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Entrevista en la revista «Nueva»
Número 489
26 de Noviembre de 2000
Texto de Alejandra Benaglia Fotos de Daniel Jurjo y Ricardo Ceppi
Dice que no hay uno sin el otro. El cantante, que aún se quedará en la Argentina unos días más, no para de hablar de su alter ego, en el que se escuda
para darse el gusto de grabar un disco con canciones latinoamericanas.
EL OTRO YO DE JOAN MANUEL
Juanito en España. El Nano en la Argentina. Tarrés/Serrat en el mundo desde octubre del 2000; no parientes sino palíndromos, se leen igual en un sentido o en otro, dos personas en una que llevan juntas casi 57 años. Serrat, un dechado de cortesías. Tarrés, un dechado de atrevimientos. Sea cual fuere el lugar en el que Serrat se encuentre, Tarrés también está.
Perdón, antes de empezar me gustaría saber con quién voy a hablar.
Obviamente, con Serrat. Tarrés nunca da entrevistas; yo soy el portavoz de ambos. Él está presente en todas las notas, no podía ser de otra manera, pero no quiere notoriedad. Es difícil de tratar, pero también tiene muchas otras cosas que, en este mundo inhumano, podrían catalogarse de virtudes. Tarrés no es ambicioso ni egoísta y el dinero le parece una vulgaridad; por tanto obliga a Serrat a realizar el "trabajo sucio".
Todos tenemos, en algún lugar de nuestro inconsciente, otra persona que seguramente actuaría muy distinto a nosotros si tuviera la valentía de salir a la luz cuando la necesitamos. Luego de tantos años de carrera, la aparición de Tarrés tiene la apariencia de ser una nueva forma de conectarse con la gente; un juego cómplice con el que Serrat alimenta esta entrañable relación que supo conseguir con su público. Ésta es la forma que eligió el catalán para presentar "Cansiones", su última producción discográfica en la que sólo un tema es de su autoría (el que habla de Tarrés); el resto está compuesto por melodías que representan el cantar de los distintos países de América que este hombre hizo carne durante su vida: "El último organito", de Homero Manzi, por ejemplo, o "Mazúrquica modérnica", de Violeta Parra.
La memoria de los seres humanos atesora gran cantidad de recuerdos, pero pocos como las canciones y los olores son capaces de reconstruir momentos en un instante: este trabajo es una natural recorrida por la memoria musical de su personalidad latinoamericana. "Escribí el título con ‘ese’ –explica– porque así lo diría la mayoría del pueblo español. Esa letra puesta donde no corresponde es un guiño de Tarrés que no me atreví a cambiar."
Homenaje, agradecimiento o simplemente ganas… ¿Qué lo llevó a grabar este disco?
Me inclinaría más por las ganas. No quiero ser vanidoso, pero durante toda mi vida he hecho los discos que he querido, he defendido mi libertad de trabajo y, he tenido la suerte de sobrevivir a pesar de ello gracias a la gente que se interesó en mí. Este trabajo, evidentemente, es producto de la voluntad de recoger unas pocas plantas aromáticas de un inmenso jardín, que durante mucho tiempo Tarrés y Serrat han ido recolectando en sus viajes y relaciones con este continente. Las han usado, las han exprimido y de alguna manera, ahora las devuelven con la impronta propia que produce el haberlas disfrutado a lo largo de muchas y maravillosas noches cargadas de risas, afectos, amor y alcohol. De ninguna forma tiene que ver con saldar una deuda, porque considero que entre la gente que se ama no existen deudas; esto no es un pago, como mucho diría que es el certificado notarial que legaliza una historia de amor que existe hace años, en la que siempre ha sido más importante el cariño que los escribanos.
Tan cantadas han sido estas canciones que parecen suyas...
Creo que es lo natural, porque cuando uno se impregna de una canción es lógico que a la canción le pase lo mismo. En este proceso digestivo me he comido estas historias y al devolverlas lo hice a mi manera. No pretendí hacer una antología, ni siquiera puse las que más me gustan, sólo son un puñado de trece entre cientos de canciones que podría haber incluido; pero si en lugar de estas fueran otras, ni el espíritu ni el sentido del trabajo se hubieran modificado.
Ya no recuerda cuántas veces vino a la Argentina desde aquella primera vez, hace ya 31 años. Miles de horas y de kilómetros recorridos entre Barajas y Ezeiza; a veces para mostrar su trabajo, a veces tan sólo por morriña. Este país forma parte de su patrimonio, porque junto a él construyó una historia de vida desde cuando vino a cantar a estas tierras lo que en su patria no podía. "Es difícil hacer un balance de tantos años de relación –afirma Serrat–, porque es un paquete en el que todo es importante. No puedo hablar de algunas cosas renunciando a otras, tengo que hablar de los sueños y los desengaños, de las horas felices y de las amargas; me tengo que quedar con los amores y con los desamores y con los vivos y con los muertos. Todas esas cosas conforman mi relación con este país bendito."
En 1968 Joan Manuel Serrat fue seleccionado para representar a España en el festival Eurovisión, pero al ser el tema elegido una nana¹ (¿?) inspirada en tradicionales canciones catalanas exigió cantarla en su idioma. La televisión española no se lo permitió y entonces renunció a la posibilidad de trascender artísticamente. "Si voy, mi gente no lo comprenderá... Se sentirá defraudada ante una publicidad de este tipo; antes que ‘mentirle’ a mi público prefiero renunciar", diría en aquella época.
