero yo quería añadirlo porque cada uno sabe lo que está diciendo. Lo considero un trabajo muy ilustrativo, un prisma de muchas caras de la condición humana, como pueden ser la posesión, la amistad y la generosidad. Es un disco de canciones de amor más en el sentido del romanticismo de Larra que el de Corín Tellado. Quizá lo más destacado es que en esta ocasión en lugar de actuar como observador soy el participante y todas las canciones están interpretadas en primera persona. Se trata de mostrar cada una de las caras de este prisma, donde se mezcla lo mejor y lo peor de cada uno. De las cosas más gloriosas a las más miserables. Todo lo que se dice en las canciones del disco está planteado como una situación vivida o probable.
¿La mujer también podría ser considerada la otra gran protagonista del disco?
Es evidente que este protagonismo existe, pero incluso cuando se expresa de una forma explícita, como en el caso del tema , tenemos que saber que esta imagen puede ser aplicada a cualquier humano. Dentro de cada uno siempre hay otro que da pie a otro de donde sale otro, y todos son de mentira y a la vez de verdad. Otras canciones como por ejemplo , también pueden parecer aplicadas a una mujer, pero ésta tiene además todos los elementos para ser una canción de cuna, y quizá lo es. Es una declaración de amor que tanto se puede aplicar a una mujer como a un niño o a otra cosa que lo fuese todo para aquel ser humano. Me gusta dejar los temas abiertos porque quien los escucha sea él quien haga la interpretación que más se ajusta a sus necesidades.
¿Esta mirada interior en un momento que el mundo se tambalea, se puede considerar que es como si se cobijara en un refugio personal?
En muchas canciones puede que sí, pero más que esconderme intento enseñar todo lo salvable que existe dentro de nosotros y también todo lo que tenemos de miserables. Pero sin necesidad de marcar una línea de buenos y malos que nos lleve mucho más allá de nuestro particular mundo interior. La canción , por ejemplo, resume bastante la posición de desesperanza o de rabia en un mundo donde el poder no ha respetado la ética.
¿Después de haber tenido algunos amigos en el poder, aún cree realmente que puede haber un poder que tenga en cuenta la ética?
Yo he tenido amigos en el gobierno; el poder es otra cosa. El poder acaba comiéndose los gobiernos porque dispone de los elementos necesarios para desprestigiar, ensuciar y destruir todo aquello que no beneficie a sus intereses. Asé es como los Estados Unidos se plantean bombardear Irak sin el consentimiento de las Naciones Unidas o como el gobierno español otorga la subvención más importante a la Fundación Francisco Franco, mientras que deja en pelotas la enseñanza pública y regatea en cuestión de becas. El poder es inexorable. Mis esperanzas siempre han estado puestas en la capacidad de la sociedad civil para crear organizaciones y colectivos libres e independientes que puedan generar plataformas de contrapeso a los abusos del poder. Nunca como ahora se había incorporado gente joven a las organizaciones no gubernamentales o a trabajos sociales. Eso, al menos, abre ciertas esperanzas.
¿Quizá el problema es que, como dice Saramago, quien realmente ejerce el poder no figura en ninguna lista electoral?
Es cierto que el poder encubierto es el gran problema de las democracias liberales. Pero también sabemos que la democracia es el sistema menos malo de todos los que se han conocido hasta ahora.
Volviendo al disco..., ¿ aunque se puedan apreciar ciertos matices de novedad, no cree que le resulta imposible hacer un disco que no suene a Joan Manuel Serrat?
Supongo que todo es así. Cada uno hace las cosas de una manera determinada y eso conlleva ventajas, pero también inconvenientes. Lo que le puedo asegurar es que yo no me pongo a hacer canciones de Serrat, sino que hago lo que sé hacer. De todos modos, desde dentro siempre he tenido la sensación de que cada cosa que hago es distinta a la otra. De la misma manera que este sello con el que uno marca su trabajo también se modifica, crece, evoluciona, cambia, se mueve y trata de ampliar su ámbito de posibilidades. Si ahora he vuelto con Ricard Miralles, por ejemplo, lo he hecho para buscar un sonido distinto.
Desde un punto de vista crítico, y teniendo en cuenta que ya había trabajado junto a Miralles en el pasado, este gesto también se puede considerar como un nuevo obstáculo para interesar al público nuevo.
Eso de tener público nuevo no creo que se tenga que relacionar a la fuerza con una estética. Soy de los que creen que no hay una música para jóvenes, otra para padres de familia y otra para jubilados. Creo que la música es música y que si tiene interés y calidad puede gustar a todo el mundo. Otra cosa distinta es que en el momento de difundirla los espacios encargados de hacerlo se dediquen a partirla por franjas de edad. Probablemente si los espacios como Los 40 principales se abrieran a músicas de todos los estilos, los gustos de la gente que lo escucha se ampliarían. Pero ahora difícilmente puedes gustar a los que desconocen lo que haces porque no les llega.
¿Me está diciendo que el lanzamiento de un disco de Serrat no llega a todas partes?
A todas partes no es verdad que llegue. En Los 40 principales no va a sonar, y la MTV tampoco pondrá los clips. Como mucho lo pondrán en Cadena Dial y en emisoras por el estilo, destinadas a un público adulto. ¿Cómo quieres que llegue a gente joven si no te permiten acceder a sus canales de difusión? Para ellos sigues siendo un señor de la guerra del 14 que aún cuenta batallitas. Eso mismo pasa con gran cantidad de gente joven que rechaza cualquier película en blanco y negro. Ciudadano Kane, por ejemplo, es una mierda para ellos porque es en blanco y negro. Con el tiempo descubrirán que está bien, pero de entrada el rechazo es automático.
