19 de Octubre de 2003

SENTIMIENTO DE ORFANDAD


JOAN MANUEL SERRAT



Serrat y Montalbán, en una foto de los 80


   Tengo la sensación de haberme quedado huérfano. Como cuando uno se queda sin una referencia esencial: por afecto, por la confianza que depositaba en su pensamiento, por su comportamiento a lo largo de toda la vida. Éramos amigos y nos queríamos. Es de los autores que me ha escrito las cosas más bellas y que más he agradecido, especialmente por su franqueza. Recuerdo, por ejemplo, un libro que escribió sobre la nova cançó que era muy completo. Y recuerdo mucho en este sentido unos artículos que publicó en la revista Triunfo en 1971 que eran interesantísimos.

   Nos hermanaban muchísimas cosas. Los dos éramos charnegos y de barrio. Nos hermanaba el Barça, el buen jalo, el cine, la literatura. Nos gustaban cosas muy similares. Y es que había toda una serie de coincidencias. Pero por encima de todo creo que de él debe destacarse, en su pensamiento y en sus textos, la claridad, la honestidad y su posición nunca confusa. Por eso, su ausencia, hace sentirme tan huérfano.

   Su fallecimiento provocará un sentimiento muy extendido de dolor porque era una persona de una enorme solidez humana que se ha hecho querer por sus amigos y respetar por sus enemigos. Yo le admiraba como escritor y como trabajador, puesto que era muy prolífico, pero sobre todo como persona. El Manolo nos ha puesto a todos el listón muy alto como ser humano.


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