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Revista FANS
Número 73
17 Octubre de 1966
Texto de Ramón Crespo Fotos Ultra
Escribe, compone y canta sus canciones.
Se llama JUAN MANUEL SERRAT y es el número uno de la nueva generación española
Gracias a los "16 jutges", la canción moderna catalana ha conseguido introducirse no sólo en España, sino en el extranjero. Sus grandes iniciadores Miguel Porter, Luis Serrahima, etcétera, hicieron de pioneros para que los jóvenes continuasen abriendo nuevos y avanzados senderos.
Juan Manuel Serrat es el último y gran descubrimiento de esta joven canción. Hace unas semanas lo escuché en un disco y, realmente, me impresionó. Se trata de un intérprete maravilloso, que compone, escribe y dice sus canciones. Afirman que se parece a Aznavour; otros, que sigue la línea de Raimon. Pero yo creo que un muchacho que es capaz de pensar e interpretar no puede copiar a nadie. Es demasiado importante su obra. En sus canciones, no se repite. Crea constantemente, con una inspiración ininterrumpida. Es un "súper" de la nueva canción, que aspira a realizar un vuelo alto, ininterrumpido y seguro. Y, a buen seguro, que lo conseguirá, demostrando que también en España contamos con valores de categoría.
PESIMISMO
En tus composiciones, el lado pesimista vence al optimista. ¿Acaso lo ves todo de color negro?
Yo creo que resulta más sencillo contar las cosas malas que las buenas. Una historia de amor fracasada es más fácil narrarla. El día que acierte a escribir una letra de calidad en que la felicidad triunfe, me consideraré dichoso.
¿Por qué te limitas a cantar en catalán?
Porque pienso en catalán; es el idioma de casa. También he escrito poesías en castellano y es posible que continúe haciéndolo, si considero que lo que escribo es aceptable.
¿Qué te llevó hacia la música?
Un impulso. Mi primera canción fue (Ella me deja). La compuse en el estado de ánimo que puedes figurarte. La interpreté para mis amigos y gustó. Me propusieron que la presentase a una marca discográfica y gusté en la prueba. Después me ofrecieron varias oportunidades en radio. Y, más tarde, Porter me aceptó para su grupo de "Los 16 jutges". Las cosas han ido progresando hasta encontrarme en una posición en la que si bien no gano dinero, por lo menos cuento con la satisfacción de cantar lo que compongo libremente.
¿Tu sistema?
Con ocho mil pesetas que pude ganar me compré una cinta magnetofónica. La coloco ante mi guitarra, improviso canciones, las escucho, corrijo y selecciono. Pero que nadie suponga que esto no lleva su trabajo. A veces tardo hasta tres meses en encontrar un tema que me guste. Las más felices son las que me surgen rápidamente como consecuencia de un trabajo largo. Llego a casa y de las cosas que he escrito con anterioridad surge algo nuevo que me gusta de verdad.
¿Cuántas canciones aceptas como buenas?
De las setenta que escribí, trece interpreto en mis actuaciones.
HABLA DE LOS DEMÁS
¿Escuchas?
A Brassens, Ferrat, Brell...
¿Qué significa para ti el ritmo beat?
Únicamente salvo a muy pocos intérpretes: Beatles, Papa's and Mama's... son los únicos que no me molestan. El resto ni los conozco.
¿Admites que te ha influido en tu espíritu creativo la escuela de Aznavour?
Él es mayor que yo. Es muy completo y sigue la escuela de los maestros. No, yo no me parezco a Aznavour, cantante a quien admiro, desde luego.
¿Tu opinión de la música de protesta?
En principio admito la primera época de Bob Dylan. Ahora vive casi exclusivamente de la publicidad.
¿Te gusta tu compatriota Raimon?
Mucho; es discutido, pero es grande, genial, artista de los pies a la cabeza. Por cierto, tenía que amar mucho a su esposa para decidirse a contraer matrimonio. Más teniendo en cuenta que su éxito con el sexo débil era abrumador.
HABLA DE SÍ MISMO
¿Cómo eres, Juan Manuel?
No lo sé a ciencia cierta. Depende de la situación en que me encuentre. En determinados momentos me siento débil, incluso imbécil. En otros, todo lo contrario. Si debo ser sincero, no sufro lo más mínimo por ignorar cómo soy en realidad.
¿Disfrutas mientras cantas ante el público?
Sí, mucho.
¿Aparece el otro yo?
No; siempre soy el mismo con diferentes matices, según la situación en que me encuentro.
En tu último disco, nos cuentas la historia de un trapero. ¿Qué te inspiró esta narración?
Uno que pasaba por mi calle y que ya murió.
es una bonita canción. Pero, ¿por qué ahora, a los veinte años? ¿Otra edad no sirve?
Considero que es la edad definitiva en una persona. Es cuando se terminan los estudios escolares y comienza una época diferente. Es el momento de abrirse un camino, de luchar con ganas para conseguir una situación adecuada a todo ser humano.
es una apasionante historia de amor que cuentas con una fluidez maravillosa. ¿Por qué precisamente un cerezo?
En Jaca tengo delante de mi casa este árbol. Él me dio la idea para esta composición, que es mi preferida.
En tus canciones, temes al frío. ¿No te gusta la lluvia, la nieve, el invierno?
No, es triste, aburrido. Las chicas se tapan, se cierran las ventanas, desaparece el verde de los campos, es horrible.
¿Te molesta la tradición?
Amo la evolución, pero soporto la tradición por respeto a mis padres.
LOS FRANCESES
Cambiemos de tema. Dame tu opinión de Antoine.
Es un fantoche indecente, incluso diría que algo peor. Es un ser negativo. Satisface a los jóvenes de quince a dieciséis años que no saben lo que quieren. También es un ser despreciable el editor que permite que se publiquen semejantes monstruosidades.
¿Y Michel Polnareff?
Es diferente y, sobre todo, es superior en calidad.
LOS ESPAÑOLES
¿Te gusta algún cantante en lengua castellana?
Sí, Nino Sánchez. Narra con delicadeza y brillantez los paisajes salmantinos. Intenta encontrar un camino distinto, difícil y, desde luego, su propósito es encomiable. Me gusta este compañero.
Y como intelectual, ¿qué opinas del éxito apoteósico que ha conseguido "Juanita Banana"?
Luis Aguilé tiene muchas tablas y consigue distraer al público. Es una canción distinta. Como pasatiempo, es soportable. Nada tengo en contra de este tipo de música. No perjudica a nadie. Antoine, sí.
OTRA VEZ ÉL
¿Te preocupa mañana?
Desde luego que no.
¿Y pasado mañana?
Más.
¿Te das cuenta de tus pecados?
Sí, y me arrepiento de todos ellos.
Podéis escribirle a su nombre: calle Carolinas, 5. Barcelona.
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