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Entrevista en «La noche abierta»
31 de Marzo de 1999, TVE-La 2
Entrevista por Pedro Ruiz
«En la vida todo es relativo, aproximado y provisional»
Pedro Ruiz: ¿Qué les puedo decir a ustedes de Joan Manuel Serrat? Muy poco. Porque en primer lugar, no
tengo derecho, y en segundo lugar, seguramente ustedes se lo han dicho muchísimas veces. Este
es un trozo de la múltiple, de la gran, de la honda, de la brillante imagen pública de Joan Manuel Serrat:
(Se emiten algunas imágenes de distintos momentos de Serrat en sus anteriores apariciones en
televisión así como un fragmento del videoclip "Dondequiera que estés")

En una gala de presentación de los Oscars, Billy Crystal iba a presentar a Jack
Nicholson, y como es una persona de tanta personalidad se limitó a decir «and now, Jack». Pues
eso es lo que puedo decir: «Señores..., Serrat»
Bona nit
Bona nit
¿Qué tal?
Bien, sí. Siempre que me preguntan: "¿qué tal?", uno piensa: "¿comparado con qué?". Pero bien, bien.
¿Qué tal comparado contigo hace 15 años?
Pues supongo que más que compararme conmigo hace 15 años me estoy comparando siempre con algo más cercano
y más manejable, más sencillo ¿no?, más puntual.
El otro día leyendo una revista, que no sé si era cierta o no, decías una cosa antigua: "quiero ganar
el premio al artista revelación", como en broma, ¿no?
Sí bueno, es que yo pienso que lo que significa el premio al artista revelación en cuanto a
descubrirse y a ser descubierto, a una manera como incentivo, es mucho más contundente que el
premio a la carrera o a una obra. Bueno está ahí, es una satisfacción poderla presentar, pero
a fin de cuentas un artista no vive espiritualmente de su obra, vive de sus proyectos, vive de
sus ilusiones y de lo que es capaz de concretar.
Juan, ¿hay en ti todavía un artista revelación dentro?
Yo espero que sí. Y cuando digo espero, quiero decir que espero que sea capaz de conseguir el
premio de artista revelación. Porque ilusión de ésta, con ella convivo. Yo creo que la ilusión
es absolutamente imprescindible para hacer cualquier cosa en esta vida. Pero en el caso de un
artista, es algo que uno sube al escenario, es algo que uno incorpora a cada uno de los trabajos
que va haciendo, es algo sin lo que es absolutamente imposible emocionar y emocionarte.
¿Qué sientes cuando te llaman "clásico"?
(sonríe) Bueno, en la vida siempre encontramos que todo es relativo, aproximado y provisional
como decía aquel maestro maravilloso que tuvimos todos que se llamó Joan Oliver "Pere Quart",
y todo es relativo, uno es clásico con respecto a unas cosas y aspira a ser moderno, a ser
rompedor, a ser vanguardista, constantemente. Después de treinta y tantos años de oficio,
de canciones, de vivir, a fin de cuentas, pues algo está aparentemente consolidándose, una parte.
Pero vuelvo a repetir que yo aspiro a no perder toda la otra parte y a ser capaz de eso, de
conseguir el premio "Artista revelación" del año 1999.
Su álbum "Sombras de la China" ha salido hace poco. Está actuando en el Auditorio de
Barcelona y lo verán en Madrid dentro de pocos días. Sigue siendo "El Nano", y de nano,
de chaval, de pequeñajo, de chavalín, como quieras, ¿ya sabías que ibas a decir muchas cosas?
¿tenías muchas cosas dentro? ¿las intuías o se fueron produciendo?
Tampoco me importaba tanto, ¿eh?. Yo de niño lo que quería era ser bombero, como todos los niños,
y meterme dentro del fuego y rescatar a la niña a la que se le estaba quemando la muñeca en el
2º - 2ª y montarme en autos de color rojo con sirenas que iban aullando en medio de la calle y
uno iba colgando de ellos. Y esto era lo que quería ser. Luego quise ser, como casi todos los
de mi calle, centrocampista del Fútbol Club Barcelona. Y luego, al cabo de muchos años cuando
yo ya había grabado varios discos y llevaba ya un tiempo aprendiendo el oficio del escenario y
de la música, pues, pensé que lo que quería ser de mayor era cantautor.
