Entrevista en el Semanario «Magazine»



17 de Marzo de 1996

Texto de Lluís Bonet Mojica
Fotos de M. Isarrualde


    El cantautor reconstruye con un disco, un concierto y sus recuerdos personales, la historia colectiva del movimiento musical que marcó toda una época de Cataluña.


La nova cançó de Serrat

    Son 13 años de historia sonora y cívica que sonaron muy desafinadamente a un régimen, el franquista, cuyos instrumentistas oficiales no se salían nunca de la partitura, atendiendo a la batuta empuñada, con represora mano de hierro, por un general de voz aflautada. Entre 1962 y 1975, Cataluña canalizó buena parte de su protesta y aspiraciones nacionales mediante un movimiento, la nova cançó, que en seguida caló muy hondo en la sensibilidad popular. Porque fue una de las herramientas que permitieron a la Cataluña opositora al franquismo preservar sus señas de identidad. Frente a la mediocridad entonces imperante, la nova cançó hizo posible que una época cargada de épica dispusiera de su propia música.

Raimon con Serrat, en una de las 
sesiones de grabación del CD     Aquellos 13 años conforman la "Banda sonora d'un temps, d'un país", moldeando, musical y poéticamente, una historia que es la nuestra. Joan Manuel Serrat ha empleado año y medio de grabación en el estudio barcelonés KF para recuperar aquel legado en unos tiempos en que la desmemoria parece ser mucho más que un estado meramente transitorio.

    ¿Serrat cantando "L'estaca" de Lluís Llach o "D'un temps, d'un país", la no menos emblemática canción de Raimon que el cineasta barcelonés Jaime Camino ya incluyó en su película irónicamente titulada "Los felices 60"?

    Pues, sí, Serrat canta –mejor, recrea– en un doble disco compacto –que saldrá a la venta el próximo lunes 25­– canciones como la ya mencionada de Raimon (de nombre definitorio para titular esa banda sonora de emociones y sensibilidades recobradas), de Llach y de otros nombres, algunos hoy injustamente olvidados, cuya aportación resultó decisiva en aquellos años. La salida del disco se verá complementada con lo que Serrat denomina una "gran falla que quemaremos en una noche". La noche del 23 de abril, en el Palau Sant Jordi.

    Y es el propio Joan Manuel Serrat quien cuenta aquí, sin intermediarios –ya se sabe que éstos siempre pueden encarecer o desfigurar el producto–, las razones, los entresijos, las pistas, los aspectos que él juzga más interesantes de este trabajo discográfico llamado "Banda sonora d'un temps, d'un país".

En pleno proceso de grabación 
con Francesc Pi de la Serra     ¿Por qué esta selección mía de canciones y no otra? Para comprender por qué en el disco hay unas canciones y otras no, debo precisar, en primer lugar, que nunca pretendí realizar una antología. Ni tan sólo un disco que integrara las canciones que más le gustan a Serrat, de las escritas de 1962 a 1975, y que forman parte del patrimonio de la nova cançó. Hay otras canciones que, personalmente, me gustan tanto o más que las 34 finalmente grabadas. He pretendido realizar una panorámica de aquel tiempo, incorporando canciones seleccionadas de manera muy subjetiva. Es decir, que mi recuerdo y mis emociones se encuentran reflejadas en el disco. Y si hablo de elección subjetiva obedece a que también debía tener muy presente la viabilidad de poder trabajar esas canciones, es decir, mis posibilidades de dominio sobre ellas.

    Hay canciones y gente que están ausentes en este trabajo. Pocos. Pero si faltan algunos, se debe exclusivamente a que a la canción suya que a mí me habría gustado cantar no he podido encontrarle la vertiente para organizarla y hacerla mía. Porque mi pretensión, en todas las adaptaciones efectuadas, ha sido –espero que con más acierto que otra cosa– hacer mías esas canciones y, a partir de ahí, devolvérselas a la gente. De alguna manera he querido reinventarlas. Que nadie me malinterprete por semejante afirmación. Gracias a que esas canciones estaban ya inventadas, que son como son, resulta hoy factible trabajar con ellas. Cuando realizas una empresa de estas características, de algún modo siempre se produce una creación sobre la creación. Porque de lo contrario no valdría la pena intentarlo, dejando las canciones tal como estaban.

