4 de Octubre de 2000
Serrat presenta a Tarrés, su yo oculto, en un disco dedicado a la música latinoamericana

El cantante y compositor catalán presenta su nuevo álbum, titulado 'Cansiones'

FIETTA JARQUE
Madrid


     Un palíndromo es una frase o palabra que se lee igual al derecho y al revés. Tarrés es el palíndromo de Serrat. Y no sólo eso. Tarrés es para el cantante y compositor catalán su otro yo, su sombra y, a veces, su luz. "Tarrés no es una aparición, lleva toda la vida de Serrat a su lado, ha compuesto canciones con él, ha viajado con él. Tarrés es el gran impulsor de este disco", explicó ayer Serrat. Cansiones es el título de este nuevo trabajo, que incluye temas del folclor latinoamericano y una composición propia, en la que se explica la esencia de esta esquizofrenia poética.

Serrat, ayer en Madrid (Efe).

   Ahora dicen que Joan Manuel Serrat anduvo siempre acompañado. Su alma gemela, este Tarrés que oculta su rostro bajo el ala de un sombrero y viste siempre un traje gansteril, el gran vividor, nocturno e irresponsable, sale ahora a la luz y hasta aparece, evasivo, en fotos y películas. "Tarrés es, para Serrat, la otra orilla del río, ese otro yo que todos tenemos y que está al otro lado, sea cual sea el lado en que estamos", dijo ayer el cantante en la presentación a la prensa de su nuevo álbum, adoptando una tercera posición, como portavoz de ambos personajes.

   "Cada uno tiene su estilo, pero si fuera mujer me quedaría con Tarrés. Serrat procura ser serio, responsable, pero Tarrés lo saca de sus mediocridades rigurosas y lo lleva por ahí para mostrarle cómo lo sórdido y lo sublime caminan de la mano", prosiguió.

   "Todos tenemos un doble que vive en las antípodas, pero encontrarlo es muy difícil porque los dobles tienden siempre a efectuar el movimiento contrario", afirmó, citando al escritor peruano Julio Ramón Ribeyro.

Memoria afectiva

   "El disco se titula Cansiones, con s, que es como pronuncian esta palabra el 80% de los ciudadanos hispanohablantes de todo el mundo", continuó Serrat. "No es una antología, ni las trece mejores canciones del folclor latinoamericano, ni las que le gustan más a Serrat. Es un puñado de temas que me han alimentado en noches etílicas de amor y amistad, y de las que he aprendido mucho durante los más de treinta años que llevo recorriendo esos países".

   Soy lo prohibido, Sabana, Mi tortolita, El último organito, Mazúrquica modérnica, Yo sé de una mujer, Fangal, La llamada, son algunos de los temas incluidos en este disco, pertenecientes a compositores como Violeta Parra, Víctor Jara o José Alfredo Jiménez.

   No son los más obvios, son, más bien, retratos y paisajes de una forma de vivir y de sentir. "Un disco es algo terriblemente limitado", continúa Serrat, "no es una separata estalinista ni la representación equitativa de la canción de cada uno de esos países. Yo no establezco fronteras entre ellos. Es un disco de fusión, en la medida en que todo sale de forma natural y es válido y fluido, se van mezclando estilos y ritmos. Es algo que ha salido así de la fábrica Tarrés/ Serrat".

   La oportunidad de sacar este álbum, ahora que parece que la música de origen latino se está abriendo al mundo, es algo que Serrat rechaza. "No necesito del éxito de un disco de unos músicos cubanos, apadrinados por un norteamericano -aunque los cubanos se merezcan todo mi respeto- para decidirme a cantar canciones de unos países que he recorrido ampliamente en los últimos treinta años", señaló. "Yo soy latino, por mediterráneo y por americano. Lo que no es latino es esa música que hacen en Estados Unidos y en la que se premian a ellos mismos".

   En el disco se incluye una canción paraguaya, Mi tortolita (Che pykasumi), cantada en guaraní. "Las lenguas ancestrales de América son algo que no podía faltar en este disco. Escogí el guaraní porque es una lengua que habla toda la población paraguaya. Es una canción que siempre me había gustado", dijo. "Una guaranía que he convertido en balada, con la ayuda de Tarrés. Él es capaz de emborracharse en doce o trece idiomas y me ayudó a aprendérmela en guaraní".

Derivados

   Hay sones, vallenatos, boleros, tangos, rumbas y colombianas, pero en la voz de Serrat se producen transformaciones y es capaz de llevar todo eso a su propio terreno, a su tono y su forma de reinventar lo que canta. "Quizá un son puertorriqueño deriva en una colombiana, algo que no es imposible; o un vallenato cantado por rumbas, pero eso da sabor y razón de ser a Cansiones", bromeó.