Y hablando de todo, ¿cómo ha sido el reencuentro con Ricard Miralles?
Con Ricard nunca nos hemos peleado y siempre mantenemos abierto nuestro contacto. Un día quedamos para cenar, yo le hice la propuesta y él me dijo que sí. Así de fácil. A la hora de trabajar hemos vuelto al sistema antiguo de papel y lápiz en lugar del ordenador, oír el sonido en los ensayos y grabarlo todo en directo. Poder grabar toda la base juntos ha sido magnífico.
¿Ha sido una regresión de la era digital a la época analógica?
Para mí es volver a como se tiene que hacer. Con eso no quiero decir que reniegue de los años anteriores con Kitflus. Nos lo pasamos muy bien juntos y no descarto hacer más cosas con él, más adelante. Pero yo quería bajarme del tren de la música de sintetizador y de secuencias y volver a las sonoridades más sencillas. Incluso más sencilla de como finalmente ha quedado. Mi propósito más inmediato es simplificar aún más todo el elemento sonoro.
¿Y supongo que también hacer el disco en catalán que una vez más ha quedado aplazado, cuando ya han pasado más de trece años desde que publicó su último disco de canciones propias en esta lengua ("Material sensible", 1989)?
Es verdad que yo había dicho que este disco sería en catalán. De hecho, tenía dos proyectos encima de la mesa y por razones de gira y de compromisos acabé decidiéndome por hacer el disco en castellano. Ahora es necesario que pase un tiempo prudencial entre disco y disco, pero el siguiente será el trabajo en catalán, que tengo bastante adelantado. Sólo puedo decir que serán temas propios y quizá haya algún poema.
¿Hasta qué punto influyen las cuestiones de mercado en el momento de decidirse cantar en una lengua o en la otra?
No deja de ser un aspecto importante. Cuando grabas en catalán ya sabes que prácticamente no habrá gira y que las ventas del disco serán prácticamente simbólicas a nivel cuantitativo. Pero como sabemos bien, hay otros argumentos, que son tan válidos como la cuestión del mercado y la proyección comercial, que justifiquen que lo haga.
Aún así, con "Banda sonora d’un temps, d’un país" (1996) consiguió colocar un disco catalán en el primer puesto de las lista de ventas de todo el estado...
Esto sólo ha pasado dos veces. La otra fue con . Quedé muy contento del recibimiento de Banda sonora... porque era un proyecto que hacía mucho tiempo que perseguía, y ahora quisiera repetirlo, porque seguro que lo haría de otra manera. Fue mi particular homenaje a un movimiento cultural único y exclusivo a nuestro país como fue “La Nova Cançó”.
Una escena de “cançó” que a nivel catalán sigue bastante huérfano de relevo, pero que dentro del ámbito global parece haber encontrado un exponente aglutinador en la música y en la actitud de Manu Chao. ¿Se relaciona con lo que hacíais vosotros, adaptado al tiempo actual?
Siento una gran simpatía hacia Manu Chao y sigo todo lo que hace. Admiro también esa capacidad de sentirse como en casa por dondequiera que vaya. Pero creo que la gran diferencia es que nosotros estábamos más juntos, mientras que su trabajo es más solitario e individual.
Se habla de una Barcelona mestiza, musicalmente hablando, con propuestas de raíz en combinación con tendencias urbanas: Pomada, Ojos del Brujo, Macaco, Cheb Balowski, etcétera. ¿La conoce?
Conozco la Barcelona flamenca de Poveda, Ginesa, Duquende, Mayte Martín, etcétera; También me ha llegado algo de estos grupos de fusión, pero creo que en general hacen falta más mecanismos para que todo esto tenga la trascendencia merecida. La cultura, en muchos aspectos, reclama un interés mayor por parte de las instituciones, los empresarios y los ciudadanos. Eso me interesa mucho más que todos los Maremágnums que se puedan crear.
Hay una imagen muy gráfica que dibuja las Ramblas como un barco que va a la deriva mientras los turistas que hay en cubierta levantan jarras de cerveza.
No creo que esta Barcelona turística nos esté haciendo perder la Barcelona de siempre. Por mucho que ahora digan que la ciudad se ha abierto al mar, para mi siempre lo ha estado, porque yo lo he ido a buscar. Además, en este nuevo diseño de ciudad hemos recuperado nuestra Barcelona teatral, que es una de las tradiciones más propias. Creo sinceramente que vivo en una de las ciudades más acogedoras de Europa, y eso me hace sentir afortunado. Tampoco me considero un chauvinista. La mierda que cagan mis caballos es caca y no gloria. Conozco perfectamente los errores que los barceloneses y los catalanes tenemos. Pero si debo ponerlo en una balanza, el contrapeso es positivo.
¿Cómo reacciona cuando oye comentarios del tipo: “Julio Iglesias es el cantante oficial del PP y Serrat es el del PSOE”?
Eso es digno de los tiempos que corren., esta manera de ponerte en un lugar o en otro. Hombre, yo siempre he votado socialista y he practicado socialista toda mi vida, pero nunca he sido militante ni tengo el carné.
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