¿Eres consciente (claro que lo eres, qué tontería te digo yo) de que muchas personas acuden a
sus recuerdos pensando en tus canciones? Aunque tú dices que los recuerdos contienen canciones y
que a veces las canciones contienen recuerdos. ¿A ti también te ocurre que tus canciones tienen
recuerdos especiales para ti?
Mis recuerdos están más "colgaos" en general de, emocionalmente estas cosas de piel ¿no?, penden
más de canciones de las que yo no soy autor.
¿Es curioso eso?
Yo no creo que sea tan curioso. Yo creo que es bastante sencillo. Las canciones de una forma
son una terapia. Cuando uno escribe canciones lo hace porque tiene algo que contar, más o menos
importante. Busca una forma de cómo contarlo y lo hace mejor o peor, pero ahí está esto. Y una vez
echado afuera esto, no cuelgan tantas cosas que le están ocurriendo simultáneamente. Yo creo que
todos usamos la música o la canción o el poema o la emoción de una forma muy parecida, pero que
de la misma forma que a mi me sirven para expresar algo que me está ocurriendo, hay otras canciones
que son el recurso donde yo cuelgo otras cosas que me ocurren. Y estas canciones normalmente
suelen ser canciones de otros.
Un 20% de las personas que se han sentado a charlar conmigo en estas temporadas han elegido
canciones tuyas para anclar sus recuerdos en ellas, porque quizá por lo que tú digas, o seguro
por lo que estás diciendo, el paisaje de afuera hace que tú te veas más en aquello que ocurría.
No sé, desde Joaquín Leguina a Isabel Gemio, gentes de toda condición. Tú has dicho que cuando
una canción la canta alguien ya es de él y que tú te conformas con cobrar los derechos de autor, ¿no?
Yo me conformo con que la cante. Uno escribe siempre para que canten las canciones y creo que lo más
importante que le puede pasar a un autor es cuando alguien se ha apropiado de su obra y forma
parte de una manera muy intensa de su vida y se desconoce quién es el autor, o sea, que la persona
ésta desconoce quién es el autor. Yo siempre cuento, y seguramente lo cuento muy a menudo, porque
es algo que me impactó mucho en mi vida, que fue una vez que yo escuché una canción mía en una
noche de Fiesta Mayor en un pueblo muy pequeño de l'Empordà, cuando escuché una canción mía
tocada por una de esas orquestas maravillosas que hacen baile, concierto, misa mayor y hacen todo
el conjunto, llenan todo el conjunto musical de la fiesta del pueblo. Por la noche había un
concierto y yo lo estaba escuchando desde el otro lado de la carretera y me sorprendió, y
me emocionó mucho el escuchar una canción mía incluida entre dos canciones de éstas que forman
parte de lo más profundo y querido del repertorio tradicional musical catalán. Y ahí estaba
una canción mía y estaba junto a dos canciones que a lo mejor en estos momentos la mayor parte
de la gente no sabe quiénes son sus autores, quiénes las escribieron, y en cambio las cantan.
Tu padre y tu madre, que son dos personas de mundos, vamos, del mismo mundo, del mundo nuestro
de cada día..., tu padre catalán, tu madre aragonesa, te han dejado dentro una simiente del
mestizaje que tú mismo que has llevado, de ser de todos los sitios. Tu madre te decía que su
patria estaba donde sus hijos pudieran comer.
Eso decía y es una de las mejores definiciones, quizá la mejor que escuché nunca, de patria,
fue esta que me dio mi madre, cuando una vez le pregunté de dónde era, porque yo tenía un lío
tremendo en estas cosas de pequeño. Yo tenía un lío tremendo con lo que era España, Catalunya, lo
que eran mis vecinos, lo que era mi madre, lo que era mi padre. Y yo le pregunté: "¿Madre, tú de
dónde eres?" y ella me dijo: "Yo soy de donde comen mis hijos". Lo cual me pareció
realmente la forma de definir los sentimientos más viscerales, y más naturales al mismo tiempo
y más profundos.