   Después de estas declaraciones de afinidad con latinoamérica, Joan Manuel Serrat lamentó que "seamos un país en el que nos hayamos olvidado de que no hace mucho tiempo hacíamos la maleta para meter la vida y ahora recibimos a los que llegan sin esa memoria de lo que fuimos. Creo firmemente que la tierra es una".


4 de Octubre de 2000
Nuevo trabajo del autor de 'Mediterráneo'
Serrat: "Tarrés lleva toda la vida conmigo"

El cantante atribuye a su 'alter ego' la autoría de su último disco, 'Cansiones'

"Es un recorrido sentimental y personal por músicas y ritmos hispanos", dice

"Me duele que se pierda la memoria y no reconozcamos lo que hemos sido"

MANUEL MONTERO
Madrid


Serrat tiene un lado oscuro y vividor, que se esconde bajo un sombrero, llamado Tarrés. Entre los dos, el ego y el alter ego, han puesto una empresa, que ayer presentaron públicamente: "Fábrica Tarrés / Serrat. Músicas y derivados". Así se llama, según dijo el portavoz de ambos, un tal Joan Manuel, que presentó el primer disco de la nueva empresa, Cansiones . "Se trata de un recorrido personal por las músicas que nos han alimentado y hemos compartido con amigos de aquí y de allí en noches de amor, vino y música".



Joan Manuel Serrat, ayer, en Madrid, delante de un póster promocional de Cansiones, el disco que firma con su alter ego, Tarrés.


Ayer Joan Manuel Serrat habló en plural y los que llenaron la sala de prensa de la Sociedad General de Autores (SGAE) de Madrid (por la tarde presentaría el disco en la SGAE de Barcelona) le siguieron el juego. Hubo preguntas para Serrat y para su palíndromo Tarrés. "Los que piensen que Tarrés es una aparición momentánea se equivocan. Lleva toda la vida con Serrat. Es la otra orilla del río, el otro yo que todos tenemos y siempre está del otro lado, sea cual sea el lado en el que uno se encuentre".

Sentimientos y fronteras

La idea de editar Cansiones ha sido de Tarrés, porque Tarrés "no sabe de ortografía y piensa que se escribe así, como piensan la mayor parte de los hispanoparlantes del mundo". Serrat ha escogido un "pequeño manojo" de canciones, "mezcla de sentimientos y fronteras", y convierte "un vallenato en una rumba, o un son puertorriqueño en una colombiana".

Tarrés es un Serrat latino, que se esconde en los bares de La Habana, donde se ha rodado un vídeo con tres o cuatro canciones en el que han participado actores y cantantes cubanos que expresan su devoción por él. Ahí están Pablo Milanés y Jorge Perugorría. Todos dicen ser Tarrés, incluidos Chiquito de la Calzada y Cristina Almeida, que también aparecen en el videoclip.

"Lo rodamos en La Habana porque Tarrés es latino, pero de Barcelona, y La Habana está a medio camino entre Barcelona y Buenos Aires". Cuando la vida se puso dura para Serrat en España, él tuvo que viajar a Suramérica. Por eso reivindica el sur. "La Tierra es una y ancha. Cuando mi país era sur, hacíamos las maletas buscando un sitio donde meter la vida. Por eso me duele que se haya perdido la memoria y que ahora no reconozcamos lo que hemos sido".

Serrat ha incluido en su disco títulos clásicos como Lo prohibido, El cigarrito, La llamada y sólo una canción nueva titulada Tarrés, en la que pone letra y música a su otro yo. Hasta hay una incursión en el guaraní, Mi tortolita, porque "Tarrés es capaz de emborracharse en muchos idiomas". Tarrés también cantaría en catalán el La, la, lá de Eurovisión. "No discutimos en lo fundamental, en lo que sucede en lo más profundo de las vísceras. Pensamos igual sobre la solidaridad, la justicia y la tolerancia".

No es Tarrés el Mister Hyde de Serrat ni el Solfa de Sisa. "Hyde y Jekyll son excluyentes, y Solfa con Sisa. Solfa contrató a un tipo para asesinar a Sisa. Si Tarrés matara a Serrat no sé de que iba a vivir". Como Serrat conoce a fondo a Tarrés ofreció algunos datos íntimos del personaje, que salió bastante bien parado en sus habilidades sexuales. "Si yo fuera mujer me quedaría con Tarrés".

