Revista Interviú
Número 1.276
9 de Octubre de 2000

Texto: Javier Menéndez Flores


«Hemos de recordarnos constantemente nuestro derecho a vivir y dejar vivir»



    Tras el éxito obtenido con su anterior disco, "Sombras de la China", y la posterior gira que le llevó por España e Iberoamérica durante un año, el incombustible Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) vuelve al tajo con "Cansiones", un álbum en el que hace suyas canciones de distintos países suramericanos. Cuba, Chiapas, Perú, ETA...son pruebas para un progresismo del que siempre ha hecho gala, y de las que habla en esta entrevista.


— En su nuevo disco, 'Cansiones', le pone su impronta a temas de Iberoamérica. Usted es una leyenda viva en esos países, ¿acaso estaba en deuda con ellos?
— Yo creo que, en ese sentido, estaba en deuda conmigo mismo. Nunca nadie me pidió que hiciera un trabajo como éste. Probablemente porque lo que 'Cansiones' encierra son algunas de las historias de ese manojo de las que 'Tarrés' y Serrat se han ido alimentando durante muchos años, haciéndolas suyas, y que han desgranado a lo largo y ancho de esas bellas, intensas y etílicas noches haciendo música con esos amigos impresentables que tienen siempre en la mesa del fondo de los tugurios. Algunas de estas canciones formaron parte de mi formación, de mi alimentación, y ahora las devuelvo.

— ¿Por qué ha tardado tantos años y discos en sacar a la luz a su otro yo, 'Tarrés'?
— Lo que pasa es que el otro yo no había aparecido, no tenía créditos, pero, en mi caso, a 'Tarrés' lo conocen perfectamente mis amigos, mis amores y quienes me conocen de verdad. Saben de su existencia desde que conocen a Serrat. Este juego que planteo aquí no es porque en este nuevo disco haya habido una participación de 'Tarrés' que en los otros discos no se dio, pues en los otros también participó, lo que ocurre es que en éste lo hace de una manera muy especial. Su presencia se deja notar desde el mismo título, 'Cansiones', que es obra de 'Tarrés', porque se cree que se escribe con ese. Es una falta ortográfica de 'Tarrés' que yo acepto como un guiño, puesto que el 85 por ciento del mundo hispano habla con la ese, y me pareció oportuno. 'Tarrés' y Serrat llevan toda la vida juntos. Han sido compañeros de viaje y lo van a seguir siendo. Por eso tienen esa relación tan extraña y simbiótica al mismo tiempo, de necesitarse mutuamente y de reconocerse en el bien y en el mal, en la salud y en la enfermedad.

— ¿El hecho de que solamente una canción del álbum sea suya le da cierta tranquilidad, o es mayor la responsabilidad cuando se acometen composiciones ajenas?
— Yo este disco lo he acometido con la responsabilidad justa frente a mí mismo. No tiene otra pretensión que el quedarme descansado, igual que cuando uno ha cumplido ciertas funciones orgánicas, queridas o no queridas. Llegar a ese nivel de estar de acuerdo contigo mismo y con tus circunstancias. No creo que este disco tenga otras responsabilidades. Lo que sí tengo es ganas de que la gente entienda el juego que en él planteo, y que vea que estas canciones no pretenden ser versiones ni pretenden ser una antología, que es algo que me provoca grima, puesto que no hay nada más incompleto que una antología. No son ni siquiera las 13 canciones que a mí más me gustan. Son sólo un puñado de canciones que he recogido a lo largo de los viajes realizados por Serrat y 'Tarrés'.

— La salida de este disco coincide con la 'remasterización' de toda su obra. ¿Le resulta gratificante?
— Es gratificante porque esto sólo lo hacen con lo que interesa. Si mi obra no interesara, no la habrían remasterizado. Lo gratificante es eso, el palpar el interés del público, el que a la gente le siga gustando mi trabajo y busque conservarlo en su casa en las mejores condiciones posibles, volviendo a escuchar los vinilos aquellos con un sonido limpio. Técnicamente, esos discos han ganado; artísticamente, una grabación ni gana ni pierde, es lo que hay. Y si estas grabaciones siguen siendo interesantes es porque lo que había detrás, desde los arreglos a los músicos, ha aguantado muy bien el paso del tiempo. En ese sentido, la labor de Ricardo Miralles tiene una gran importancia, porque es un trabajo muy consistente.

— Hablemos de América. Extraiga un vocablo de su rico diccionario para definir a Alberto Fujimori.
— Ay, joder, yo no sé... Definirlo con un solo vocablo...

