Todo lo sólido se disuelve en el aire. La materia se transforma en energía, el trabajo en obras y, cuando la interpreta Serrat, la poesía se vuelve canción. Joan Manuel ha cantado y canta versos de Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Mario Benedetti y los suyos propios. Poesía de la mejor.
Su canción habla - con mayor elocuencia que un tratado- de la rica diversidad cultural de un Mediterráneo natal, desde Estambul hasta Algeciras, habla de un ancho espacio en el cual las culturas, las sociedades y las civilizaciones no se confrontan sino que se contaminan mutuamente y en esa contaminación, se multiplican y enriquecen.
Los pueblos blancos donde curas, cabos y sacristanes se hacen viejos, mientras las Penélopes esperan eternamente a sus caminantes y las canciones de amor para las Lucías se escuchan en las tardes de lluvia, son los espacios exactos de una poesía que nace en las Ramblas de Barcelona, que se dice y se entiende en las lenguas castellana y catalán, y se extiende por un mundo ancho pero jamás ajeno. Palabras de amor sencillas y tiernas, acosadas por los fantasmas del Roxy que se proyectan en los muros encalados como sombras de la China.
Todos los versos de Serrat refieren a un enclave que es a la vez, comarca y mundo. Un mundo en el cual los poderosos de la tierra no tienen prevalencia frente al poder de la palabra y la seducción de la nostalgia que al mismo tiempo, es esperanzada rebelión frente a la frivolidad, la sinrazón y la injusticia.
Más allá de todo formalismo, Joan Manuel Serrat es "ciudadano ilustre" de Montevideo desde tiempo atrás. Hace muchos años, esta ciudad ya lo había adoptado; y él, a todos nosotros.
En este enero de 2003 Joan Manuel estará nuevamente con su arte junto a nosotros, en el marco de una propuesta de diversidad cultural que se constituye en apuesta a la vida, a la solidaridad, a la tolerancia y a la creatividad.
En este 2003 que se ha iniciado con lúgubres anuncios bélicos desde la arrogancia del poder, esperamos ansiosos su mensaje y su generosa presencia.
Desde esta ciudad, la capital más austral del planeta, le brindamos nuevamente una cálida bienvenida y le ofrecemos un abrazo de hermano a uno de los más queridos entre los nuestros.
Porque él nos ayuda a recordar que el Sur, este nuestro Sur, también existe.
Arq. Mariano Arana Intendente Municipal de Montevideo Enero 2003
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