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Entrevista en el Semanario «La Mirada»
14 de Octubre de 2000
Texto de Sol Alonso Fotos de Javier Salas
Antes era el cantante de las chicas y sus madres. Ahora se define como el
de las mujeres y sus hijas. Algo ha debido de cambiar en Joan Manuel Serrat, que ha decidido firmar
su último disco junto a su 'álter ego', al que llama Tarrés (Serrat, al revés). Quizá este desdoblamiento
de personalidad sea una artimaña para mostrar su faceta de vividor. Quizá. Pero Serrat es el de siempre,
tal y como demuestra en esta entrevista. Aunque en su último trabajo, Cansiones, nos haya
sorprendido con música suramericana.
El cantante de las mujeres y sus hijas
Allá en el Poble Sec, de Barcelona, todavía le conocen por Juanito. Un aplicado
estudiante, sucesivamente tornero fresador, perito agrícola, aspirante a biólogo durante dos años de
universidad y, cómo no, uno de esos soldados que amenizan el cuartel tocando la guitarra. Joan Manuel Serrat,
barcelonés de 56 años, es un experto sexador de pollos, aficionado a la pesca, a la buena poesía y al
buen vino. Y culé de nacimiento, defensor de las víctimas, animal doméstico y viajero. Le gusta el
mar, las mujeres, los amigos; le gusta terminar casa Noche de San Juan entre cohetes y cava. Y le gusta,
naturalmente, saber que sus temas de siempre, grabados con mejor sonido, los siguen comprando sus
admiradoras, muchas, igual que su ídolo, convertidas en abuelas de buen ver. Para su último disco, este
artista ha creado su álter ego, llamado Tarrés: es su apellido, leído de derecha a izquierda.
Es el tipo que le guiña un ojo en el espejo, un vividor que se gana el pan con el sudor de la frente, cada
día un poco más a la intemperie de Joan Manuel Serrat.
El disco se llama "Cansiones" y son temas clásicos suramericanos. ¿Son los que tararea
usted en la ducha?
No. En la ducha se canta por un mecanismo automático, como sentado en la taza del váter,
o haciendo las camas. Pero esas canciones no se sienten. Para sentirlas, hay que buscar momentos más íntimos,
con menos luz, quizá amaneciendo. Es ahí cuando las canciones se apoderan de ti.
No son exactamente versiones.
No. He pretendido cantarlas tal y como las siento. Masticadas, tragadas y regurgitadas, como
si fuera un rumiante. Canciones que el Serrat y el Tarrés han traído de aquella orilla del mar, a modo de recuerdos.
Una vez más, sale el disco y usted se va de gira. ¿Le sigue gustando viajar?
Claro que sí. De quedarme en casa siempre, sería un cascarrabias para mi familia. Tienen un
marido y un padre cantando, los viajes forman parte del paquete.
El racismo se cura leyendo y viajando.
Sobre todo, viajando. Leyendo te puedes sensibilizar, pero cuando entiendes ciertos
problemas es cuando te acercas a ellos y dices: 'Joder, qué ignorante soy'.
Y el nacionalismo radical, ¿también se cura viajando?
Hay palabras que se están demonizando, sencillamente porque están perdiendo su sentido. Te lo
explico con un ejemplo. Cuando me preguntan si prefiero cantar en castellano o en catalán...
Perdone que le interrumpa, pero usted siempre ha dicho que es bilingüe.
Bueno, eso es muy antiguo. Lo soy, pero también me puedo convertir en un monolingüe de lo más
cerril. Es decir, si a mí me impiden cantar en catalán, cantaré en catalán. Si me impiden cantar en castellano,
cantaré en castellano. Ante una actitud tan fascista, no tengo otra reacción. Conclusión: no se deben olvidar
las características particulares de cada ser y de cada cultura. Es imposible caminar de la mano de otro negándole
lo que realmente es.
El año 1968 fue muy especial para Serrat. Él hubiera querido viajar hasta París, pero le
mandan a Londres a representar a España en el Festival de Eurovisión. Primera condición: ha de cantar en castellano.
Pero Joan Manuel no estuvo en Eurovisión y, durante los cinco años siguientes, tampoco en la radio ni en la televisión
oficiales. Vetado en la pequeña pantalla, Serrat se acomoda en la grande y, hasta 1975, rueda media docena de
películas. Vendrán dos años de exilio en México y un matrimonio civil en 1978.
En 1988 viaja usted a Chile para apoyar el "no" a Pinochet y le prohíben la entrada.
Pinochet llegó a prohibir a Antonio Machado, por ser el letrista de Serrat. Eso deja bien claro el nivel
de preparación que tiene ese individuo. No hablemos de su capacidad.