    Pero sólo las posibilidades actuales, tanto de orden económico como tecnológico, permitían abordar un trabajo de semejantes caracteísticas. Un disco, bueno, un doble compacto como "Banda sonora d'un temps, d'un país" utiliza las posibilidades técnicas y de grabación que existen hoy: la aparición de todo lo que es la música sintética, las secuencias. Son cosas que te permiten enriquecer mucho más una labor de estas características. Serrat con Tete Montoliu 
y Josep Mas 'Kitflus' Pero ni yo ni ninguno de los arreglistas participantes en el trabajo, comenzando por Josep Mas 'Kitflus', quien ha sido realmente el eje de los arreglos musicales del conjunto, hemos pretendido modernizar nada. Porque las canciones son modernas, o no lo son, por ellas mismas. Según su vigencia y su capacidad de resistir el desgaste del tiempo y de la inmediatez, las canciones pueden soportar el paso del tiempo. Pero sí que, evidentemente, hemos tratado de que cada canción respondiese al hoy. No por una necesidad de hacerla distinta, sino por la necesidad personal de hacerla de una manera determinada, que a veces no es la misma que el autor hizo. O que pudo hacer, porque tampoco es que en aquellos tiempos los cantautores tuviesen demasiadas posibilidades de ir más allá de lo que era su capacidad de tocar la guitarra, que a veces tampoco era mucha. Y los escasos medios que una grabación en dos pistas les permitían.

    También quisiera apuntar que una de las cosas más bonitas de este trabajo discográfico, y que sólo por ella misma compensaría todos los esfuerzos, ha sido la solidaridad y la ayuda que he recibido de todos los compañeros. No sólo de quienes se hallan representados, sino también de los que no tienen ninguna canción suya. Todos me han respondido, todos se han alegrado cuando les comuniqué que iba a hacerlo, todos me han animado a culminar este trabajo. Sólo por eso ya valía la pena realizarlo.

    Con Lluís Llach, por ejemplo, con quien siempre ha habido una actitud de mutuo respeto, nunca ha habido mejores relaciones que ahora. Pero hace años que no existe ningún tipo de problema. Quiero que la gente sepa –porque se empeñan en preguntármelo– que cuando llamé a Llach y le dije "Lluís, pienso hacer esto", se puso muy contento. Y le encantó tener "L'estaca" versionada por el Serrat. Yo tampoco diría nada, todo lo contrario, si él hiciera, por ejemplo, una versión de "Paraules d'amor". Todo lo contrario, personalmente me sentiría muy halagado.

El tema 'D'un temps, d'un país' contó con 
el refuerzo del coro de una escuela     En esta banda sonora ha sido imposible incluir más referencias, y alguna de ellas está ausente, pero he procurado incluir dos canciones francesas (Brassens y Brel) y dos anglosajonas (Leonard Cohen y un estándar), porque este tipo de referencias también fueron muy importantes en la gestación y desarrollo de la nova cançó. Suele decirse que poesía es aquello que se pierde entre una versión original y una traducción, pero en estos casos he escogido adaptaciones que no perdieran poesía en el camino de cambiar de un idioma a otro.

    Y debo decir, para concluir, que este disco, "Banda sonora d'un temps, d'un país", es, ante todo, un capricho personal. Y por ello, muy trabajado. Responde, por encima de todo, a una idea que barajaba desde hacía años y que finalmente he podido culminar.


LA HISTORIA DE UN TIEMPO,
UN PAÍS Y UN CANTAUTOR

Los momentos clave que marcaron la trayectoria de Serrat entre 1962 y 1975

    Desde que aquel estudiante con inquietudes cantó por vez primera en la radio gracias a Salvador Escamilla y su programa "Radioscope" (inaugurado a principios de 1964), Serrat también empezó a formar parte de la historia de la nova cançó. Una de las primeras actuaciones 
de Serrat con Els Setze Jutges

    Y no le trajo mala suerte convertirse en el miembro número 13 del histórico grupo Els Setze Jutges, formado en 1962 y sobre el cual se vertebró aquel movimiento "integrado –explica Serrat– por gentes dedicadas a distintas profesiones, que sacaron la canción en catalán del ostracismo a que la tenía condenada la dictadura. Aparte de esto, la cançó fue una herramienta política muy importante. Sólo el hecho de cantar en catalán suponía un motivo de enfrentamiento al franquismo".

