Entrevista en el Semanario «Tiempo»

Número 1119

13 de Octubre de 2003

Texto de Antonio Fernández
Fotos de M. J. Rasero



        Joan Manuel Serrat saca un nuevo disco y apadrina los 25 años de "El Periódico de Catalunya" con dos recitales en el Palau Sant Jordi. El Noi del Poble Sec versiona sus temas más entrañables en "Serrat Sinfónico", un trabajo que le ha mantenido ocupado desde 1999. Además, se dispone a participar en las próximas campañas electorales.


«CREO QUE HAGO COPLA A MI MANERA»


— Próximamente sale su nuevo disco "Serrat sinfónico", grabado con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC). ¿Por qué eligió grabar ahora con la OBC?

— En realidad, empecé a preparar el proyecto en 1999 con Joan Albert Amargós, del que conocía su experiencia para adaptar canciones al tratamiento sinfónico. Y siempre pensé en la mejor orquesta y el mejor equipo de trabajo para este proyecto. Buscaba una gran orquesta prestigiosa, consistente y que, además del talento musical, incorporara su entusiasmo. Hasta 2003 estuvimos trabajando sin saber dónde, cómo, cuándo o con quién íbamos a grabar y entonces surgió la oportunidad de grabar con la OBC, lo cual me satisface mucho porque, aparte de que es una gran orquesta, es la orquesta de mi ciudad y eso le da un toque sentimental añadido.

— Además, apadrina usted los 25 años de "El Periódico de Catalunya". ¿Qué significa este apadrinamiento?

— Sí, por eso los días 3 y 4 de diciembre doy el recital en el Palu Sant Jordi conmemorando esos 25 años. Se da la circunstancia, pues, de dos hechos paralelos: el aniversario de El Periódico y mis conciertos con la OBC. Se trata, en definitiva, de juntar las dos sinergias, lo que va a dar mucha fuerza a todo esto.

— Volvamos al disco. ¿Es verdad que cambió muchísimas veces las canciones que iban a figurar en el disco?

— Nunca hice un listado cerrado. Escogía canciones y dejaba que el tiempo las fuera situando en su sitio. Las repasaba mentalmente y veía cómo se desarrollaban. Hacer un arreglo de cada canción es un trabajo ímprobo y no es cuestión de cambiarlas de buenas a primeras. Pero podemos decir que Amargós ha trabajado con 22 canciones, lo cual es una proporción bastante aceptable dentro de las dudas que acompañan a un artista para llegar a seleccionar un repertorio.

— ¿Qué método de selección siguió?

— Responde a una opción absolutamente personal y muy meditada. No busqué hacer un disco antológico ni un disco de Lo mejor de... Quería que cada una de las canciones mantuviera plenamente su vigencia, que, a pesar de que han sido escritas hace muchos años, no se hubiesen quedado aisladas en la burbuja del tiempo. Luego, también traté de que no chocaran unas con otras. Y también, y esto es lo más subjetivo, que absorbieran el tratamiento sinfónico al que iban a ser sometidas.

— Siempre ha mostrado su debilidad por la copla. ¿Nunca se ha planteado hacer un disco en esa línea?

— Tengo debilidad por la copla porque forma parte de mi más primitiva y entrañable vocación musical. La copla estaba en la radio y en mi casa. Si Miguel de Molina o Angelillo no estaban en la radio, estaban en boca de mi madre. La copla estaba en mi calle, a la orilla del Paralelo, donde se encontraban la práctica totalidad de los teatros de la ciudad. Ese mundo era muy cercano para mí... Había muchas razones por las que la copla llegó a mí. La quise y la canté desde muy pequeño. Y en mi vida de escribidor de canciones también aparece una manera de entenderla.

— Me refería a sacar un disco, ya sea con versiones de canciones de otros autores o con canciones propias.