¿Y tú de dónde eres?
Yo esto también lo acepto. Yo soy de donde como cada día y donde comen mis hijos, por eso
seguramente cuando yo cuento que me siento profundamente latinoamericano, a veces alguien aquí
le puede parecer extraño e incluso le puede parecer folclórico ¿no?. Lo que ocurre es que la vida me ha permitido ampliar el mundo por el que he podido caminar. Yo siempre que
he ido a tocar a un sitio he procurado saber donde estaba tocando y tratar de aprender todo
aquello que parece raro en un momento determinado, que sólo es producto de mi desconocimiento,
de tratar de ganarle al desconocimiento y de tratar de entender un poco más a la gente, y por
este camino del conocimiento uno llega al cariño y llega al compartir las cosas.
Es decir, y si digo mal, me reconvienes, que hay un Serrat de Barcelona, hay un Serrat de
Madrid, hay un Serrat de Buenos Aires, hay un Serrat de Chile, donde irás pronto, hay un Serrat
de donde está...
Yo creo que hay uno solo,... y el que hay no tiene ninguna necesidad de renunciar a uno de
ellos para poder sentirse plenamente identificado con lo que puede ocurrirle a otro que
sencillamente a lo mejor no tiene este sentimiento tan amplio. Yo creo que es muy sencillo, es
un poco lo que una vez decía mi querida y añorada Montse Roig, que decía que hay dos tipos de
personas fundamentalmente en la vida, unas las que viajan y conocen otros lugares del mundo y
comparten sus sentimientos más elementales con otra gente en otras culturas muy distintas y que
aparentemente podrían ser absolutamente antagónicas, y no, cuando uno rasca descubre que ocurre
exactamente lo mismo en tu casa que en la del vecino y que tú sueñas unos sueños muy aproximados
a ellos, y eso sí, la gente -como decía Montse Roig- se divide entre los que viajan con los
ojos abiertos, porque hay gente que viaja también con los ojos cerrados, gente que viaja ya con
unas intenciones determinadas en el viaje, que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando,
y luego la gente que no, la gente que piensa que el campanario de su pueblo es el monumento más
importante de la historia y que como decía Brassens "la mierda que cagan sus caballos es realmente
gloriosa".
Montserrat Roig, desaparecida prematuramente, y que con su lucidez te dijo eso que resume de
alguna forma ese otro dicho más corto que dice "el nacionalismo se cura viajando".
Esto también supongo que lo debe haber dicho alguien que puede tener una visión muy parcial de lo que
es nacionalismo, muy sospechosa desde su punto de vista. Pero me parece que realmente el
nacionalismo no tiene por qué curarse. El nacionalismo en el sentido de formar parte de un
territorio. Lo que sí que creo es que los nacionalismos no son nunca excluyentes, que muchas
veces uno oye a hablar a gente profundamente nacionalista en unos aspectos, hablar con gran
desprecio de otros nacionalismos de los que no comulga o no participa, pero haciéndolo desde
planteamientos profundamente nacionalistas.
Alguien preguntó una vez a otra persona en la televisión, a un nacionalista que no citaré, y
le dijo: "sí, vamos a hacer un gran congreso que diga 'Separatistas del mundo uníos'" y sería
una apostilla divertida...
Lo que ocurre es que hay una tendencia en general a simplificar tanto las cosas que acaban por
quitarles todo sentido. A veces parece que baste con etiquetar un bidón y meter en aquel bidón
todo absolutamente mezclado y toda queda incluido dentro de aquella etiqueta. Yo creo que las
cosas son bastante más complicadas y que etiquetar o desetiquetar no suele nunca solucionar lo
que hay detrás de la etiqueta.
Cambiemos de tercio, ¿has sido un chico, un hombre, una persona enamoradiza?
Sí, afortunadamente sí.
¿Y te han dejado huella las cosas que han salido mal?
