MÚSICA
Lunes 11 de Noviembre de 2002


ENTREVISTA CON JOAN MANUEL SERRAT  
“No busco estar a la moda”

Habla de su nuevo disco, “Versos en la boca”, que lo puso primero en ventas en España. Argentina sigue entre sus afectos primordiales.

Juan Carlos Algañaraz. CORRESPONSAL EN MADRID.


    Con su nuevo disco, “Versos en la boca”, apenas salido a la calle y ya encaramado como número uno en ventas en España y con un primer concierto presentación en Salamanca y festejado como un acontecimiento, el público y Joan Manuel Serrat, el Nano, renuevan un vínculo entrañable que se mantiene a lo largo de 37 años de vida profesional y 29 discos. "Esto es sobrevivir...", confía Joan Manuel a Clarín. "Sí, fue una sorpresa muy agradable. Lo importante es que la gente responde porque ellos son el barómetro. “Versos en la boca” son once canciones absolutamente autónomas y un nuevo disco es siempre el pensamiento de uno puesto al día. Algo habrá en común pero yo tampoco sabría decirte que es".


— Hay un Serrat muy poético, personal, que habla de emociones muy fuertes...

— Las canciones están en primera persona. El autor es el protagonista y hay como un buceo en el mundo de las sensaciones, de las pasiones, los sentimientos, las grandezas y las miserias. Es muy personal pero manteniendo cada tema una distancia muy considerable entre uno y otro.

— Después 29 discos, ¿hay temor de no llegar a la gente, de interrumpir una comunicación?

— Yo no trato nunca de ser críptico, de montarme un mundo metafórico y pensar que ya que se arreglarán los demás. Un escritor de canciones debe tratar de hacerse entender. Cuando hay que explicar una canción es que debe estar mal hecha. Si no lo consigo es que no sé hacerlo mejor. Como decía mi madre el que llega hasta donde puede no esta obligado a más.

— ¿Existía el riesgo de no estar "a la moda" con tantas canciones de usar y tirar?

— Esto ha ocurrido siempre. Lo complicado es que se convierta en lo único que existe, que el mundo musical que aparece, que se muestra, sea uniforme. Yo no busco estar a la moda. Hice lo de siempre, lo que sabía hacer, lo que quería y no me ha ido mal. La moda es algo que se inventa para negocios puntuales. Nadie que quiera hacer un buen cine, por ejemplo, quiere estar a la moda. Esto es algo que es inventado por otra gente. Yo escribo canciones porque es mi manera de expresarme, de comunicarme. Es mi trabajo, no he descubierto nada que me divierta más. Si no haría otra cosa.

— Los conciertos no podrían haber empezado mejor visto lo bien que te fue en Salamanca.

— Maravilloso. Los conciertos resultan una de las cosas divertidas porque se afina el repertorio, se cambian, se mueven cosas para mantener vivo el espectáculo. La comunicación no solo es con la gente sino con mis músicos, cómo tocan unos temas, cómo se incorporan, cómo aportan.

— ¿Te piden canciones de otras épocas?

— ¡No paran!. Si uno no canta canciones nuevas te borran porque ya no haces nada nuevo. Y si no cantas las viejas tampoco les gusta porque es lo que pide la gente. Siempre van a pedir las canciones viejas porque las han hecho suyas, forman parte de su vida. Suena una canción y les apare ce una cara, un recuerdo, una historia. Este disco esta siendo de entrada muy aceptado. Pero no va a pasar mucho tiempo para que las canciones estén "normalizadas" (ponlo entre comillas), que no sean una avalancha de historias nuevas que recibe la gente, que vayan incorporándolas.

— ¿Cuáles son las que más piden?

SERRAT DICE QUE LE GUSTARÍA TENER SUS TRESCIENTAS CANCIONES SIEMPRE LISTAS Y ARMAR EL REPERTORIO EN LOS SHOWS A PEDIDO DE LA GENTE



"Cantares", "Mediterráneo", "Penélope", "Lucía", "Aquellas pequeñas cosas", "Pueblo blanco" y treinta mas. Es difícil ponerlos de acuerdo. Yo fantaseo con la idea de que pudiéramos tener en el escenario todas las canciones, las trescientas. Lo cual es muy difícil porque la gente piensa que las canciones las llevas a punto pero hay todo un proceso cada día, de ensayos, de limpiarlas. Porque se oxidan, resbalan y hacen ruido. Fantaseo en poder tenerlas todas en perfecto estado de revista. Que la gente pudiera escoger y que el repertorio lo hicieran ellos. Yo lo que haría es hacer un poco de orden en lo que eligen, pero nada más. Sería estupendo.

— ¿Cuánto hace que no vas a Argentina?.

— Estuve en abril para la Feria del Libro. La cosa estaba muy mal, pero bueno, quizás esta situación sirva para enfrentar la situación de manera más real de como se ha hecho en los últimos años. También pueda servir para una necesaria depuración pública, una revisión individual y colectiva de todo lo que está ocurriendo. La situación es muy dura no sólo a nivel de país sino individualmente. Han ocurrido tragedias personales muy grandes.