Hay una viñeta preciosa de Mafalda, dibujada por Quino... (interrumpe)
¡Ah! Quino y yo somos amigos desde hace muchísimo tiempo, pero con quien mantiene correspondencia es con
mi hija Candela, de 13 años. Se tienen un profundo amor, y su intercambio de cartas y dibujos es constante.
...Una viñeta con el siguiente diálogo entre niños: "¿Por qué no Joan Manuel Serrat, presidente?".
"¡Pobre flaco!, ¿qué mal te ha hecho?". "Además, no puede, es español". "Catalán, bestia". "Entonces sí puede, ¡no hay
nada que esos no puedan!"
(Risas). Yo creo que la política no es un oficio, y que me disculpen aquellos que han sacrificado sus
posibilidades profesionales trabajando dignamente en la política. Hay más de los que pensamos. Para mí, es una forma de
defender lo que creo, lo que pienso, a mi país y a mi familia. Pero un oficio, no.
Joan Manuel Serrat alcalde de Barcelona, y Joaquín Sabina, de Madrid. Se acabaron las rivalidades.
¿Sabina alcalde de Madrid? Pobres madrileños, qué desastre. No les desearía yo semejante cruz. (Risas).
Otra de sus grandes pasiones es el Barça. ¿Le dedica mucho tiempo al fútbol?
Me encanta ir al Nou Camp. Allí me río con mis amigos, disfruto mucho y sufro lo justo. Uno nace culé
y no puede renunciar a ello. Sería como negarme a que me crezcan las uñas.
¿Y el Betis, el Osasuna, el Poble Sec... los otros equipos que gozan de sus simpatías?
El Poble Sec está por encima de cualquier cosa, por encima de todo. Con las limitaciones de la categoría
regional, de ser un equipo de barrio. El Betis, el Las Palmas y el Osasuna tienen todo mi afecto.
El presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil, afronta la segunda división como un año en el infierno.
Supongo que, si lo dice, será porque conoce bien todo lo que pasa en el infierno.
Una curiosidad: ¿se acuerda ustede de cómo se sexa un pollo?
Naturalmente que sí. Pero es larguísimo. Ustedes saben que los pollos y las pollas, con perdón, no tienen
un fenotipo claro que les distinga al nacer y, como la cresta tarda un par de meses en salir...
Y, lo mismo que un alumno que se enfrenta a un tribunal con una interminable tesis doctoral en la cabeza,
el cantante empieza a describir la operación. Cuánto hay que dejar de crecer la uña anular, para introducirla en el culito del pollo,
y dejar el abdomen limpio de caquita. Cómo, con la misma uña, hay que rebuscar hasta topar con unas protuberancias propias
de cada sexo. En fin todo un alarde de habilidad y de memoria.
Impresionante.
Impresionante, aburrido y demencial. 1.200 pollos a la hora.
Hablemos de otro sexo. ¿Sabe que Penélope Cruz se llama así porque sus padres se enamoraron oyendo su canción?
Es uno de mis orgullos más grandes. Que esos labios, esos ojos y esas caderas lleven el nombre de una mis
canciones; verme implicado de algún modo en un resultado tan hermoso es para estar más que satisfecho.
Usted siempre dijo que cantaba para las chicas.
No he hecho otra cosas en mi vida. Bueno ahora canto para las mujeres y sus hijas. De joven cantaba para
las chicas y sus madres.
Volviendo a Tarrés, el otro yo de Serrat. Su mujer la de usted ¿Con cuál de los dos se acuesta?
(Risas) La compartimos.
Qué suerte para ella.
Pues no sé. Habría que preguntárselo. Parece una cosa muy rara, pero le sucede a todo el mundo. Bueno,
hay quien comparte a su mujer con otro que ni siquiera es él mismo. ¿Me entiende? No sé si será mejor o peor; depende
de la manera de entender la vida.
SERRAT ES DE TODOS
El panorama era pelín peliagudo. Cualquiera hubiera salido de allí por patas. Era un sábado de
pasión futbolera. ¡Oh, el gran partido! Real Madrid-Barcelona.
Serrat, culé hasta la médula, se vio actuando en el Palacio de Congresos (¡a 200 metros del
Bernabéu!) mientras Hierro y Guardiola se fajaban en la cancha. De repente, paró el concierto ante un conato de tumulto
en el patio de butacas. "¿Qué pasó, marcó el Madrid?", preguntó. Su corazón debió de sentir una punzada al tiempo
que se lamentaba frente al micrófono. No hubo linchamiento a pesar de la evidente filiación merengue del respetable.
El público sonrió y siguió disfrutando del espectáculo. ¿Será porque Serrat es de todos? Seguro que la cosa va por ahí.
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