— Creo que las he hecho. Se me ocurre ahora que, por ejemplo, Romance de Curro el Palmo es una copla. Pueblo Blanco, de alguna forma, también. Lo que ocurre es que, de la misma forma que nadie cataloga a Sting como cantautor, tampoco muchas canciones mías que podían estar muy cerca de la copla son consideradas como tal. Pero si tratara de hacer un disco de copla en el sentido más tradicional, sería una regresión que se apoyaría en tópicos. Hago copla haciendo las canciones que hago y si pretendiera hacer otra cosa, únicamente sería una caricatura de la copla.

— Tiene en la calle casi cuarenta discos, una decena de trabajos colectivos y colaboraciones con muchos autores. ¿Queda Serrat para mucho rato?

— Queda Serrat en la medida en que a Serrat le queda ilusión y a la gente le queden ganas de escuchar a Serrat. Mientras eso suceda, no encuentro otra cosa que hacer y me divierta más. Bueno, hay cosas que me divierten puntualmente, pero no puedo dedicarme profesionalmente a ellas porque el cuerpo no me da... ja, ja, ja... sólo puedo gozar de manera puntual y en determinados momentos... ja, ja, ja.

— ¿Y qué le parece el fenómeno de "Operación Triunfo", que comienza su tercera temporada y que ha sido muy criticado por la mayoría de los profesionales del sector?

— Mis compañeros y yo jamás hemos criticado el programa en sí. Hemos criticado la actitud de TVE y el monopolio que este tinglado ejerce sobre la música de este país. Este programa no sólo me parece bien sino incluso necesario, porque es divertido e interesante. Ahí hay gente nueva, valiosa, que crea complicidad con la gente... Y a todos los chicos y las chicas que salen ahí les deseo lo mejor. Pero lo que no puede ser es que TVE convierta OT en su programa y olvide completamente el resto de la música que existe en el país, que se olvide de gente que lleva años intentando abrirse camino y que no tiene un puto minuto en TVE para poder demostrar lo que hace.

— El otro gran problema es el de la difusión de la música por Internet y el "top manta". ¿Esto ha perjudicado a la canción?

— Perjudica a la industria. El hecho de que exista el fraude industrial, evidentemente no favorece a ninguna industria. Pero aquí hay un fraude que afecta también al Estado porque todo ciudadano de este país está sujeto a un régimen impositivo. El Estado es el primero que deja de ingresar miles de millones. Y no sólo es un fraude en su faceta de corresponsabilidad fiscal sino que también genera un dinero negro que a su vez genera más fraudes y crea mercados paralelos. El Estado tiene ahí, pues, una gran responsabilidad. Luego, esto debilita extraordinariamente la competitividad de las empresas, que están en inferioridad de condiciones frente a alguien que vende sin pasar por los cauces tradicionales. La industria discográfica está sufriendo un serio retroceso en este sentido. En estos momentos tengo mis serias dudas de que, si las cosas siguen así, las industrias discográficas puedan seguir existiendo en un lapso de tiempo no excesivamente largo de tiempo. Y si a esto le añadimos lo que son las nuevas tecnologías y el uso que de ellas se puede hacer para disponer de todo el material musical sin coste alguno, nos encontramos con una situación que resulta económicamente insostenible...

— Pero el "top manta" repercute también en el que se trabaja el disco, en el creador...

— Sí, vamos a ver, ¿desde cuándo el robo se justifica diciendo que el producto es caro? Podemos discutir si es caro o no, pero justificar la piratería porque el disco es caro me parece una excusa de chorizos. ¿Es caro? Puede ser. ¿Podría ser más barato? Podría, sobre todo su los últimos eslabones de la cadena de ventas estuvieran dispuestos a rebajar sus márgenes de beneficios, pero ahí... con la Iglesia hemos topado.

— Ahora va a haber varias campañas electorales seguidas. Usted ha participado activamente en otras campañas pidiendo públicamente el voto para Pascual Maragall. ¿Va a participar también en las próximas campañas?

— Creo que sí. Haga lo que haga, siempre he de tomar una posición activa. No puedo permanecer pasivo ante una ocasión así. Lo que no sé es hasta dónde podré participar, pero inactivo no estaré.


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