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26 de Octubre de 2001
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Joan Manuel Serrat y Maria Dolors Boadas, ayer, abrazados en la coctelería Boadas (Foto: Roser Vilallonga)
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Joan Manuel Serrat rememora "Angelitos negros"
El cantautor filmó ayer su intervención en el documental "Machín: toda una vida", que dirige Núria Villazán
LLUÍS BONET MOJICA Barcelona
El cantautor Joan Manuel Serrat se sumó ayer a las personalidades artísticas que intervienen en la película "Machín: toda una vida", que dirigida por la joven cineasta barcelonesa Núria Villazán (codirectora con Joaquín Jordá del celebrado documental "Mones com la Becky") y producido por Harold Sánchez, revive la figura del legendario cantante cubano. En el filme ya han colaborado Sara Montiel (que hasta cantó "Toda una vida" y "Bésame mucho") y el cantante Lorenzo González. Próximamente lo harán Antonio Canales (bailando una coreografía de "El manisero"), Caco Senante, el grupo Los Iratas o el cantaor Enrique Morente.
Machín murió en 1977 y este documental sobre su vida y trayectoria cuyo estreno está previsto para febrero cuenta también con el testimonio de sus dos nietas la hija del cantante falleció prematuramente, que no le conocieron en vida. "Están muy ilusionadas señala Núria Villazán, porque así recuperan su memoria. No estamos realizando ninguna hagiografía y espero que en el filme quede reflejada la figura de Machín, tanto humana como artísticamente."
La filmación de Serrat se efectuó ayer en la coctelería Boadas, con dos anfitriones obligados: Maria Dolors Boadas y su marido, Josep Maruenda, que fueron amigos personales del cantante durante sus largos periplos barceloneses. En su intervención ante la cámara, Serrat hizo memoria histórica: "La figura de Machín está ligada a la cultura sentimental de la radio, que suponía una pequeña ventana por donde penetraba la luz en unos tiempos muy sombríos. Con esa luz entraba la voz de Machín, la de Valderrama, la de Concha Piquer, Juanito Segarra, Jorge Sepúlveda, Bonet de San Pedro, Lorenzo González... Corrían tiempos de hambre, privaciones y miedo. Cuando yo tuve uso de razón, Machín ya estaba consolidado en la memoria sentimental de la gente. Nos conocimos en 1965, cuando actuábamos en la radio (y cobrando, que entonces se cobraba por actuar: la radio era un flotador mientras se esperaban tiempos mejores). Yo era entonces un artista emergente y él pasaba una época algo difícil. Aunque nunca dejó de trabajar, sufría un cierto declive de popularidad, ya que un nuevo tipo de música parecía arrasarlo todo. Lo llevaba con dignidad y logró remontar aquel período gracias a la moda camp, recuperando su aureola mítica".
Serrat admite haber "aprendido mucho de Machín y de la música que él hacía. Porque Machín era una esponja tremenda, en la cual cabía 'El manisero', 'Angelitos negros' y el repertorio de Oswaldo Farrés. También podía cantar guarachas con idéntica y pasmosa tranquilidad. Se lo sabía todo. Y alrededor de aquellas canciones, que eran historias, nacieron las vidas sentimentales de las gentes. Machín resultó fundamental".
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