A mí me han tratado bastante bien, el amor me ha tratado bastante bien en la vida. El amor me
ha hecho alguna mala jugada, pero ¡coño!, las jugarretas que le he hecho yo al amor también han
sido...
Me ha gustado el "pero, coño" contenido. ¿Y de niño ibas a Casa Villardel a ver las fotos del
Barça? que era como la tele estática...
En aquella vidriera de la esquina que había. Había una en la Calle del Carmen y otra en la Vía
Layetana. Tantas cosas nos contentaban, tan sencillas. Había una tienda de camisas que como gran
atractivo, en el escaparate tenía una serie de muñequitos, en posición de correr, y que iban
cambiando evidentemente cada lunes de posición según los resultados de la jornada del domingo,
y aquello bastaba para llamar la atención de la gente. Era un mundo tan ingenuo como lleno de
sabañones.
Lo cual no es antimónico sino compatible.
Perfectamente compatible. Fíjate tú si lo era, que estaba ahí.
¿Y Joan Manuel Serrat nació del Barça?
Sí, nací "culé", sí.
¿En Holanda?
No, esto de Holanda... primero se es puntual y coyuntural. Y volvemos a lo mismo: "relativo,
aproximado y provisional".
Y provisional, que además rima con Van Gaal...

Juan, Joan, tú eres padre, has sido hijo, eres hijo, porque eso no se deja de ser, eres abuelo,
eres hermano...
Y primo, y tío...
Y primo y tío, y de estos afectos familiares ¿cuál es que le llega a uno con más fuerza? porque hay dos o tres
dimensiones que yo no conozco de ésas.
Yo creo que el de pareja por encima de todo y luego el de los hijos.
¿El de pareja por encima de los lazos sanguíneos?
Es el que está por encima de todos los lazos sanguíneos. Yo nací en una familia y con mi pareja
he hecho otra familia que es una prolongación de la que tenía.
¿Te sientes afortunado por tu vida familiar?
Me siento muy afortunado. No me siento, soy muy afortunado. No es solamente una sensación, es
una reflexión. Y tengo suerte en el sentido de con quién estoy y de qué forma estoy y qué
condiciones.
En las letras de tus canciones -que muchos nos conocemos- hay citas veladas o directas a la
familia desde "Mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo / mi madre peinó canas
pespunteando pijamas / mi hermano se fue de casa por primera vez" y alguna vez, te he
oído decir que tú imitabas a tu hermano en todo.
Sí, uno siempre tiene la referencia de un hermano mayor. A veces coincide con su hermano
natural o de sangre y a veces no, pero evidentemente, cuando yo era pequeño mi hermano era mi
héroe.
¿En qué le imitabas?
En lo que podía. Porque pretender imitarlo no quiere decir que uno lo consiguiera, pero yo
trataba de funcionar como él, de contar historias como él, sencillamente de ser como él, de
actuar como él, de fumar como él...
¿De vestir como él?
Esto ya era más difícil, porque la ropa en casa iba consecutivamente. No llegaba globalmente
para todo el mundo el reparto, había una decantación.
¿Joan, te sientes más sólo desde que tus padres no están?
Me siento más viejo. Sí, me siento más viejo. Exactamente, por encima de todo, desde la muerte
de mi madre. La muerte de una madre es un enfrentamiento con la realidad, es darte de morros
con una tremenda realidad. Pero más sólo no, en ningún sentido. Lo que sí siento es su falta,
una falta física a la que el cuerpo y la cabeza se han ido acostumbrando con el paso del tiempo.
De las sensaciones más tremendas, más conmovedoras que yo recuerdo es el despertarme en un momento
determinado, una mañana, "tengo que llamar a mi madre porque..." y tardar quince segundos en
recordar que tu madre está muerta. Hay un cierto desamparo en esto, pero supongo que al tener
también un entorno cómplice en esto, el dolor compartido es menos dolor, las ausencias compartidas
son menos ausencias.
Si entiendo bien, que quizá no, cuando abrazas a tus hijos estás abrazando un trozo a tu madre
y a tu padre.
Sí, pero esto sí, siempre.
