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27 de Julio de 2000
Serrat: «Machado fue uno de los descubrimientos literarios que más me revolvieron las tripas»
El cantautor recibe en Sevilla el I Premio Internacional Antonio Machado
ALBERTO GARCÍA REYES Sevilla
«Nací en Sevilla una
noche de julio de 1875, en el célebre Palacio de las Dueñas...». El viento sopló
anoche donde madura el limonero con estas palabras de don Antonio mientras Jon
Juaristi administraba cual Demófilo todo lo que se decía en casa de los Alba.
Recuerdos de la infancia, de «corva ballesta» del Duero y de 125 años de
literatura grande. Pero antes, Joan Manuel Serrat había soplado las velas.
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| Joan Manuel Serrat recibe el premio del Alcalde de Sevilla
Alfredo Sánchez Monteseirín. |
«El loco vocifera a solas con su sombra y su quimera». Machado remoja en este
verso su pluma en el tintero. Ese impás de tiempo cargado de levedad que separa
la presión sobre el papel de la que soporta el frasco también arruga su frente.
Pero no la maltrata. Un verso, tan sólo uno, sirve para definir una vida que aún
no ha sido gestada.
Al tiempo, en un barrio humilde de la postguerra barcelonesa, el obrero Josep
y la campesina Ángeles, que jamás han leído a Antonio, forjan su descendecia con
el cincel del verso de la demencia machadiana. Un joven que pronto se enfunda
los tobillos de campanas y deja que sus patillas le dibujen la barbilla,
comienza a colgar de sus greñas la canción —o la Nova Cançó—. Y entretanto,
huele la flor del huerto claro donde madura el limonero.
Ahora, cuando del Juanito ha pasado al Joan Manuel y el traje negro no se
blande bajo las espinillas, 31 años después, quienes nunca olvidan a Machado se
han encontrado a Serrat en mitad del camino que hacen al andar. Soria, Madrid,
Barcelona, Valencia, Segovia, Baeza y Sevilla se encontraron con 206 obras para
decidir el nombre del ganador del I Premio Internacional Audiovisual Antonio
Machado y, según afirmó el presidente de la Fundación, Manuel Muñiz Encabo,
«decidimos por unanimidad dárselo a Serrat por contribuir durante más de 30 años
a la divulgación de la obra del poeta no sólo en España, sino en todo el mundo».
Desde este momento, el loco dejaba de vociferar a solas. Y el salón Colón del
Ayuntamiento de Sevilla acercaba hasta sus manos la quimera de los cuerdos.
CANTO A LA SOLIDARIDAD
«Me gusta que me den besos —dice Serrat—, y éste que me estáis dando
hoy es magnífico porque además es el primero por el que me pagan». Conjugar la
broma con la seriedad sin alcanzar la pedantería es patrimonio de pocos. Él
entiende de conjugaciones: «Cuando me dijeron lo de este premio acordé con mi
familia que estaría colgado en un lugar importante de mi casa. Y también acordé
que la dotación económica —dos millones y medio de pesetas— estaría mejor en el
estómago de los que tienen hambre. Por eso, el dinero irá dirigido al Colectivo
de Inmigrantes Independientes de Sevilla y a la asociación Civis Mundi de
Cochabamba en Bolivia». Alguien vio revolotear entonces al pájaro de la rebeldía
que se posó sobre su hombro el 29 de septiembre de 1975 en el aeropuerto de
México cuando Serrat confirmó su repudia por la pena de muerte.
Y el corazón libertario del cantautor llevó hasta sus labios las sensaciones
de aquel «A Antonio Machado» publicado en el 69. «Este disco tuvo dificultades
en sus inicios. Mi compañía no tenía la más absoluta fe y no tuve el visto
bueno, pero ya había hecho varios superventas con anterioridad y por esta razón
me permitieron publicarlo. No tuvo una buena recepción en la Cátedra, que llegó
incluso a ser despiadada conmigo. Pero ya lo dijo el propio Machado, “desprecia
cuanto ignora”. Así que me subí al autobús y me tiré a la carretera para cantar
al poeta por España y pronto descubrí que con sus letras era fácil llegar a las
masas».
¿POR QUÉ CANTA A MACHADO?
Lo que nadie dejaba de preguntarse entre tanto Machado y Serrat
—¿por qué un joven al que acusan de separatista canta los versos de un poeta
universal?—, encontró en su emocionado discurso la respuesta: «Cuando me puse a
musicar los poemas no pensé que iba a colaborar con la difusión de la poesía de
Antonio Machado, sólo quería difundir su nombre. Y lo hice porque en su lectura
descubrí cosas que yo quería decir pero no sabía cómo hacerlo. Fue uno de los
descubrimientos literarios que más me revolvieron las tripas».
Tres décadas después de aquel debate con el poeta entablado en los Campos de
Castilla, tanto el Retrato, como la Guitarra del mesón, Las Moscas, el
Españolito, el Olmo Seco y la Saeta han coseguido acabar con el Pasado Efímero
de una pluma, la machadiana, y de una garganta, la de Serrat, que con su «hijo
tardano» sopló ayer 125 velas para la historia de la literatura universal.
SEMBLANZA JUNTO AL LIMONERO
Pero la celebración continuó a la caída de la noche en el Palacio de las
Dueñas, donde en tiempos en que Demófilo era administrador del edificio, había
venido al mundo Antonio Machado. Allí el director de la Biblioteca Nacional, Jon
Juaristi, realizó una semblanza sobre el poeta en defensa de sus ancestros
judíos: «No afirmo que lo fuera, pero sí que hay motivos suficientes como para
que nos lo preguntemos. Cuando una vez expuse la idea de que procedía de los
marranos portugueses no hablaba de judaísmo machadiano, sino de que el autor
pudo utilizar esa careta para poner a su poética en el cauce de la modernidad».
Tras su palabras, tomaron el atril Pablo García Baena y Fernando Ortiz para
recitar los versos del homenajeado, cuya silueta se podía imaginar en la
fuente.
«...Y al cabo nada os debo: debéisme cuanto he escrito».
CANTO A LA SOLIDARIDAD
Aunque él mismo ha confesado en alguna que otra ocasión que «Saeta» la
compuso en el propio estudio de grabación porque le faltaba un tema para
completar el disco, el soniquete de esta canción se ha convertido en algo
tradicional entre los sevillanos.
«Ésa es una de las mayores satisfacciones que me ha dado este disco, porque
escuchar cantar “Saeta” al Cachorro es impresionante. La razón de que ahora esté
aquí es que no lo he visto, porque si lo vivo en directo, me muero», dijo el
cantautor sobre este tema que le ha proporcionado tantas alegrías. «Incluso se
ha convertido en una marcha de Semana Santa y ésta es una de las fiestas
populares religioso-paganas más fabulosas que yo conozco en el mundo. Además
coincide con una época de la ciudad en la que los perfumes abundan y eso es
emocionante».
Ciertamente la emoción fue tanta que le llevó a la confusión: «Saeta» está
dedicada al Cristo de los Gitanos, no al
Cachorro.
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