Un reportaje en la Revista
«Nuevo Fotogramas»

Número 1117

13 de Marzo de 1970







“MIS AVENTURAS EN AMÉRICA”

por Joan Manuel Serrat

    Escribir atolondradamente mis impresiones sobre este recorrido de cinco meses por América se me hace, en verdad, difícil. Es como si intentara reunir muchísimas ideas esparcidas por mi cabeza para ordenarlas. Tengo la sensación de que todo el tiempo he estado recibiendo primeras impresiones, desde el día en que llegué hasta el día del regreso, cinco meses más tarde, pero como las he ido recibiendo poco a poco no han llegado a sorprenderme del todo; quizá lo peor era el tener que pegar esos saltos tan extraordinarios de país en país, constantemente, sin tener tiempo para asimilar lo que iba conociendo.

América, continente de contrastes

    Lo que más me ha llamado la atención ha sido la gran diferencia que existe entre las clases sociales, desde la más impensada fastuosidad hasta la miseria total. Y todo ello lo encuentras mezclado, sin separaciones, entre gentes que viven con diferencias sociales monstruosas.

    Asimismo los tipos etnológicos también están entremezclados. Yo diría que no existe una característica etnológica a nivel de cada país, sino que en cada país existen mezclas de elementos autóctonos con emigrantes europeos. Sería interesante establecer un cuadro de estas mezclas. Quizá nosotros, los españoles, podamos comprender un poco este fenómeno fijándonos en el mosaico humano que habita en la Península. Lo nuestro, comparado con América, está a escala del 1 por ciento.

    Es realmente impresionante para quien visita aquellas latitudes por primera vez el conocer las culturas antiguas. Pero resulta más sorprendente todavía el descubrir la serie de atavismos que siguen aún vigentes hoy en día. A través de ellos llegas a comprender mejor que existen culturas como la azteca o la inca. Repugna más el que sigan vigentes determinados atavismos, como el ver cruzar de rodillas a una mujer con su hijo en brazos, desde la puerta de una basílica hasta el patio, que no el pensar en la construcción de aquellas pirámides. Incluso para los españoles, que estamos acostumbrados a ver entre nosotros la supervivencia de ciertos ataviamos, no llegamos a imaginarnos que lleguen a este nivel.

    Sí, América es un continente de contrastes. La religiosidad misma que existe en Méjico no la he visto en ningún otro lado. Es una cosa desconcertante. En cambio en Argentina o en Chile este sentido de religiosidad desaparece totalmente. No creo que ello sea un problema de avance económico, puesto que Méjico es uno de los países más ricos, junto con Venezuela, sino un problema educacional, de escuelas.

    También en Méjico tienen muy acusado el sentido del nacionalismo. Son más nacionalistas que nadie y son capaces de llevarlo a extremos de violencia. En cambio los argentinos, siendo igualmente nacionalistas, no llegan nunca a esos extremos. Hay una frase que se dice en Argentina que puede explicar un poco su carácter; dicen: “Aquí, la última guerra hubo fue contra los mosquitos. Y la perdimos•. En cambio, en los países del Ecuador la gente avanzada ideológicamente supedita sus reivindicaciones de tipo nacionalista a reivindicaciones de tipo social, sintonizando mayormente con s reivindicaciones internacionales. Ese es el caso de Venezuela, Colombia o Bolivia.

La presencia de los U.S.A.

    La presencia de los norteamericanos, sus tentáculos, se nota en cada uno de s países de Latinoamérica. Después de muchos años los Estados Unidos han logrado especializar industrialmente a cada país. Venezuela produce petróleo casi exclusivamente, Bolivia produce estaño, café y Chile cobre, y ellos, los norteamericanos, dominan la comercialización de estos productos. Si un buen día cualquiera de estos países decide nacionalizar su industria el perjuicio va para ellos, puesto que quedan sin comprador. Los Estados Unidos van e instalan sus industrias transformadoras en otra parte. Ya se sabe que los Estados Unidos no gozan por allá de una, digamos, estimación popular.

    Quizás hay una característica general todas las gentes de por allá y es su enorme ingenuidad. Allí el pueblo digiere una serie de actitudes demagógicas que en otros lugares no se digerirían. Abren la boca y les pasa todo.