En 1969 inició una gira por Latinoamérica que duró cinco meses y en 1971 volvió para reafirmar la relación iniciada dos años antes, cuando comenzó a cosechar seguidores con "Tu nombre me sabe a hierba".
El 29 de septiembre de 1975, a raíz de declaraciones realizadas en México, en España se adoptaron medidas en su contra, prohibiendo la emisión por radio de sus canciones. Y, por si se le ocurría volver a su país, le abrieron un proceso judicial. Serrat no se retractó, se exilió en México y recorrió el país a bordo de un micro al que llamaban "La gordita". Por esa época el gobierno argentino también le cerró sus puertas.
Luego de ocho años de ausencia no deseada, en junio de 1983 volvió a actuar aquí. Tuvo un estadio Luna Park iluminado por cientos de encendedores que lo acompañaron en "La saeta" y miles de cómplices sonrisas que comprendían las estrofas de "Yo me manejo bien con todo el mundo". Al mismo tiempo, en Chile le prohibieron el ingreso: recién volvería a cantar en ese país en época de democracia.
Su historia musical tiene dos aristas: las canciones que enamoran a las mujeres y ...
¡Momento! Y a los hombres también, no seáis tan absorbentes en eso. Yo no escribo para las mujeres; me gusta que me escuchen porque, en general, me agrada más cómo huelen las mujeres que los hombres. He tenido una relación satisfactoria con ellas a lo largo de mi vida, empezando por la madre que me parió hasta las hijas que tengo. Eso sí: una relación espléndida y complicada, porque la sensibilidad femenina no es fácil de entender, sobre todo tomando en cuenta la situación que le ha tocado vivir en nuestra sociedad.
... Y otras canciones que le crearon inconvenientes con los gobiernos de turno.
Más que por mis canciones, he tenido problemas por mis actitudes, como suele ocurrir con mucha gente. Los escritores tienen más problemas por lo que hacen que por lo que escriben, los cineastas los tienen más por su comportamiento cívico que por su obra artística. Los que opinan que Serrat es demasiado político tienen una información muy sesgada, saben poco de mis canciones y mucho de lo que les han contado de ellas. Pero tampoco importa, porque para el que piensa así tampoco sería yo una persona de su agrado, mas allá de mi trabajo.
¿Cuánto hay de Serrat en sus canciones?
Pues todo, todo lo que soy y todo lo que tengo; lo que sé y lo que siento. Soy afortunado porque eso es lo que ha entendido la gente, y a través de ellos pude cumplir el sueño de cualquier artista, que es que las canciones dejen de ser de uno para convertirse en las canciones de todos.
Claro, tener un "Tío Alberto" en la familia, reconocerse en "Lucía" o ver en nuestra vecina a esa "Señora" de fragancia marchita. ¿Existieron esas personas?
Algunas existen y otras son personajes que adquieren vida. Si no fuera así, no tendría sentido para nadie que escuchara, porque no se puede hacer propia una historia inexistente. Yo escribo las canciones en prét â porter, pero la gente se las hace a su medida.
En su presente hay tres hijos de dos mujeres, una nieta y otra por venir. ¿Dónde le pesa más el paso de los años?
El paso de los años es inexorable para todo ser humano; camina siempre en un solo sentido y en forma semejante para todos. Hay gente que envejece antes por la cara y otros que lo hacen primero por el alma; hay quien lo hace por el pelo y quien envejece por el corazón, pero el camino es siempre el mismo desde que te paren.
¿La inspiración también envejece?
Es que yo creo muy poco en la inspiración, tuve una relación escasa con ella. Mi relación profunda siempre fue con el trabajo.
¿Usted escribe como si trabajara?
Me siento muy orgulloso de decir que éste es mi oficio, pero mejor me siento cuando veo que mi trabajo es mi forma de expresarme, de comunicarme con los demás.
¿Qué cosas hay en su futuro?
¿Qué cosas? Sería bueno saberlo, porque mi futuro está absolutamente ligado al de los demás, yo no tengo un futuro diferente porque estoy implicado en un tiempo y en una sociedad. Personalmente me importa más el presente, porque ahora tengo cosas para contar.
¿Le tiene miedo a la muerte?
Es inevitable. Lo que pasa es que somos fruto de una cultura que vive de espaldas a la muerte, y por tanto estamos muy mal educados. Deberíamos de hacer cursillos y seminarios para poder llegar a entenderla, como lo hacen otras culturas. La concepción de la cultura occidental me parece absolutamente estúpida, porque es vivir de espaldas a algo que no se puede impedir. El hombre le teme a lo desconocido, tanto a la muerte como a tantas otras cosas.
¿Cómo es en la intimidad?
Soy una persona que normalmente trata de enterarse de todo aquello que no conoce, que sabe que lo que le parece raro sólo es fruto de su ignorancia y por tanto trata de aprender, para no sentir que las cosas le son ajenas. Así siempre sumo algo más para compartir, para disfrutar o para discutir.
¿Se animará a escribir su autobiografía alguna vez?
No tengo el más mínimo interés en escribir mis memorias, parte de mi vida está escrita en mis canciones; a través de ellas hablo, y eso es suficiente.
¹ Es obvio que la periodista cometió un error: del "La, la, la" pueden decirse muchas cosas, pero nunca que se trataba de una nana...
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