No le gustó a Serrat, y tampoco a Tarrés, que alguien en la sala insinuara que ha grabado este disco para subirse a la moda mundial de la música latina. "Después de 30 años de relación con la música latina me sorprende que se me pregunte por esto. Yo soy mediterráneo y latino, y estoy al corriente de mis orígenes y de mi identidad. Lo que hacen en Estados Unidos no es música latina. Es el fruto del trabajo de cuatro señores, que además se autopremian entre ellos", zanjó.


4 de Octubre de 2000

Serrat/Tarrés: «La homogeneidad idiotiza y embrutece»

ÀLEX GUBERN
Barcelona



     En lo que es su álbum número 30, Joan Manuel Serrat acaba de publicar «Cansiones», un disco en el que el cantautor catalán traza un recorrido sentimental a través de Iberoamérica y de sus canciones. A la vez que salda una deuda con el continente suramericano, Serrat da por primera vez la voz a Tarrés, su «álter ego» canalla, el personaje que vive dentro de él y junto al que firma el trabajo discográfico.
Joan Manuel Serrat, ayer durante la presentación de «Cansiones». Julián de Domingo
Joan Manuel Serrat, ayer durante la presentación de «Cansiones».
Foto: Julián de Domingo

Hay presencias que siempre le acompañan a uno, tanto en forma de todos los personajes que somos, como en forma de experiencia vivida. Con «Cansiones» (BMG—Ariola), Joan Manuel Serrat ha sacado ambas realidades a la luz. Primero, al recuperar una serie de temas de la tradición americana, «cansiones» las llama él, y segundo, por fin, al dar voz a Tarrés, ese tipo que es su doble y con el que siempre ha convivido, ese personaje con el que forma un palíndromo —la palabra que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda—, algo así como su «alter ego» canalla. El cantautor catalán lo resumió ayer de esta manera: «Tarrés es el que bebe y Serrat es el que sufre la resaca». En «Cansiones», Serrat trae a «terreno propio» 13 temas, 13 versiones de temas populares americanos —tangos, sones, vallenatos, boleros...— y un prólogo, una introducción en la que define su relación con Tarrés, un enamorado como él de América. El conjunto conforma, en opinión del artista, «el disco más lúdico de los que he hecho, el más bailable».

NO ES UNA ANTOLOGÍA

Firmado al alimón con Tarrés, «Cansiones» no pretende ser un disco antológico, tan sólo una breve colección de canciones de las muchas que le han acompañado en los últimos años, unas canciones descubiertas merced a su larga relación con América, una relación iniciada en su niñez a partir de la afición de su padre por el tango y continuada en los primeros años setenta cuando el cantante tomó el camino del exilio: «Mi relación de amor, mi deuda con América Latina ya es bastante sabida. Ahora, con «Cansiones», he pasado por el notario para certificarlo».

Nadie puede esperar pues un «grandes éxitos» de la tradición americana, En este sentido, el criterio de selección ha sido más bien sentimental: «Aunque Serrat y Tarrés tengan un carácter y una manera de hacer diferentes, el “disco blando” de su memoria pasa por las mismas canciones —explicó el cantautor—. No ha sido fácil escoger. El repertorio es el que queda después de muchas noches alimentándome de estas canciones. digiriéndolas en noches irrepetibles, intensas y etílicas».

No le gusta al cantante entrar en calificaciones, en etiquetas, casi, se diría, se ríe de ellas: «Sí, al disco que he hecho ahora algunos le llaman fusión, algo que se ha hecho siempre». Para el cantante, en definitiva, se trata de «hacer las cosas de manera natural, sino dejas de ser creíble». En todo caso, Serrat lo tiene claro cuando se le habla del tan cacareado mestizaje: La homogeniedad embrutece e idiotiza».

COPLAS EN LA DUCHA

En paralelo a la edición de «Cansiones», la discográfica BMG—Ariola ha sacado al mercado la reedición de la obra completa de Joan Manuel Serrat en CD. Se trata de una colección de 29 compactos, que se vende por separado y que abarca desde su primer «Joan Manuel Serrat (Ara que tinc vint anys)» (1967) a su último «Sombras de la China» (1998).

Al margen del interés que pueda despertar entre sus seguidores el hecho de poder completar, o renovar, la colección de discos de «el nano», como se le conoce en Argentina, la reedición digital de estos trabajos ha permitido redescubrir piezas que la censura franquista escamoteó en su momento. Es el caso del álbum «Mi niñez», que aparece con dos temas nuevos y con dos versiones íntegras de «Fiesta» y «Muchacha típica».