    Mirando hacia atrás, sin ira y con canciones, Serrat recuerda sus propias fechas clave en una historia colectiva. "Viendo este doble compacto de ahora no puedo menos que saltar con la memoria a mayo de 1965, cuando tuve mi primer disco en las manos, un cuatro canciones Edigsa, referencia CM-92. Y aquel 1º de abril de 1967, cuando ocupé toda la segunda parte de un recital de Els Setze Jutges en el Palau de la Música".

    Tampoco olvida el 25 de marzo de 1968, cuando renuncia a cantar en Eurovisión si no lo hace en lengua catalana. "Siempre he pensado –explica ahora– que el régimen perdió una de las mejores oportunidades de comprar muy barato un crédito que no tenía. Si en lugar de ser un hatajo de fascistas intolerantes y fanáticos hubieran sido gente medianamente inteligente –que no lo eran, claro–, no habrían dejado escapar la oportunidad de dejarle cantar a un crío como yo una canción en catalán en un festival internacional, dando una visión multicultural de España. que por supuesto nunca existió.”


EL HOMENAJE A LA CANÇÓ
TENDRÁ SU SANT JORDI

Las piezas que componen "Banda sonora d'un temps, d'un país" serán interpretadas por Serrat en un único e irrepetible concierto

    El doble "Banda sonora d'un temps, d'un país" tendrá también una efímera pero histórica plasmación en directo con un concierto, el día 23 de abril, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, organizado por la Generalitat a través de Ressons y que cuenta con el patrocinio de empresas y medios de comunicación, entre ellos "La Vanguardia". Además, tanto TVE como TV3 realizarán grabaciones para emitirlas en diferido pocos días después del acontecimiento.

    La dirección escénica del concierto correrá a cargo de Mario Gas, y la musical, de Josep Mas 'Kitflus'. No se quiere desvelar las sorpresas, que las habrá. Parece seguro, sin embargo, que para este viaje musical a través de la memoria y la música se contará con la colaboración de Comediants. No están previstos duetos.

    Aparte de Serrat, el único intérprete –no vocal, en este caso– que muy posiblemente aparecerá sobre el escenario en algunos momentos del concierto será Tete Montoliu. El gran "jazzman" catalán, quien precisamente cumple estos días su 50 aniversario profesional, interviene en el disco tocando al piano la inolvidable pieza serratiana "Paraules d'amor".

    "Para el concierto –indica Joan Manuel Serrat– llevaré un grupo a partir de tres teclados, a fin de obtener un tipo de sonoridad muy compacta, y tres guitarras. Es decir, triplicar teclados y guitarras, para que pueda haber juego de sonidos por un lado sintéticos y de otro acústicos. Con batería, bajo y percusiones. Una composición digamos que orquestal y compacta, muy compacta, pero poco sofisticada." Portada del doble compacto ''d'un temps, d'un país'' 
que incluye 34 temas

    Y, refiriéndose a lo que califica como debut y despedida, indica: "Para definirla de alguna manera, digamos que la noche del concierto yo quiero mostrar una falla y quemarla. Porque, en el fondo, este trabajo realizado tiene mucho de falla. Quiere ser muy lúdico e intenso, vivirá lo que tiene que vivir: un par de horas. Cabe tener en cuenta que se trata de canciones que difícilmente pasarán a formar parte de mi repertorio habitual. Bueno, quizá alguna me la meta en el bolsillo y me acompañe durante mucho tiempo. No lo sé. Tampoco sería lógico que yo ahora abandonase todo mi repertorio de treinta años para dedicarme a otro...".

    Serrat manifiesta que "la noche del día 23 de abril la planteo como un puñado de canciones vistas, transmitidas, explicadas por mí. Y que puedan ser interpretadas con una sonoridad semejante a la que ofrece el disco, con las reducciones que lógicamente comporta este tipo de cosas. Pero también con las muy enriquecedoras ampliaciones que el directo siempre da".

    Como en el caso del triunfal Sant Jordi realizado por Raimon, cabe aventurar que también esta noche mágica y sin duda histórica de Joan Manuel Serrar tendrá una plasmación en vídeo. La durabilidad de los soportes discográfico y videográfico como testimonio de una noche irrepetible. En cualquier caso, para Serrat el destino de este viaje –cuyo combustible son las propias canciones– es una época cargada de épica, que dispuso de su propia música y que fue posible gracias al decisivo apoyo de todo un pueblo. “El homenaje, mi homenaje, es para él”, afirma.



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