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Su nombre genérico es "Cansiones". Lo del título, con la s, sustituyendo a la c, se explica por la
pronunciación seseante del repertorio, que constará de diferentes tangos, boleros, rancheras, sones y otras piezas
asimiladas en sus viajes por tierras de Hispanoamérica.
El intérprete de las canciones no es Joan Manuel Serrat, sino más bien, un tal Tarrés
(palíndromo de Serrat), el "alter-ego" de nuestro querido cantautor. Se trata de su aportación
personalísima a muchas de las canciones que han acompañado su historia fuera del escenario y
que están intimamente ligadas a su vena más artística y sentimental.
La realización de "Cansiones" ha sido muy laboriosa. Serrat se desplazó a varios países para grabar con músicos autóctonos. “Viajé más de diez mil kilómetros porque sólo en Montevideo y Buenos Aires me pueden dar la música de tamboriles, bandoneón y violín que necesito”, dijo a la prensa argentina. También estuvo en La Habana, donde filmó un cortometraje, del que se extraerán diversos videoclips.
Además de la canción que abre el disco, que se titula
"Tarrés" -con letra de Tito Muñoz y Serrat, y música de JMS-,
el compacto acoge un total de trece versiones de temas en su mayoría procedentes de países
latinoamericanos.
El orden definitivo y los títulos de las canciones es el siguiente:
- TARRÉS
- SOY LO PROHIBIDO
- EN LA VIDA TODO ES IR
- EL ÚLTIMO ORGANITO
- MAZURQUICA MODERNICA
- YO SÉ DE UNA MUJER
- SABANA
- EL AMOR, AMOR
- CHE PYKASUMI (Mi tortolita)
- LA MAQUINITA
- FANGAL
- EL CIGARRITO
- UN MUNDO RARO
- LA LLAMADA
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3'28"
3'06"
3'39"
3'55"
2'45"
3'03"
2'55"
4'12"
4'25"
5'02"
3'25"
2'57"
3'01"
3'39"
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De la selección prevista inicialmente se descartaron las canciones "Vendedor de yuyos" y "Sueños de opio".
Es en la primera canción -
"Tarrés" - donde el maestro explica de una manera muy ingeniosa
quién es el protagonista de estas cansiones y el por qué las canta:
Texto promocional del disco:
Tantos años oyéndolo, tantos años festejándolo, y ahora venimos a enterarnos de que Serrat compone sus canciones a cuatro manos. Se han necesitado varias décadas y un disco nuevo para que acepte confesarlo.
Ese nuevo disco se llama 'Cansiones'. Cansiones con "ese", como lo diría la mayoría del pueblo de habla española… lo que revela ya la osada mano de Tarrés. Más que un disco, es un viaje compartido de ida y vuelta, porque en los viajes, como en la vida, es bueno compartir la risa, el vino y la música.
Serrat y Tarrés siempre viajan juntos. Serrat se encarga de que lleguen a tiempo a cada destino, y Tarrés se encarga de que valga la pena haber llegado a tiempo. Hay quienes coleccionan, como testimonio de sus viajes, postales, ceniceros, cucharitas o esas bolas de vidrio que contienen la Torre Eiffel o la Basílica de San Pedro y que, puestos boca abajo, sufren una silenciosa invasión de nieve. Poco aficionados a conservar objetos, Serrat y Tarrés se han dedicado más bien a recoger canciones de aquí y allá. Cansiones que constituyen el disco blando de su memoria sentimental, la banda sonora de sus días y sus bellas, perfumadas, etílicas noches. Coplas que Tarrés y Serrat gustan de cantar con los amigos en la mesa del fondo.
Pero, bueno, ¿quién es ese tal Tarrés? Se sabe, porque la experiencia lo sospecha y porque la ciencia y la literatura lo demuestran, que todos tenemos un doble. Un doble que está del otro lado, sea cual sea el lado en que se encuentre uno. Un doble que es la urdimbre de la cual somos la trama. Usted tiene su doble, yo tengo el mío, y hasta Robinson Crusoe llegó a tener el suyo. Serrat tiene a Tarrés. Pero sólo ahora nos lo presenta.
Si no fuera por Tarrés, este Serrat que todos conocemos estaría perdiéndose lo mejor de la vida, la belleza de lo inútil, la trascendencia de lo efímero. Serrat procura ser serio, responsable, buen ciudadano. Tarrés lo saca de sus mediocridades rigurosas y lo lleva por ahí, para mostrarle cómo lo sórdido y lo sublime caminan de la mano. A cambio de que Tarrés le infunda vida y misterio, Serrat soporta las resacas de los excesos de Tarrés, paga sus deudas, lo lava, lo afeita, lo saca a hacer pipí y lo baja de la luna para echarlo a cenar.
El uno sin el otro no es nada. Son palíndromos entre sí, que es la mejor expresión de la unidad. Aquella figura llamada capicúa, que se lee igual en un sentido o el otro. Son comienzo y final de una misma cosa. Son dos orillas de un mismo mar. Cuando Serrat se mira en una cara del espejo, es Tarrés quien está examinándose en la otra. Así como la bajada y la subida son un mismo camino, Tarrés y Serrat también lo son. Por eso, sus recuerdos son los mismos, pero desde puntos de vista opuestos. Y, también por eso, las canciones predilectas de Serrat son de ida y vuelta: cansiones dignas de un cansionero.
Reciba estas 'Cansiones' como lo que son, y un poco más. Una de ellas representa el homenaje tardío pero cariñoso que rinde Serrat a Tarrés. Las restantes son canciones del otro lado, que Serrat y Tarrés devuelven agradecidos después de haberlas cantado y mimado con sus amigos allá y aquí. Cansiones nuevas, por antiguas que sean. Cansiones antiguas, por renovadas que parezcan.
Y si en algunas de ellas usted cree reconocer una ranchera que ya conocía, un bolero que ya había cantado, un tango que ya había llorado, un son o un vallenato que alguna vez bailó, no se deje engañar, que es otra cosa: se trata en realidad del doble oculto de aquella melodía. Lo que sería, digamos, Tarrés para Serrat.
Ver las letras de las canciones y todos los detalles del nuevo disco.
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