Juan, tú para ser lo que eres, que eres mucho, que eres tú, que no es poco, ser uno con todas
las contradicciones, has pasado por todas las vicisitudes de todos los principios, cantaste
incluso al lado de contorsionistas. Estabas cantando en un escenario y había una contorsionista...
En cabarets, pero esto está bien, esto realmente es muy educativo.
El mestizaje.
Es muy educativo. Sobre todo cuando uno llega a hacer amistad con la contorsionista.
Lo cual presenta ciertas ventajas.
Sí, es curioso ¿eh?
¿Nos ponemos pícaros o cortamos?
No, no, a la gente a estas horas les gusta.
Bueno, obviemos el nombre de la contorsionista y el lugar. Cabarets, circos, teatros, auditorios,
los lugares más importantes del mundo. ¿Se canta igual en todos los sitios? ¿de dentro?
Sí, lo que ocurre que uno sabe que está cantando en circunstancias distintas. Pero yo pongo
exactamente todo mi interés, el mismo, toda mi ilusión, todo mi interés, toda mi vergüenza cada
vez que me monto en un escenario con independencia de que me esté subiendo en uno muy importante o en otro.
En Rodellòs o en Nueva York. Ya sé que es más importante en Nueva York. Ya sé que mañana si canto
en Rodellòs no va a salir ninguna crítica en ningún periódico y en Nueva York sí, pero la gente
que va a verte, va a verte con la misma ilusión en un sitio que en otro y por tanto tu actitud
no tiene por qué ser distinta. Es más, yo diría que hay veces que incluso hay un cierto estímulo
cuando tú descubres, cuando tú reconoces, pues, la participación, lo que han hecho, hasta qué
punto les ha sido difícil traerte, hasta qué punto se han sacrificado para montar una tarima en
condiciones o para poner cuatro luces.
La ilusión que han puesto en salir de casa para comprar la entrada que en Rodellòs ocurre más
que en Nueva York. No es excluyente, pero puede pasar.
Es como los sabañones.
Son compatibles.
Sí.
Juan Manuel, antes de empezar la charla comentábamos detrás un incidente que tuviste en un
teatro de Madrid, en el Carlos III, que ya se le oí contar por la radio a Alberto Cortez, del
que sé que eres buen amigo. Y que te admira y os admiráis. ¿Nos lo puedes contar? Seguramente
mucha gente creerá que es el gazapo. Advierto que este no es el gazapo.
Fue un accidente, un accidente. Era en el teatro Carlos III en Madrid, yo estaba presentando el
disco de canciones sobre poemas de Antonio Machado. En la primera parte hacía todo un manojo de
canciones que habían aparecido no hacía demasiado tiempo, sobre todo del disco aquel de "La
paloma", "Tu nombre me sabe a yerba", "Poema de amor"... Y en la segunda parte, los poemas de
Antonio Machado. Y empezaba con "Cantares" y en un momento determinado la canción sube de tono y
cantaba aquello de "Golpe a golpe, verso a verso", entonces me caí,... me caí en el foso de los
músicos.
Justo en el "golpe a golpe"...
Sí, justo ahí. Y caí como tres metros. Y lo que tuvo gracia de la historia es que yo no dejé
de cantar en ningún momento. Yo me agarré al micrófono como una tabla de salvación y fui cayendo
con el micrófono. Y me di un buen leñazo, ¿eh?. Y bueno, lo que debió ser divertido fue para la
gente, pues imagínate para la gente ver un tío que está cantando con un cañón siguiéndolo y
"golpe a golpe" y ¡plap! y se queda un foco vacío.
Eso contaba el otro día en la radio Alberto Cortez en el programa de una buena amiga mía -Reyes
Monforte- y decía "los que estábamos viendo aquel acontecimiento, aquel incidente, vimos a Joan
Manuel cantar en el escenario y siguió cantando desaparecido del escenario porque cayó con el
micrófono en la mano". Pero en el aire, ¿cantaste también?