— Utilice entonces los que precise.
— Bueno. Perú ha pasado muchos años en los que a su gente se le ha ido usurpando todos los espacios que tanto esfuerzo le había costado ganar, espacios de libertad, de respeto, de tolerancia… Una de las mejores noticias que va a proporcionar este año va a ser el desenmascaramiento de ese personaje que es Vladimiro Montesinos, y de todo el servicio secreto que él ha manipulado y controlado, y con el cual no solamente ha comprado poder, sino que ha destruido personas y sueños. Ésta es una posibilidad muy importante para el Perú. Ojalá los países de esto que se llama el mundo occidental se den cuenta de las dificultades que esta opción de progreso va a tener que superar. Fujimori se va, pero no sabemos cuánto va a tardar en irse. Esto va a depender de él, de las fuerzas armadas y de, sobre todo, los poderes enriquecidos a su sombra, que van a tratar de impedir -como ya lo ha hecho Montesinos saliendo tranquilamente del país- que se dé una rápida transición que pudiera poner en evidencia todos sus sucios manejos; todo lo que durante estos años han robado y usurpado. Y creo que España y la comunidad internacional tienen un papel fundamental a la hora de ayudar a las fuerzas democráticas a que tomen unas posiciones que les permitan avanzar lo más rápidamente en esa transición. El país está 'fujimorizado', los tribunales, el Parlamento, los medios de comunicación… Y eso ha producido un vacío que va a necesitar unas sustituciones difíciles de hacer a corto plazo, sobre todo si la comunidad internacional no pega un empujón.

— Unas palabras para Castro de parte de Serrat y otras de 'Tarrés'.
— Más que para Castro, para Cuba. Lo que está en juego cada día es Cuba, y creo que lo que se puede decir de Cuba se puede aplicar perfectamente al hombre que la maneja. Desde hace tiempo, Cuba está pidiendo un auténtico paso revolucionario hacia delante, y eso es algo que tan sólo los propios cubanos pueden realizar. Cuba será cubana o no será. La revolución es algo que camina constantemente, y lo debe hacer hacia el progreso. Un líder revolucionario debe hacer caminar a su país hacia el progreso.

— ¿Es el subcomandante Marcos el 'Che' Guevara redivivo?
— No. Son dos casos completamente distintos y dos formas de actuar completamente distintas. En lo que quizá coincidan es en que son dos hombres en los cuales el ideal, el pensamiento y el corazón están por encima del bolsillo, el cerebro y el egoísmo. Y, sobre todo, de la ambición de poder. Son dos personajes de una gran generosidad. Yo siento una profunda simpatía hacia el subcomandante Marcos, reforzada constantemente por su manera de aceptar la terrible situación que vive Chiapas, el pueblo lacandón, y la enorme paciencia con la que está respondiendo a las continuas agresiones que está sufriendo el proceso de paz chiapaneco.

— Si un balsero se topara con los tripulantes de una patera, ¿de qué cree que hablarían: de 'espaldas mojadas' o del yate que estrenó el rey Juan Carlos el pasado verano?
— Todos tratarían de correr como locos buscando la tierra prometida. La angustia y motivaciones de unos y otros son exactamente las mismas.

— Cambiemos de aires. Cada vez se estrellan más aviones. ¿Los ángeles no quieren que volemos o es que los hombres hemos tocado techo?
— Yo creo que cada vez hay más aviones, y, por lo tanto, la cantidad de vehículos es directamente proporcional a las hostias que se dan. No creo que exista otra razón.

— ¿Qué canción le dedicaría a todos aquellos españoles a los que, en los últimos tiempos, les ha dado por asesinar a sus mujeres?
— Esas agresiones vienen, evidentemente, por unos sentimientos históricos familiares y por unos tabúes que tan sólo a partir de la cultura podrán ser vencidos. Lo que está ocurriendo es la culminación de un cerebro con unas informaciones que le han dado sus padres, su sociedad, sus amigos, sus maestros, y que le indican lo que debe hacer en un momento determinado, o lo que sus instintos le llevan a hacer en un momento determinado. Pero, ojo, no los estoy justificando: me cago en ellos.

— Hace un par de semanas participó en una multitudinaria manifestación en contra de la violencia de ETA. ¿Cree necesario recordarles a los terroristas que Franco lleva ya 25 años muerto?
— Yo no creo que haga falta recordárselo. Ellos hablan de colonos, de fascistas y de los que fusilaron a 'Txiki'… La utilización de ciertos argumentos siempre ha caracterizado a todos aquellos que necesitan manipular las historias para justificarse ellos mismos. Lo que tenemos que hacer es recordarnos a nosotros, constantemente, el derecho que tenemos a vivir y a dejar vivir. A vivir en libertad, en tolerancia y a respetar el pensamiento ajeno.

— ¿En qué están más adelantados los suramericanos que los españoles?
— En alegría. En el sentido lúdico de la vida van muy por delante de nosotros. Uno no sabe si eso que se da en llamar el progreso al final acaba siendo aprender a tirar piedras para arriba y que te caigan encima de la cabeza. El término progreso se ha confundido en aspectos de macroeconomía, y se ha resumido en cosas que no conducen a la felicidad del hombre. El progreso sirve si ayuda al hombre a ser más feliz. Si no le ayuda a eso, ¿para qué coño queremos progresar?

— Si no tuviera más remedio que cambiar su actual lugar de residencia, ¿en qué país se instalaría?
— Eso es muy jodido, porque cada vez que me obligan a hacer algo, yo hago justo lo contrario. Aquello que me impiden hacer es lo que más me motiva. Si a mí me impidieran vivir en Barcelona, me las apañaría para vivir allí de la manera que fuera.

— Y si el cambio se produjese motu proprio, ¿dónde se asentaría?
— Si es motu proprio, ya tiene que ver con la razón por la que he escogido este oficio. Porque me lleva a cantidad de sitios que amo y que necesito recuperar para volver a disfrutarlos. Y a medida que más conoces y se extienden tus tentáculos, pues más ganas tienes de esto.


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