Con «Cansiones» ya en las estanterías, Serrat, que emprenderá de inmediato su gira de presentación, está comenzando a preparar su próximo trabajo, que esta vez será en catalán. Tras esta próxima entrega, puede que Serrat acometa un proyecto al que le tiene ganas, un disco de homenaje a la copla: «La copla no sólo forma parte de mi memoria infantil, sino que la he seguido y tengo muy buenas relaciones con ella. Se dice que uno abre su corazón cuando canta en el “water” o en la ducha, y yo. allí, canto coplas».


4 de Octubre de 2000

«La música latina no es lo que hacen unos señores en EEUU»

Serrat presenta en «Cansiones» a Tarrés, su otro yo canalla y amante de Latinoamérica

SILVIA GRIJALBA
Madrid


    Durante mucho tiempo Serrat ha sido el yerno perfecto. Ese hombre simpático, pero serio, inteligente, atractivo y aparentemente responsable, al que cualquier madre encomendaría su hija. Ahora, una vez sacado a la luz su otro yo, Tarrés, las cosas cambian. Serrat/Tarrés deja de ser un buen yerno potencial para convertirse en el amante que toda madre querría (para ella) y el compañero de juergas ideal para cualquier padre disoluto.

    Ese Serrat canalla, al que (según confiesa) los amigos más íntimos y su familia conocen perfectamente es Tarrés; y Serrat ha querido presentarlo con un disco, Cansiones -«con "s"», explicaba ayer, «porque Tarrés pronuncia esa palabra como el 80% de los hispanohablantes»- en el que se incluyen versiones y adaptaciones de canciones latinoamericanas (con arreglos originales en los que manda la heterodoxia) y un tema nuevo: Tarrés, en el que se explican los rasgos de este personaje noctámbulo, seductor, jugador e irresponsable al que Joan Manuel reconoce que, si fuera mujer, elegiría antes que a Serrat y que, si no existiera, tendría una vida mucho más aburrida. «Sin Tarrés», afirma Serrat, «me perdería un montón de cosas. No sabría enrollarme con la gente cuando viajo por ahí, no sería capaz de guiñarle el ojo a una mujer, no tendría algunos de los amigos que tengo y muchas de mis canciones no serían como son aunque, eso sí, como Tarrés es muy generoso nunca ha cobrado derechos de autor de mis discos. El tiene suficiente con que pague los vales que firma por las noches en los sitios donde le dejan fiado».

    Tarrés se afeita con navaja (de las de antes), acude a barberías en las que le preguntan: «¿revista o conversación?», viste trajes de raya diplomática, siempre lleva sombrero y zapatos de dos colores. Soy lo prohibido (incluida en el disco) le define magníficamente, pero también sirven para entender a Serrat/Tarrés otras canciones como El cigarrito, de Víctor Jara; Fangal, de Discépolo o De un mundo raro, de José Alfredo Jiménez, canciones que componen un disco que, según Serrat, no tiene una intención ni documental ni didáctica.

    «Cansiones no es una antología, ni las trece mejores canciones, ni las que más gustan a Serrat, sino un puñado de temas que me han alimentado y de los que he aprendido mucho durante los últimos 30 años, en noches de vino, amigos y charlas».

    Serrat y/o Tarrés defienden su latinidad por encima de todo. «La música que llevo haciendo desde el comienzo de mi carrera es latina», explica. Yo pertenezco a la parte latina de Europa. Lo que no es música latina es lo que hacen unos señores en Estados Unidos que además se autopremian con la disculpa de esa etiqueta».

    Latinoamérica es, más que nunca, la protagonista de este disco en el que los estilos se mezclan con toda naturalidad y casi nada es lo que parece. De entre todos los países Cuba tiene un papel esencial en el apartado gráfico del disco (fotos, vídeo) y Serrat se apresura -con bastante acritud- a aclarar que esta elección no tiene nada que ver con el éxito de los chicos de Buenavista Social Club (por poner sólo un ejemplo).

    «Después de 30 años no pensaba que alguna vez tendría que explicar que no me subo al carro de este fenómeno. De todas formas, Cuba no es sólo ese grupo de viejitos muy respetables resucitados por Ry Cooder. Cuba es la Vieja Trova, la Nueva Trova y un montón de músicos menos conocidos».

    El Sur, el calor... se palpan en Cansiones y Serrat aprovecha para reivindicar lo sureño. «En España», explica, «nos hemos olvidado de que siempre hemos sido sur, aunque ahora seamos el norte respecto a otros países. Nos hemos olvidado de que no hace mucho hacíamos la maleta para meter la vida; deberíamos acordarnos de eso a la hora de recibir a los que vienen del sur».


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