Sí, sí, seguía cantando. Era alto, ¿eh? Y tuve suerte porque ahí había, y podemos entrar en la
cosa ya del amarillismo, había unas luces fluorescentes y caí entre dos líneas de estas luces y
me podía haber hecho daño.
Le van a tener ustedes en Madrid dentro de nada, dentro de dos semanas, en el Teatro Albéniz
que es un teatro ya sin esa barandilla... El Carlos III es un cine que se convertía en teatro de
vez en cuando y ahora ya hay más auditorio. Y le van a ver ustedes, que nos ven desde Latinoamérica,
le van a ver en Chile, ¿verdad?
A finales de junio, sí.
Porque las pequeñas cosas que ocurren, o las grandes cosas que ocurren, no afectan a tu alma
de persona con respecto a los chilenos y prefieres, quiero decir, -no quiero decir nada- dilo
tú, que prefieres un poquito de miedo a la vergüenza de no ir.
Yo creo que es un hecho, peleé mucho para poder volver a cantar en Chile en el año 90. Yo
ahora no voy a pecar, realmente, de otra cosa, que de todo el cariño acumulado que tengo por
aquella tierra, por aquella gente y todas las historias compartidas. En la vida uno comparte
historias y cada tiempo tiene sus historias para compartir.
Y estás seguro que ellos lo saben así.
Sí, sí, yo tengo muchas pruebas evidentes de que este cariño está plenamente correspondido.
Si hubiera ahora que hacer los "Setze judges", ¿Garzón cabría ahí?
Es que yo no creo que sea el lugar apropiado para Garzón, porque "Els Setze Judges" se
crea precisamente por una actitud enfrentada, de alguna manera, con el poder, y el término
"setze jutges" nace del refrán catalán aquel, del trabalenguas, que dice:
"Setze jutges menjen el fetge de un penjat si el penjat es despenja menjarà el fetge del
setze jutges que l'han jutjat", que traducido "Dieciséis jueces se comieron el hígado
de un ahorcado, si el ahorcado se descuelga se comerá el hígado de los dieciséis jueces que lo
juzgaron". Por tanto, mas bien los dieciséis jueces no eran tales jueces sino que eran
beligerantes contra el poder.
Ya, yo me refería a que Garzón no fuera juez, y fuera un beligerante contra el poder que lo
sobrepasa.
Bueno yo creo que la situación de un juez siempre es complicada, lo que hace falta es tener el
coraje del que sirve para juez sirva también para verdugo.
Joan, a estas alturas de la película de tu vida, ¿qué es lo que más has descubierto, que no
sabes nada, que sabes poco, que no nos enteramos de la copla?
Sin exagerar tampoco, eso que uno no sabe nada es verdad, hay tantas cosas que a medida que
uno aprende una, descubre veinte que no sabe, eso es cierto ¿no?. Pero también el paso del
tiempo que tiene en sí mismo pocas ventajas en cuanto a lo físico, porque el paso del tiempo
conlleva el deterioro, pues tiene al menos esta ventaja en alguna forma de que uno puede
escoger mejor lo que va colgando de este árbol de la vida, lo que va descolgando, lo que
realmente le resulta imprescindible y lo que es absolutamente banal.
Hace unos meses, o un año y unos meses, yo estaba en el rompeolas y vi a alguien que venía
corriendo y dije "¡Coño, Serrat!," perdón. ¿Sigues yendo al rompeolas a correr?
¿Es agradable, eh?. Es de los sitios verdaderamente agradables. Siempre es agradable vivir
cerca del mar y es agradable trotar cerca del mar. Y es muy agradable un Club como el "Natación".
¿Qué crees que va a quedar de ti cuando hayan pasado quinientos años? ¿Quedará algo? ¿Esta
civilización se lo come todo? ¿Habrá compactos de éstos? ¿Seguirán con nosotros?
No lo sé, tampoco creo que yo tenga mucho interés en aquel entonces en saber qué puede haber
sobrevivido de mí. Yo siempre en la vida más que plantearme historias con respecto a grandes
metas he procurado transitar muy bien, tratando de caminar a paso de hombre, tratando de ver
donde ponía un pie después de donde ponía el otro, no tanto por seguridad sino por curiosidad.
