Semana del 8 al 14 de JUNIO del 2000


Pasó por Buenos Aires, con acordes de bandoneones y tamboriles

JOAN MANUEL SERRAT VINO A GRABAR TEMAS PARA SU NUEVO CD

por ELISA MARROCO




    Como una saeta, Joan Manuel Serrat pasó por Buenos Aires y Montevideo para grabar junto a músicos locales algunas de las canciones que contendrá su nuevo compacto. Su regreso está previsto para antes de que finalice el año, cuando llevará a cabo una serie de presentaciones. En "Tarrés Serrat", en el que trabaja febrilmente, habrá varias sorpresas.

   Una visita fugaz, apenas unos días para grabar algunas canciones de su nuevo compacto, palpitar el Boca-River por la Libertadores en la Bombonera (allá es fanático del Barça, acá de los azul-oro), comer con amigos y disfrutar de ese ritual que deja escapar cada tanto: vivir Buenos Aires como uno más.

   Joan Manuel Serrat está preparando su nuevo álbum discográfico para el sello BMG, que puntualmente presentará en esta capital y el interior del país en noviembre, y con el que realizará junto a sus músicos una amplia gira por toda Latinoamérica. Su visita tuvo como finalidad, precisamente, contactarse con músicos argentinos y uruguayos con los que grabó varios temas que no son propios, pero que, como él mismo dice, forman parte de su historia y sus recuerdos.

   En Sombras de la china, su último disco, el catalán introdujo el bandoneón de Rodolfo Mederos; esta vez, en Tarrés Serrat, su LP en plena gestación, incluirá al mismo Mederos y a Fernando Suárez Paz para el acompañamiento de El último organito y Fangal, dos tangos que serán de la partida; en tanto que en el Uruguay, donde su visita fue aún más breve, grabó Llamada de carnaval, de Pedro Ferreira, con los músicos Fernando Lobo Núñez (tamboriles), Daniel Lasca (violín) y Hugo Fattoruso (producción). Entre los temas francamente novedosos que incluirá figura también Soy lo prohibido, el bolero de Roberto Cantoral que interpretará junto al músico Lucho González.

   "Viajé más de 10 mil kilómetros porque sólo en Montevideo y en Buenos Aires me pueden dar la música de tamboriles, bandoneón y violín que necesito", expresó el cantautor en declaraciones a la prensa.

   Serrat dijo que su disco "será un manojo de canciones que forman el patrimonio sentimental de mi vida, esas que canta uno cuando está entre amigos, donde la sinceridad y el vino andan con las puertas abiertas", y aclaró que no se trata "de un abanico ni de un muestrario, donde la música de diferentes países puede estar representada. Son músicas que yo paso por mí y luego devuelvo".

   Jugando con su apellido al derecho y al revés, el nuevo título --Tarrés Serrat-- será el número cuarenta de los que lleva editados en su larga carrera, entre los cantados exclusivamente en español y los que compuso en catalán, su idioma de origen.

   Identificado plenamente con el público latinoamericano desde hace décadas, Serrat es un visitante esperado, alguien que llega con un puñado de nuevas canciones cada tanto, con las que alumbra y sorprende. Con una vigencia que no decae --en todo caso, madura y es probablemente más calma--, a sus 57 años le sigue cantando al mundo con ese particular y comprometido cristal con que lo mira. Tal como lo definió un periodista español: como un vitalista, un pesimista activo, un optimista trágico, pero, sobre todo, como alguien que se precia de ser coherente consigo mismo. Con ese patrimonio sentimental en las espaldas estará por aquí en noviembre. No falta tanto.


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