    En la juventud encontramos actitudes parecidas a la de la juventud de Europa. Depende de los niveles, claro, pero en el nivel universitario, por ejemplo, existen los clásicos tipos que lo único que desean es acabar su carrera, recoger su título y vivir sin problemas. Hay otros que aun poseyendo mayores inquietudes, una vez han salido de la Universidad se olvidan de todo y pactan con el primero que sale. Finalmente están los que siguen luchando toda su vida. Como aquí.

La música en América

    Musicalmente he encontrado en todos los países gente muy interesante. Sobre todo en Argentina. Allí hay compositores de extraordinaria calidad. Quizá sea porque Buenos Aires me haya parecido una de las mejores ciudades sudamericanas para vivir. Es posible, incluso, que busque un apartamento allá.

    Ahora bien, quienes dominan las listas de éxitos son los mismos títulos que en todo el mundo. Ahora está de moda “Venus” como meses atrás lo estuvo “Sugar, sugar”. Propiamente de allí hay un intérprete muy popular: Sandro. Se hace llamar Sandro, el gitano, y lleva un «show» muy espectacular y característico. Allí tiene mucho éxito pero en Europa no creo que tuviera tanto, máxime cuando aquí tenemos la .versión original de lo que hace este hombre de veinte y pico de años. La versión original es un cantante armenio, bajito, delgado...

    Leopardo Favio también ha sido una figura importantísima de allí. Pasó, hace muy poco, por un bache a causa de ciertas actitudes personales, pero parece que ahora vuelve a empujar fuerte.

    Quien pasó por allí sin pena ni gloria fue Gilbert Becaud, que cantó maravillosamente pero que parece que los cantantes franceses tienen poca suerte en el mercado sudamericano. Se decía que estaba acabado.

    Una cosa que tienen en Sudamérica es su folklore, extremadamente rico, y, en muchos casos, poco explotado ni maleado. Pero tiene unos cultivadores especializados como Atahualpa o los hijos de Violeta Parra o algunos grupos de jóvenes que o se quedan encerrados en sus límites nacionales o se vienen a Europa. Es una lástima que existan países poseedores de un riquísimo folklore y que no se preocupen de trabajarlo.

    Allí lo que se usa mucho es la denominación de “cantante de protesta”. Te dicen “usted canta de protesta”, porque para ellos solamente que digas en tus letras cualquier tontería ya eres de protesta. En general, a excepción de los chilenos, quienes cultivan la canción de protesta lo hacen bastante mal, son muy primarios y no creo que lleguen nunca a sensibilizar a las gentes de una manera eficaz. Además de los chilenos, quienes lo hacen muy bien son los brasileños como Caetano Belloso, Gilberto Gil, etcétera.

Las chicas

    Las mujeres sudamericanas son preciosas, como aquí. Quizá la diferencia estriba en que allí ya están preciosas a los dieciséis años y aquí hay que esperar un poquito más...

Un viaje profesional

    Desde un punto de vista profesional, este viaje mío ha sido una sucesión de luchas en todos los mercados. No había nada hecho y tuvimos que empezar desde abajo. La verdad es que nadie nos regaló nada, pero también hemos tenido la suerte de que nos viniera el viento de cara. Si hay que culpar a alguien, quizá culpar no sea exactamente la palabra, sería a mis casas de discos, cuyo problema fundamental era el de su limitación allá. Pero esto nosotros ya lo sabíamos e intentamos superarlo como pudimos.

    Salimos de España a conquistar nuevos mercados porque teníamos unas ganas enormes de hacerlo y porque si mis canciones en boca de otros habían pegado bien, ¿por qué no podíamos hacerlo nosotros? La cosa ha ido bien y el 20 de mayo vamos a volver otros dos meses y medio por allá, a cumplir unos contratos que tenemos firmados. De momento nos han ofrecido hacer cien por allá, pero de todo ello solamente hay una oferta realmente interesante y que posiblemente convertiremos en realidad a partir del mes de octubre rodando una película en Argentina con el director Fisherman, que es, posiblemente, el único realizador absolutamente independiente que hay por allí.

    Estas son, amigos de NUEVO FOTOGRAMAS, mis impresiones desordenadas, contadas un poco a borbotones, de estos cinco meses de recorrer tierras americanas. He procurado contaros cosas que no me hubiesen preguntado los periodistas, me refiero a impresiones muy personales. Quizá las estiméis excesivamente breves (podría escribir un libro) o excesivamente superficiales. Perdonadme. Están hechas con las prisas de una llegada repleta de cosas por resolver.

J. M. S.


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