— ¿Y por qué vuelves en enero?

— Voy a Argentina porque tengo necesidad personal de estar allí. Voy a cantar que es lo que se hacer, la mejor compañía que puedo dar a los argentinos es estar allí y cantar. Lo nuestro ha sido una relación muy especial de cariño durante años. Yo se que no puedo hacer nada para solucionar los problemas fundamentales del país pero si quiero acompañar a la gente, que sientan que uno está allí en las buenas y en las malas.

— Los argentinos no se sienten ahora muy bien tratados en España cuando vienen en busca de trabajo. A muchos los rechazan en el aeropuerto y hay demasiada gente, decenas de miles, en la ilegalidad.

— Desde que salió la Ley de Extranjería, hace bastantes años y con el gobierno socialista, yo manifesté con toda claridad mi punto de vista contrario a que se restringieran las fronteras a nadie. Creo que en la libre circulación de los individuos. Ahora, España está jugando un papel muy feo de guardián de frontera que le ha impuesto la Unión Europea. Pero no por impuesto es menos doloroso. Tenemos que pelear para que esta situación se modifique entre otras cosas por el agravio comparativo con ciudadanos de países que acogieron a los españoles con las puertas abiertas. Sería bueno que España no perdiera la memoria y recordara que fue un país de emigrantes. Si ahora recibimos inmigrantes es porque han cambiado nuestras condiciones de vida. ¡Pues qué suerte! Pero por eso no hay que establecer un foso de cocodrilos.

— Ni los españoles ni los argentinos estaban o están contentos por tener que irse de su país...

— Claro, eso es fundamental. Que la gente no tenga que irse. Todos los países poderosos tienen que modificar las leyes de inmigración, como algo natural y humano. España tiene más razones para ser sensible porque fue un país de exilio y emigración que encontró muy buena acogida, por ejemplo, en Argentina. Y no habría que olvidarlo. Hay que hacer algo mucho más sólido. Los países opulentos deben fomentar que la gente no tenga necesidad de emigrar por razones económicas o políticas. Es muy claro que nadie quiere irse de su casa. Para evitar eso hay que cambiar muchas cosas. El comercio mundial, el mecanismo que hace a los ricos cada vez más poderosos y debilita a las grandes mayorías en los países pobres. Es una política insensible y poco inteligente. Porque esta situación tan injusta acabará volviéndose en contra de los que tratan de proteger su opulencia con fosos de cocodrilos. Ya van a ver.


Cada canción con su tema

    “La mala racha”, con Eduardo Galeano.Eduardo me parece un escritor inmenso, uno de los mejores en lengua castellana. Y una de las mejores personas. Es un tipo muy derecho y muy divertido. Me emociona mucho El libro de los abrazos. Tiene una serie de cuentos muy cortitos y se me ocurrieron ideas de canciones con algunos de ellos, como La mala racha. Para este disco la volví a musicalizar. De la misma manera en que Eduardo es simpático, para él, el trabajo es muy serio.

    “De cuando estuve loco”. Una forma de disimular mi propio presente.

    “Así en la guerra como en los celos”. Los celos son siempre una demostración de la inseguridad de un individuo. Nunca son responsabilidad de algo que el otro pueda haber hecho. Son siempre miedos y miserias de uno mismo.

    “La bella y el metro”. Es el voayerismo aplicado. Voy mucho en metro, pero en horas de poco tráfico, porque es el medio de transporte más rápido de Barcelona. ¡Qué escenario!

    “Qué sería de mí”. Puede ser una declaración de principios o una canción de cuna. Depende como se sitúa el que la canta.

    “Africa”. Es el espejo donde se reflejan todas las miserias del autodenominado Primer Mundo. Es el origen del hombre y de grandes impulsos culturales. Es nuestra patria lejana.

    “Muñeca rusa”. Es la pluralidad de cada uno de nosotros. Nos llamamos individuos pero estamos llenos de otros, como la matruska. Es un paquete, va todo junto, no se puede tomar una parte y dejar el resto.

    “Los recuerdos”. Los recuerdos son memoria manipulada, suelen contar mentiras. Los estiramos, lavamos, acortamos, ensuciamos. Los arreglamos para sobrevivir.

    “Sin piedad”. Es la historia de la maté porque era mía. El amor que necesita destruir lo amado para sentir que existe. Terrible pero frecuente.

    “Es caprichoso el azar”. Con la cantante israelí Noha. Niego que exista el destino y lo hago como respeto a la especie humana que ya es demasiado deplorable en sí misma como para decirle que todo esta escrito. El destino lo hacemos cada día. Noha es un magnÍfico regalo. Originalmente era una canción para cantarla solo, pero luego pensé en buscar la otra parte de la historia que contara lo mismo pero desde el otro punto de vista. Imaginándome una voz surgió la de Noha. La llamé y le gustó la idea.

    “Señor de la Noche”. Es un canto a nuestro colega imaginario al que uno tiene que recurrir cuando la muchacha de ojos azules no vuelve su cara para mirarte.


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