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28 de Julio de 2002
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Joan Manuel Serrat, fotografiado esta semana en uno de los pasadizos del metro barcelonés: cada viajero, una historia. (Foto: ÀLEX GARCÍA)
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ONCE CANCIONES APASIONADAS
Joan Manuel Serrat lleva Versos en la boca
Su nuevo disco aparecerá en octubre como pórtico de una gira de conciertos
LLUÍS BONET MOJICA Barcelona
Luce el rotundo título de "Versos en la boca" y en octubre significará la reaparición (discográfica y personal: realizará una larga gira por España -en diciembre, una semana de recitales en el Novedades barcelonés- y América) de Joan Manuel Serrat, un año después de la leve cardiopatía que le obligó a reducir las actividades durante algún tiempo. Once nuevos temas integran este disco -o CD, para ser más exactos- que sucede a "Cansiones", aquella rareza publicada en 2000, donde simulaba parapetarse tras un álter ego llamado Tarrés.
"Versos en la boca", en cambio, depara la imagen del artista desnudo, que se adentra frontalmente en el siempre contradictorio terreno de las pasiones humanas. Se trata de uno de los mejores y más maduros trabajos creativos de su dilatada carrera discográfica. Serrat piensa que "Versos en la boca", efectivamente, "deja aflorar todo el mundo de pasiones que uno tiene".
Y añade: "Pienso que es un disco en el cual no hay distancias. Yo tomo partido en esas once canciones. Me sumerjo en el laberinto de pasiones o de amores. Todo ese mundo, de glorias y miserias, con el que vivimos y del que forman parte los sueños y las decepciones. La generosidad y los celos. El instinto de posesión".
Decía Flaubert: "Hay que escribir para uno, sobre todo. Es la única forma de hacerlo bien". Así lo ha hecho Serrat, en estas once canciones: "Así en la guerra como en los celos", "Señor de la noche", sobre un poema de Luis García Montero; "Muñeca rusa (matryshka)", "Sin piedad", "La bella y el metro", "Es caprichoso el azar", "África", "Los recuerdos", "Qué sería de mí", "De cuando estuve loco" y "La mala racha", inspirada en un cuento del escritor uruguayo Eduardo Galeano.
Compendio de pasiones contrastadas y aquí cantadas sin rubor, "Versos en la boca" devuelve, desde la madurez, la figura del Serrat cronista de la cotidianeidad. Es el caso de "La bella y el metro", donde el universo humano que viaja en los vagones le sirve para trazar el irónico perfil de gentes que "de reojo se miran", intentando discernir la presunta identidad, ocupación o fabulado trayecto interior del viajero de enfrente. Y más de una década después de "Material sensible", que incluía la canción , escrita con Joan Barril, Serrat le canta a esa África "que se desangra y peregrina en patera".
En su primera venida a España, la cantante israelí Noa manifestó: "Me gustaría mucho cantar junto a Serrat". Pues bien, en la canción "Es caprichoso el azar", Noa canta a dúo con él, en un diálogo que otorga hondura a esta canción de amor. Tampoco falta un Serrat juguetón, casos de "La mala racha" o "Muñeca rusa": "Una se ve, la otra se adivina, la otra ya fue, la otra será / y todas son de mentira y todas son de verdad".
"Versos en la boca" señala el reencuentro del artista con Ricard Miralles, arreglista y director musical de canciones tan emblemáticas como y . O de álbumes como "Dedicado a Antonio Machado, poeta", "En tránsito", "...Para piel de manzana" o "Bienaventurados". Un reencuentro, dice Serrat, que "se produce por voluntad de ambos. A mí me hacía mucha ilusión y, afortunadamente, a él también. Cuando se juntan dos ilusiones, se multiplican por mucho. Y esto se nota".
Evidentemente, Serrat no permanece ajeno a este fenómeno que ha modificado (¿coyunturalmente?) el panorama discográfico español y el de la contratación artística: "Operación Triunfo". Opina que en "esta historia hay una serie de actores. En primer lugar, los chicos. Yo estoy encantado de lo bien que les ha ido, porque se lo han trabajado mucho. Pero también creo que todo ha sido muy desproporcionado. No hay ningún país del mundo que sea capaz de engullir la aparición instantánea de doce o catorce nuevos cantantes y figuras, desplazando al resto de la profesión musical. Pero, sinceramente, me alegro por los chicos y de que ganen mucho dinero".
Y añade: "Hay otro actor en esta historia llamada 'Operación Triunfo': Televisión Española. Hasta hace un año, TVE se negaba a emitir programas musicales, arguyendo que no interesaban a nadie. Pero, mira por dónde, surge 'Operación Triunfo', que parece interesar a todo el mundo, y entonces hace suyos a esos cantantes como lo haría cualquier empresa privada, dando de lado al resto de la profesión del país. Esto constituye un terrible agravio comparativo. El comportamiento de TVE, de un ente público, jugando a la cuenta de beneficios más que cualquier empresa privada, resulta increíble".
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