Me ha gustado la expresión "a paso de hombre". ¿Y el paso que lleva el hombre ahora es
"paso de hombre"?
Algunos sí y otros no. Algunos ni siquiera se mueven. Y otros van a otro tipo de paso y en
general, pues no vivimos unos tiempos que fomenten mucho el caminar a este paso, más bien vivimos
unos tiempos que fomentan el codazo, el empujón, el espacio limitado para gente exitosa.
¿Esos son los macarras de la moral y aledaños?
Los macarras de la moral son algo más. Y deben ser mucho más porque la cantidad de interpretaciones
que yo recibo de esta canción es muy grande. El otro día recibí una carta de una persona ligada
a un tipo de culto determinado, que me advertía del peligro que corría mi alma de la condenación
por haber hecho esta canción, cuando a mí en la vida no se me había ocurrido relacionar a personas
de aquel culto ni de culto alguno concreto con respecto a la canción. Otras la han asimilado a
un grupo político determinado, tampoco ha sido mi intención. Yo la única intención que tenía
era un poco colaborar a darle un poco de caña a todo aquel que va por la vida de guardián de la
moral, cuando ellos son la inmoralidad en sí misma, y esto no los colocaba en un sitio, en una
referencia, en un grupo, en un pensamiento, sino que como son sanguijuelas, las sanguijuelas
evidentemente se instalan absolutamente en todo espacio donde puedan chupar sangre, ¿no?
Lo cuál podría ser una referencia a alguien de un culto si lo fuere, a un capataz, a un
banquero o a quien fuere...
Sí, pero no por el hecho de ser de un culto, sino por el hecho de tener una actitud determinada
de chupador.
¿A ti en mucho tiempo algún macarra de la moral te ha hecho hacer algo que no querías?
No, yo creo que no. En general, he hecho bastante en la vida lo que he querido. Yo creo que
soy plenamente responsable de mis errores. De los errores de mi vida difícilmente puedo echarle la
culpa a nadie, yo soy el principal responsable. He ido yo directamente solo a ello.
¿Tú te tienes a ti mismo por rebelde?
Nunca me gustaron los calificativos de ningún tipo. Porque yo no me levanto por la mañana con
cara de rebelde y me miro al espejo y digo: "¡Hostia! estoy rebelde". Pero en la vida pasan
cosas y entonces uno se enfrenta y se sitúa con respecto a estas cosas que ocurren. Y tomar
posición siempre quiere decir enfrentarte a algo para defender a algo y esto depende desde
la óptica en lo que lo estén viendo, hay una rebeldía en esto. Pero siempre he preferido el
beso al bofetón.
¿Eres rico en amigos?
Sí, tengo suerte en la vida en éste y en otros aspectos. La amistad me ha tratado bien. Sobre
todo soy rico en amigos generosos, en amigos que comparten conmigo, que han tenido que pasar
conmigo lo que podríamos llamar la prueba del nueve de la amistad y que lo han hecho con nota y
yo soy consciente del valor de esto y trato de cuidarlo lo mejor que puedo y también soy consciente
de que es un bien muy escaso.
A destellos, a retazos, a dentelladas, a fogonazos, como ustedes quieran, hemos tenido una
charla con Joan Manuel Serrat, en la que ha salido lo que ha salido, que es lo que es esta
charla, lo que va saliendo. Unas veces a borbotones, otras veces con sacacorchos y otras veces
plácidamente, estableciendo una bandeja para que el que está aquí diga lo quiera. ¿Quieres
añadir algo más?
Yo la verdad es que tengo la sensación de que hay tanto de que hablar. Tengo la sensación
de que tuviéramos que empezar a hablar ahora de las cosas y ahora tendrá que venir otra persona
aquí a sentarse... Bueno, pues ¡ale! Otra vez nos volveremos a encontrar y continuaremos la conversación.
Consuélate con aquello de que los chinos dicen que para conocer a alguien hay que comerse cinco
sacos de arroz con él. Y no tenemos arroz aquí, así que...
Bueno...
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